Doña María, quien prefiere no mostrar su rostro, es víctima de violencia intrafamiliar por parte de su propio hijo. Foto Ilustración

AMAURY MACHADO RUEDA/LN

Doña María arrastra su carrito lleno de termos con tinto y aromáticas que ofrece y vende por las calles del centro de Neiva. Tiene 71 años de edad y es de esta manera que se gana el sustento diario desde hace mucho tiempo.

Su jornada de lunes a sábado inicia a la 1 de la madrugada, hora a la que se levanta a colocar hacer aquellas aguas de exquisito aroma y organizar todo. Dos horas después ya está en la EPS Comfamiliar realizando sus primeras ventas. Luego el recorrido de esta vendedora informal continúa por la alcaldía de Neiva, el Centro Comercial Los Comuneros, el Palacio de Justicia, la Gobernación, el Parque Santander. Su mañana transcurre en un constante caminar.

Casi siempre, regresa antes del mediodía a su casa, en el asentamiento Villa Colombia, norte de la ciudad, en donde vive sola. Agradece a Dios que tiene buena salud, energía y lucidez para poder trabajar. Sin embargo en el corazón María lleva un dolor, uno muy profundo que intenta ocultar tras su temple.

Ella es víctima de violencia intrafamiliar por parte de su hijo. Su caso, uno de los varios que desafortunadamente se dan en Neiva, llamó la atención de la Fiscalía porque tiene la particularidad de que el agresor no es consumidor de alucinógenos o alguna patología mental diagnosticada, condición que es común en esta clase de hechos.

El maltrato físico, verbal y sicológico de este hijo hacia su madre viene desde hace 17 años, pero fue hace 10 que doña María rompió su silencio y decidió denunciarlo. En aquella ocasión lo hizo ante la Comisaría de Familia, y madre e hijo llegaron a una conciliación. De igual manera son varias las medidas de protección que dice tener la adulta mayor. Sin embargo los maltratos no pararon ahí, por el contrario, continuaron con más frecuencia.

El comportamiento reiterado del agresor finalmente pasó a ser investigado este año por la Fiscalía y la Sijín de la Policía, luego de que un episodio violento ocurrido el 30 de diciembre de 2017, fuera nuevamente denunciado por la progenitora.

La lesión de María

Según la nueva denuncia interpuesta por la señora María, ese día, en víspera de año nuevo, se encontraba en su ranchito cuando su hijo llegó junto con su compañera sentimental. “Yo los vi cuando llegaron y me escondí de una vez debajo de la cama por el miedo que le tengo a él”, manifestó ante las autoridades.

Al escuchar una conversación entre la pareja sobre el desaseo que supuestamente habían encontrado en el baño, doña María salió de su escondite y se armó una discusión. “Esa señora empezó a reírse de mí, yo le dije que me respetaran en mi casa y mi hijo sin mediar palabra sacó un puño y me lo mandó hacia la cara. En la reacción yo saqué mi brazo derecho y ahí recibí todo el puño. De una vez sentí mucho dolor, yo gritaba, vi como el brazo se me partió, se puso hinchado y enrojecido”, denunció la afectada.

Tras echar a los dos individuos de su casa, la víctima se dirigió a dar aviso a los policías del CAI de Santa Rosa, quienes se dirigieron hacia la vivienda y sus alrededores pero ya no encontraron al agresor.

La fractura del brazo de doña María fue atendida en un centro asistencial, y durante casi tres meses lo mantuvo vendado, el dolor que soportó dice fue grande, pero aun así días después de la lesión se vio en la necesidad de salir a trabajar para poder comer y pagar servicios públicos.

Algunos de sus compradores de tinto, al verla así sentían compasión y le regalaban una moneda de más o un almuerzo, pero su hijo, asegura María, nunca fue a ver por ella.

“Mi hijo lo único que hace es tratarme mal, pegarme, humillarme, decirme palabras groseras, dice que me odia, que yo no soy su mamá, me amenaza, no me tira ni un pan”, dijo María ante las autoridades y luego rompió en llanto.

Años de malos tratos

Durante varios años doña María ha padecido esta lamentable situación con él único hijo que tiene ahora, pues dice que hace 7 años le asesinaron otro en la ciudad de Bogotá.

Cuenta que en una ocasión su primogénito la dejó encerrada con candado en su casa, cuando ella se dio cuenta tuvo que llamar a un vecino para que le abriera y pudiera salir a la madrugada a vender sus tintos.

“Hace como 17 años mi hijo un día llegó y me cogió muy duro con las dos manos, me apretó, me torció tan fuerte para un lado que me dejó sin aire y caí de una vez al piso. Desde esa vez siento que mi columna quedó torcida, no pude volver a caminar como antes, camino agachada, y me canso mucho en una sola posición ya sea de pie o sentada, se me dificulta para subir escaleras y hasta para dormir. Lo que le cuento es poquito de todo lo que mi hijo me ha hecho, lo único que falta es que mate un día de estos”, asegura María.

