Jairo Beltrán Tovar ha escrito más de 70 canciones y es autor del libro “La pluma de mis maestros”.

JESÚS ANTONIO ROJAS SERRANO/LN

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“A mí me parece que se volvió tan mecánico como aprender a manejar un carro”, es la primer frase que suelta el maestro Jairo Beltrán Tovar, cuando se le pregunta por el sanjuanero huilense, el baile representativo de las festividades sampedrinas. De este y otros temas, habla en este diálogo con LA NACIÓN el autor de Retazos, Señora Libertad, Mauricio y otro cúmulo de canciones.

 

¿Cómo ha visto estas fiestas del San Pedro?

Pienso que han tenido cierta organización con relación a años anteriores, los desfiles, los eventos y el parque de la Música han llenado las expectativas. En el caso de los barrios, por ejemplo, yo vivo en Santa Inés y por allá no se oye un tambor, es un pueblo completamente muerto porque todo se centra en el centro de la ciudad. Yo recuerdo las épocas de los años 60 o 70 en los que apenas el barrio Las Granjas se estaba fundando, el Quirinal todavía era un barrio pequeño, el San Pedro copaba los barrios San pedro, Mártires, Santa Isabel, Campo Núñez, El Altico y José Eustasio Rivera, la gente participaba más y se daba cuenta de las cosas.

 

Pero, ¿qué tanto han cambiado las festividades?

De ese tiempo yo me acuerdo de las grandes orquestas que venían: Lucho Bermúdez, Pacho Galán, Los Melódicos, orquestas de Cuba, España y Alemania. Como era un pueblo tan pequeño, donde hoy es el Parque de la Música, ahí se reunían varias orquestas, en la Plaza de Banderas otra y en el Teatro Pigoanza más orquestas, eso era algo increíble. Además la normatividad que tenía el Gobierno era que cada orquesta tenía que tocar una hora al público. Recuerdo una vez que Los Melódicos iban a tocar y querían tocar el Sanjuanero entonces llegó Rumichaca y ayudó a la percusión y el ‘Pipa’ Prada le ayudó al cantante y salió el Sanjuanero Huilense por parte de Los Melódicos, fue un modelo de patriotismo lo que marcó la orquesta venezolana.

 

Hablando del Sanjuanero Huilense, ¿qué piensa hoy por hoy de este baile?

A mí me parece que se volvió tan mecánico como aprender a manejar un carro, usted aunque esté dormido o como sea mete el cambio de forma mecánica y ellos hacen eso. Será tan mecánico que el año pasado una niña sorda lo bailó porque ella aprendió a contar, no hay tal que la vibración del tablado la llevaba. Ya no sienten la música, lo único que hacen y por cuestión de iniciativa del parejo es ponerlas a que hagan cosas. Por ejemplo, levantar la pierna hasta la altura de la cintura es un adefesio porque si vamos a bailar Sanjuanero en la casa o en algún lado una china no va a levantar la pierna hasta por allá porque no puede hacerlo. Otra cosa: la muestra folclórica de los municipios, yo no vi absolutamente nada, yo no sé si es que nuestro departamento todo es lo mismo pero pienso que alguna cosa tiene que haber distinta. Los indígenas fueron los que sobresalieron.

 

¿Usted cree que llegó la hora de replantear el baile del Sanjuanero Huilense?

Sí, es hora de replantearlo y dejarlo más libre. Ahora, un sólo Sanjuanero 25 o 30 veces es cansón. Segundo, el metrónomo que se le está dando no es ese, es como si fuera un baile tonto, el metrónomo es con alegría, con gusto pero lo tocan lento porque los parejos no podrían hacer entonces los ocho  pasos y entre más lento le permiten a ellos hacer otras cosas pero porque está mecanizado.

 

El maestro Jairo Beltrán Tovar en la entrevista con el Editor General del Grupo Informativo LA NACIÓN, Jesús Antonio Rojas Serrano.

 

¿Cree que a la vuelta de un par de años si no se ajusta, el Sanjuanero perderá atracción?

Se cae, eso tienen que arrancar y ubicar expertos, si a mí me interesa que una cosa perdure, yo me aferro a eso. Recuerdo que doña Inés García de Durán y Maruja Fernández de Giraldo pensaron que bailar el mismo sanjuanero 30 veces era muy cansón y además una tortura para los músicos y quería diferentes sanjuaneros pero los parejos no quisieron porque es lo que tienen marcado. Si a mí me dicen de bailar el sanjuanero de manera libre sin descartar la planimetría de Inés García de Durán se vería muy bonito. Yo recuerdo al director de la banda sinfónica de Medellín, vino y tocó en la Asamblea Departamental ‘Matachín’ y a medida que iba avanzando la canción se iba desvaneciendo el muñeco del matachín. Si eso lo puede hacer un director de orquesta cómo no va a poder hacerse con un baile. Habría que hacer unas comisiones y empezar a trabajar en eso.

