Pedro Reyes Gaspar es el rector de la Universidad Surcolombiana de Neiva.

ISABEL CRISTINA GONZÁLEZ CEDEÑO/LN

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Cómo Rector de la Universidad logró la acreditación en alta calidad. ¿Qué significado tiene?

 

Yo creo que no solamente para mí sino para toda la comunidad universitaria surcolombiana y para la región significa algo muy importante, que le da visibilidad y credibilidad a nuestra institución no solamente en el contexto regional sino nacional e internacional; igualmente trae una serie de beneficios como ya lo he señalado en otras oportunidades a los integrantes de la comunidad universitaria, a nuestros estudiantes actuales y futuros, a nuestros profesores, a la institución que tendrá más posibilidades de nuevos programas y nuevos recursos, a los graduados, pero también al gobierno departamental y a los gremios porque son dos hechos significativos, la acreditación institucional y las dos patentes de invención.

 

¿Qué dificultades encontró en la Usco para lograr sus metas?

 

La normalización del personal administrativo, y sobre todo de la implementación del régimen de carrera administrativa especial. El consumo y tráfico de estupefacientes al interior de la Universidad, aunque hemos avanzado de manera importante, debemos seguir trabajando sobre este problema y el déficit acumulado de la Universidad, que afectó sobre todo el gasto de funcionamiento de la Institución, que está alrededor de unos 8 mil o 9 mil millones de pesos. Nos tocó una crisis económica muy importante a nivel nacional, que surge de la disminución significativa sobre todo de los precios del petróleo, de las regalías, y en general de una crisis económica del país que lógicamente nos ha afectado y nos ha tocado sortear esta difícil situación.

 

 

¿Cuál es el panorama para las Universidades públicas?

 

Es bastante sombrío porque lastimosamente las universidades públicas hemos cumplido con unos compromisos que han asumido los gobiernos de los últimos 10 años, que es aumentar la cobertura y mejorar la calidad. Hoy en día, tenemos 16 de las 31 universidades públicas acreditadas en alta calidad, y eso necesita recursos. Hoy en día las universidades públicas, hemos aumentado significativamente la cobertura de matrícula de educación superior en el país, sin embargo, esos esfuerzos grandes no se han visto reflejados en un mayor aporte de recursos económicos de parte del gobierno nacional, por el contrario, se nos han suprimido como es el caso de los recursos Cree.

 

 

¿Cómo encontró la Universidad Sucolombiana cuando asumió el cargo de Rector?

 

La Universidad Surcolombiana en la década de los 90 y comienzos de este nuevo siglo, sufrió lo que algunos han denominado “la década perdida” de la Institución. Esta década se caracterizó por los cambios frecuente de los rectores, lo cual no contribuyó al proceso de desarrollo y consolidación de la Institución. Yo recibí una Universidad con situaciones financieras y presupuestales delicadas porque el déficit, a lo que me he referido en gastos de funcionamiento, no es reciente, sino mucho más antiguo. Recibí una Universidad que necesitaba fortalecer y desarrollar la investigación y proyección social.

 

 

Hablemos un poco de Pedro Reyes. ¿Dónde y qué estudió?

 

Yo nací aquí en Neiva, desde muy pequeño mi familia se trasladó primero a Garzón y luego a Pitalito, por eso muchas personas me consideran como laboyano, y yo también digo que soy laboyano aunque no de nacimiento sino de vivencia. Mis estudios secundarios los hice en el Colegio Claretiano acá en Neiva, posteriormente cursé algunos estudios técnicos en el SENA, como contabilidad (durante 2 años), y alcancé a trabajar un tiempo corto antes de irme a estudiar medicina. Estudié medicina en la Universidad Central del Ecuador, que es una de las Universidades más antiguas de Suramérica, cumplió hace poco 190 años de funcionamiento; y la Facultad de Ciencias de la Salud en esa época, tenía más de 14.000 estudiantes, y en toda la Universidad (pública) éramos alrededor de 50.000 estudiantes. Allá tuve varias experiencias muy importantes, por mi desempeño académico, tuve la oportunidad de ser ayudante de cátedra, en segundo año de medicina, ya era monitor de los estudiantes de primero en el curso de anatomía, promoví una organización de estudiantes extranjeros, en esa época habían bastantes estudiantes suramericanos sobre todo, con otros grupos de estudiantes extranjeros, creamos primero, la Asociación de Estudiantes Extranjeros en el Ecuador, luego por recomendación del embajador de Colombia, el doctor Arellano creamos la Asociación de Estudiantes Colombianos en el Ecuador, que se llamó AECOE y la lideré.

 

¿Es cierto que le gusta escribir poesía?

