El congresista huilense Hernán Andrade fue reconocido ayer por su labor legislativa de más de 25 años.

Con la Orden de la Gran Cruz y en Placa de Oro se empieza a despedir del Congreso de la República el senador huilense Hernán Andrade, tras una larga tarea legislativa de más de 25 años, reconocida ayer por sus colegas.

El presidente del Partido Conservador, exaltado por la plenaria del Senado con la Orden del Congreso de Colombia en el grado de Gran Cruz con Placa de Oro, creada para “otorgarla en nombre del pueblo colombiano a los ciudadanos nacionales y extranjeros que sean merecedores de tan alta distinción”, se retira y entrega las banderas del movimiento a su hermana Esperanza Andrade, quien se posesiona el 20 de julio.

Andrade ha desempeñado con acierto, visión, compromiso e inteligencia todas sus responsabilidades públicas a nombre del país y el conservatismo, fue el comentario general de los congresistas presentes.

 

Brillante carrera

Se recordó que, por su liderazgo y compromiso, los huilenses y colombianos lo han elegido concejal y presidente del Cabildo de Neiva; diputado a la Asamblea del Huila; representante a la Cámara entre 1998 y 2002; y senador, durante cuatro períodos consecutivos, desde 2002 a la fecha.

“El senador Hernán Andrade ha marcado honda huella por su altura intelectual y profesional. Es considerado uno de los líderes políticos por excelencia del Tolima Grande, experto en temas constitucionales, caracterizándose como un ciudadano ejemplar y eximio parlamentario por su fructífera labor legislativa y por su vocación de servicio a la Nación”, dice el texto de la condecoración, entregada por el presidente del Congreso, Efraín Cepeda.

“Es deber del Senado de la República de Colombia, como máxima expresión de la democracia, exaltar las calidades intelectuales, profesionales y éticas de personas como el doctor Hernán Andrade senador de la República”, dijo.

“Hernán lleva cinco lustros de vida política siendo protagonista de primer orden en los más agudos y trascendentales debates de la institucionalidad colombiana, en el trámite de vitales proyectos para el país, demostrando en cada episodio sus dotes de estadista, su capacidad de trabajo, consagración, desprendimiento y disciplina”, afirmó, por su parte, Esperanza Andrade.

“Me parece entonces muy justo que para destacar la vida y obra de quienes han servido bien a la Patria y a la colectividad conservadora se entregue la exaltación a personalidades como Hernán, pues reúne los méritos necesarios para ser acreedor de recibirlo”, agregó la electa senadora.

 

El discurso

En unas cortas, pero emotivas palabras, Andrade agradeció el honor recibido, tras recordar que ha sido testigo de primera fila de los principales acontecimientos nacionales en el último cuarto de siglo, en su condición de político infatigable, “labor encomendada por los colombianos, la cual he desempeñado siempre con el mayor orgullo y entusiasmo”.

Se enorgullece además de ser un auténtico conservador. La tradición, principios, la familia, la seguridad y autoridad han sido sus causas. La legalización de las drogas o del aborto y el matrimonio homosexual no son lo suyo.

“En el Congreso lideramos grandes debates por la Justicia, en defensa de la tutela; por las familias cafeteras y paneleras; contra los abusos en las obras del Quimbo; por los multiusuarios de basuras; contra los falsos testigos y el cartel del cemento; para frenar el consumo de alcohol y drogas que tanto daño han causado a nuestra juventud y levantado la voz contra la carrera armamentista de Venezuela”, señaló.

Andrade no acabó su carrera política de servicio público, dijo que está para servir al país en cualquiera de los escenarios que se disponga, y aseguró que su hermana Esperanza cumple con todos los méritos propios y tiene la capacidad profesional para continuar cumpliendo a los colombianos y huilenses.

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