 

Maestro Jairo, los lectores no me perdonan si no le pregunto por Retazos, su obra cumbre, ¿Cómo nació esta canción?

Retazos hace parte de una colección de tres temas. Yo trabajaba en la Secretaría de Educación, me llevó el doctor Faiber Álvarez, vivía conmigo el maestro Luis Ignacio Bautista, nosotros nos hicimos compadres. El maestro Abel Valderrama me dijo ‘Jairito siquiera se vino usted para acá para que me ayude con el gobernador y el secretario de Educación para conseguir fondos para ver como cambiamos los instrumentos porque estos están amarrados con cabuya y caucho’, nos pusimos a trabajar y poco a poco fueron cambiando los instrumentos. El maestro Bautista se comprometió con Abel a hacer un recorrido por algunos municipios para recoger música de compositores y llevarlos a la banda. En ese cuento yo me puse a escribir y escribí algo para Don Antonio. Don Antonio era un compositor que vivía en La Plata y la escribí en honor a él. Salió otro que se llamó Mauricio porque el compañero mío Honorio Medina tenía un niño y pasó un carro en la calle y se lo llevó y llegó Honorio y me dijo ‘maestro se me está muriendo un niño, usted será que me pude dar sangre’ y me fui con él y el niño se murió, estaba yo escribiendo un pasillo y le puse Mauricio. Después de eso apareció Retazos, un sanjuanero en el que me acuerdo de mi vida, traté de musicalizar mi vida hasta ese momento. A retazos estudié, a retazos me formé, a retazos todo; hasta que aparece el momento de casarme, la boda y como mis amigos eran Abel Valderrama, el Chato Barrera, Constantino Silva y Rumichaca que eran de la banda sinfónica, entonces yo dije que la orquesta ideal para mi boda era esa.

 

¿Cree que a los compositores huilenses se les ha reconocido merecidamente su trabajo?

Cuando llegué a trabajar al Inem propuse hacer un Encuentro de Artistas. Dije que reuniéramos una persona de cada línea artística, un poeta, un escritor, un músico, un fotógrafo, etc. Me aprobaron la idea. Me conseguí un teatrero, un arquitecto, un fotógrafo y un pianista. Eso fue algo magnífico, me decían que eran unos premios Oscar en un pueblo. Nos hicieron unos reconocimientos, nos daban una placa pero a los compositores eso no nos sirve, logramos que me dieran una plata, porque yo les decía una persona qué hace con una placa. El compositor necesita algo con qué trabajar. Me daban la plata, yo les compraba unos busos que les hacía marcar, un bolso, una media de ron y otra de aguardiente, les compraba un poncho; pero usted no iba solo, entonces a los otros les dábamos $100.000 o $50.000. Por ejemplo, al dueto La Gaitana que tenía unos instrumentos viejos le conseguimos unos finos. Lo más ridículo era que yo llegaba al Fondo Mixto y me decían ‘le vamos a dar tres millones de pesos, le vamos a dar el 20% y después del evento le damos el resto, preste la plata’ yo qué iba a hacer con el 20%. Eso a mí me desanimó, yo no me tomé un tinto con esa plata.

 

¿Y hasta ahí llegó el Encuentro de Compositores?

El último se hizo en el 2015. Guillermo González me dijo que lo hiciéramos y ellos comenzaron a hacerlo por cuenta de ellos, pero no el encuentro. El año pasado, estaba yo en la Funeraria Los Olivos cuando me llamaron, que me estaban esperando para el Encuentro de compositores, fui y cuando llegué estaba la señora de la cafetería, el celador y dos compositores, sin embargo, hablamos y luego fuimos a almorzar, con dos muchachas de Corposanpedro, cada uno pidió un arroz con camarones. Resulta que las muchachas no habían pedido porque no les había alcanzado la plata. Este año, organizaron un reconocimiento a los compositores en la Asamblea en medio del encuentro de Composición e Interpretación, yo fui y recibí el reconocimiento, creo que fue justo y muy merecido, incluso muy bonito. Pienso que el año entrante debería ser mejor. Hay que hacer una tertulia o un conversatorio.

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