Desde pequeño siempre me ha gustado la poesía, de hecho, tengo algunas poesías que he escrito, y en esa época participé en un concurso de poesía leída organizado por la embajada de la república de Argentina y el centro de estudios poéticos del Ecuador, gané el primer premio con una poesía que se titula “los gamincitos”, tengo un trofeo que me dieron como ganador de ese primer concurso.

 

 

¿Cuál es su vida profesional?

Al terminar mis estudios universitarios y luego de haberme graduado como médico y haber convalidado mi título en Colombia, fui nombrado como médico rural en el municipio de Isnos (Huila), luego, fui nombrado como coordinador técnico del Hospital Regional de Pitalito, fue una experiencia muy importante porque yo estaba muy joven y ya ocupando un puesto de dirección de un Hospital. Posteriormente continué trabajando como director del Hospital de Pitalito, creo que allá hicimos una excelente gestión. Muy pronto me vinculé a la Universidad Sucolombiana, primero como médico del servicio de Bienestar Universitario, después me invitaron a que elaborara una propuesta para crear un programa de gerencia en servicios de salud en la Facultad de Salud, fue así como se creó el primer postgrado que tuvo esta facultad, el cual coordiné por casi 15 años. Fui decano encargado en dos oportunidades de la Facultad de Salud, representante de los profesores ante el Consejo Superior Universitario por elección, me desempeñé en la jefatura de ciencias básicas y del Departamento de medicina social y preventiva, en estos momentos soy profesor de tiempo completo del área de Salud Pública, de la Facultad de Salud.

 

 

Hasta que llegó a la rectoría de la Universidad Surcolombiana…

Lo que siempre tuve, fue ese anhelo por llegar a ser el rector de la Universidad, colaboré con varios colegas que después fueron rectores, pero siempre había situaciones que yo decía “qué bueno sería poder llegar allá para implementar esto e implementar lo otro”… y pues, la vida me dio esa oportunidad, Dios me permitió alcanzar esa posibilidad.

 

 

¿Qué ha significado su familia en toda esta gran trayectoria laboral y profesional?

Mi hija que tiene 25 años, se llama Jessica Tatiana, está terminando sus estudios de medicina en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Jorge Andrés, que es el menor, va a cumplir 18 años, está comenzando sus estudios de ingeniería electrónica. Mi esposa Nidia Cisneros, es ingeniera de sistemas. Aunque por mis actividades actuales y ocupaciones, no nos queda mucho tiempo, pero intentamos compartir mucho en familia, de aprovechar el tiempo los fines de semana. Tengo una familia numerosa en cuanto a mis hermanos, parece que fuéramos paisas, porque fuimos 11 hermanos, 4 mujeres y 7 hombres, yo soy de los últimos, de los menores. Mi papá murió hace 10 años a los 92 años, él fue un agricultor, mi mamá tuvo un restaurante. Eso es en términos generales mi vida familiar.

 

 

¿Siempre quiso estudiar Medicina?

Inicialmente quería estudiar economía, que me llamaba también la atención, pero debido a una experiencia familiar, yo tengo 2 hermanas que estudiaron enfermería, en esa época en que estudiaron mis hermanas no había enfermería profesional, sino que era auxiliar de enfermería y estudiaban prácticamente 2 años y hacían mucho de las cosas que hoy en día hace una enfermera jefe, debido a esto yo tenía cercanía con los hospitales, veía la problemática de la atención de los pacientes, como sufrían muchas veces los pacientes en urgencias; y después, luego del fallecimiento de mi madre, cuando yo tenía aproximadamente 11 años, por un problema médico que pienso debió haberse manejado distinto, pues todo eso se sumó para que yo definitivamente me inclinara por la medicina, e hiciera todos los esfuerzos para cursar esta carrera.

 

De su periodo como rector de la Usco, ¿qué fue lo que más lo marcó como persona y como profesional?

Yo creo que mi experiencia de estudiar en el exterior es algo que siempre recuerdo, y a veces me pongo a recordar y digo “uff, ¿cómo lo hice?”; y además que logré cosas personales y en mi formación, como las que he contado, eso es algo significativo de manera positiva. Creo que el haber logrado llegar a la rectoría también ha sido algo muy importante, yo creo que muchos anhelarían, les gustaría, ocupar esta posición, que es de una grandísima responsabilidad, dirigir una universidad en nuestro país, y sobre todo una universidad pública no es fácil, es un gran reto y demanda mucho tiempo si uno quiere hacer las cosas bien.

 

¿Cómo recibe la condecoración “La Vorágine”?

Recibo la condecoración La Vorágine con mucha satisfacción, con mucho orgullo; muy agradecido con el jurado de esta distinción, y con las directivas del Diario LA NACIÓN. Esta condecoración me compromete a seguir trabajando por la educación superior del departamento del Huila y por el desarrollo de toda la región Surcolombiana.

 

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