Dice que su hijo le reprocha el haberlo dejado al cuidado de sus abuelos cuando era aún muy pequeño. “Yo se lo dejé a mi mamá para irme a trabajar en Bogotá pero fue sólo por nueve meses, y cuando vine por él me lo entregaron muy enfermo del estómago, con fiebre, yo no tenía mucho dinero y se lo llevé al Señor de Monserrate, se lo ofrecí y me lo sanó”, cuenta la mujer de 71 años.

“Me duele que diga que yo no soy su mamá, que hable mal de mí”, Añade.

Fernando Osorio Méndez, detenido por violencia intrafamiliar contra su propia mamá.

A la cárcel

Finalmente el hijo agresor de María fue capturado. Las medidas de protección, citaciones a audiencias de conciliación, epicrisis e Historias Clínicas relacionadas con las lesiones que ha recibido, documentos que guarda sagradamente, fueron acogidas como pruebas por la Fiscalía.

El Juzgado Segundo Penal Municipal con Funciones de Garantías de Neiva expidió orden de captura en su contra, la cual se hizo efectiva el pasado 8 de mayo por parte de investigadores del Grupo Investigativo Contra los Delitos Sexuales de la Seccional de Investigación Criminal SIJIN.

Fernando Osorio Méndez, de 51 años de edad, fue detenido por el delito de violencia intrafamiliar agravada, en inmediaciones de la Carrera 26 con Calle 8 del barrio Santa Lucia de Neiva, donde laboraba como vigilante informal.

Posteriormente fue trasladado hasta las instalaciones de la Unidad de Reacción Inmediata, y puesto a órdenes de la autoridad judicial que lo requería. Al día siguiente, 9 de mayo, el capturado fue presentado ante el juez de garantías para las audiencias preliminares, asistido por un abogado de oficio. El fiscal le imputó a Osorio Méndez cargos y solicitó para él medida de aseguramiento intramuros en centro carcelario, requerimiento que el togado no dudó en acoger. Ni siquiera durante las audiencias, Fernando Osorio Méndez dejó de denigrar de su mamá.

De esta manera fue conducido a la cárcel del Distrito Judicial de Neiva, y estará allí durante el proceso judicial que enfrenta.

El pasado viernes, a María, quien no fue avisada de que este individuo había sido enviado a prisión, se le vio preocupada por la URI y el Palacio de Justicia, esta vez no vendiendo tintos y aromáticas sino preguntando qué había sido de su hijo.

“Él ha hecho lo que ha hecho conmigo, pero me da pesar porque es mi hijo. Es amargado, pero no tiene vicios, es trabajador, lo que pasa es que esa última mujer que tenía lo envenenó y es muy hablador, le gusta hablar lo que no es”, dice María en medio de sentimientos encontrados, pues también manifiesta que su hijo debe aprender a respetarla y no quiere seguir sufriendo más sus malos tratos.

Fernando, según su progenitora, estuvo casado por más de 20 años con otra mujer con la cual tiene dos hijos pero no respondió por ellos.

Cifras de violencia intrafamiliar

La Sijin de Policía Metropolitana de Neiva, indicó que en la jurisdicción en lo que va corrido de este año 2018, se han registrado 336 casos de violencia intrafamiliar denunciados. En el mismo periodo del 2017, se tenían 595 casos. Lo anterior refleja una disminución de 259 casos, un 44% en comparación al año inmediatamente anterior.

Sin embargo hay que tener en cuenta que se acerca la época de fiestas de San Pedro, en donde se suelen incrementar los casos de violencia intrafamiliar derivados de la ingesta de licor.

Así lo indica el Intendente Luis Ernesto Savid Aguja, jefe del Grupo Investigativo contra los Delitos Sexuales y la Familia, de la Seccional de Investigación Criminal Sijin de Neiva.

“Esta clase de violencia se da no solo entre parejas, de padres a hijos o viceversa, sino entre todos los integrantes de la familia extensiva, es decir inclusive suegros o nueras”, explica el Investigador.

“En muchos casos, las víctimas suelen retractarse de la denuncia, pero a pesar de eso los fiscales e investigadores criminales continúan adelantando las labores investigativas en aras de establecer o aclarar los hechos. Son muchos los casos, la dificultad ha sido siempre el escaso personal con el que contamos”, agrega Savid.

Son frecuentes los casos en Neiva.

Delito

El Gobierno Nacional sancionó recientemente la Ley 1850 del 19 de julio de 2017, que establece fuertes medidas de protección al adulto mayor y penaliza a quienes los maltraten o abandonen.

En uno de sus artículos, la ley establece que el que someta a condición de abandono y descuido a una persona mayor, con 60 años de edad o más, y afecte sus necesidades de higiene, vestuario, alimentación y salud, incurrirá en prisión de 4 a 8 años y en multa de 1 y 5 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Así mismo, dispone que el abandono de una persona mayor por parte de una institución a la cual corresponde su cuidado por haberlo asumido, será causal para que a dicha institución se le cancelen los permisos de funcionamiento. Además de que esto le acarreará a la institución una multa de 20 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

En este mismo sentido, la norma establece penas para quien maltrate física o sicológicamente a las personas mayores de su núcleo familiar.

Igualmente, a dichas penas quedará sometido quien, no siendo miembro del núcleo familiar, sea el encargado del cuidado de un adulto mayor y lo maltrate física o sicológicamente.

 

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