<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?> <rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" ><channel><title>La Nación &#187; Crónica</title> <atom:link href="http://www.lanacion.com.co/category/dominical/dominical-cronica/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.lanacion.com.co</link> <description>La noticia independiente</description> <lastBuildDate>Wed, 08 Sep 2010 21:06:58 +0000</lastBuildDate> <generator>http://wordpress.org/?v=2.8.6</generator> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <item><title>El recuerdo de un maestro</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/09/05/el-recuerdo-de-un-maestro/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/09/05/el-recuerdo-de-un-maestro/#comments</comments> <pubDate>Sun, 05 Sep 2010 05:13:54 +0000</pubDate> <dc:creator>jhonjairo</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=44454</guid> <description><![CDATA[Una semana después del fallecimiento del escritor Jairo Aníbal Niño, no cesa el vacío de su ausencia. Recuerdos de un ser humano que tenía por norma de vida la felicidad y, por oficio, compartirla.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Gerardo Meneses Claros</strong></p><p><strong>La Nación Pitalito</strong></p><p>Una semana después del fallecimiento del escritor Jairo Aníbal Niño, no cesa el vacío de su ausencia. Recuerdos de un ser humano que tenía por norma de vida la felicidad y, por oficio, compartirla.</p><p>Esta semana lo estuve re-leyendo, volviendo a mirar sus libros, recordando sus clases, su risa y su eterna ternura. A Jairo Aníbal lo conocí en la Universidad, él me dictó Literatura Colombiana, y aunque en esa época ya era un autor reconocido, no lo era tanto por sus libros infantiles, sino por una postura de izquierda que reflejaba en sus obras de teatro.</p><p>&#8220;El Monte calvo&#8221;, en esos finales de los 80s ya era una pieza clásica, de obligatorio montaje por los grupos nacionales de teatro. Sus textos eran contestatarios, frenteros. Era una época dura y él lo sabía. Pero sabía también qué quería decir y de qué forma. Para entonces hacía 10 años que &#8220;Zoro&#8221; le había dado el Premio Enka de Literatura Infantil.</p><p>Carlos Perozzo, mi maestro de Dramaturgia nos hablaba de Jairo Aníbal, de su compañero de trabajo, no tanto del escritor, como del profesor que se estaba enfrentando a mil batallas por su forma de pensar. Y de hacer pensar. Yo lo veía como el señor casi cincuentón que nos hacía unas clases alegres, vivas y complicadas en medio de los numerosos libros de autores colombianos que nos llevaba y que se quedaban enredados en ese frío bogotano de  siempre. Unas clases que hoy estoy recordando con tristeza.</p><p>El Maestro de la Literatura Infantil.</p><p>Hoy en día la Literatura Infantil colombiana tiene un sitio de honor en la narrativa de este género en América, es un privilegio que se comparte con Argentina y Brasil. El nivel que se ha alcanzado es de tal importancia, que Colombia es vista en este campo como uno de los países donde mejor se escribe para los niños por el respeto con que ha asumido el oficio.</p><p>No es de ahora. De todos es bien conocido el talento y la pulcritud de Rafael Pombo y sus cuentos con los que nos criamos todos. Pero si hablamos de hoy en día, el faro que dio las primeras luces para llegar a lo que somos, tiene nombre propio: Jairo Aníbal Niño. Personalmente no he encontrado un libro más bello para los niños como Preguntario y, si me ponen a escoger con La Alegría de Querer, creo que les doy un empate.</p><p>Eso para no hablar de Zoro, Dalia y Zazir o Aviador Santiago, por nombrar solo algunos. Hay en esos textos tanta generosidad, tanta honestidad y tanta calidad literaria que es verdaderamente sorprendente. Y claro, tiene sus detractores, en los últimos años hubo quienes lo llamaron Jairo Almíbar Niño, aduciendo a que sus textos eran demasiado almibarados, que ya no eran para niños de esta época.  O quien en algún Encuentro de Autores de Literatura Infantil propuso nunca escribir como Jairo Aníbal.</p><p><strong>Un abuelo muy premiado.</strong></p><p>Con todo, Jairo Aníbal recibió todos los honores que un escritor pueda tener; me refiero a sus libros para niños, porque en teatro es otro cuento y otros galardones. Fue premio Enka, Lista de honor de IBBY, premio Chamán en México, Cuchilo Canario en España, Misael Valentino en Cuba, Caracol al Mérito, de nuevo en México; pero sobretodo, Jairo Aníbal Niño siempre tuvo el mejor de los premios, el amor de los niños a sus textos.</p><p>Últimamente solo publicaba en Panamericana, allí nos encontramos la última vez que lo ví, en septiembre del año pasado. &#8220;Esta es mi casa&#8221; -me contestó cuando le pregunté por qué su obra no estaba en más editoriales. &#8220;Ya poco escribo, la obra se vende solita y Panamericana la re-edita todo el tiempo&#8221;.</p><p>De ella vivía. De sus regalías y de sus conferencias y talleres que nunca dejó de atender. Se había retirado a Tenjo, un pueblito de la sabana, cerca de Bogotá, desde allí le dedicaba a la literatura &#8220;las 99 horas del día&#8221;.</p><p>En la gallera de Pitalito.</p><p>Fue en octubre del año 2000 que lo tuvimos aquí en Pitalito. Jairo Aníbal, bondadoso como siempre, me aceptó la invitación para participar en el Festival de la Cultura, que a la sazón yo dirigía.  Y como todo artista puso sus condiciones: &#8220;Te voy a pedir dos cosas nada más, que no me vayas a poner en un vuelo de Inter y que mi habitación no dé a la calle&#8221;.</p><p>Las dos cosas se las cumplimos; pero su sorpresa fue mayor cuando en medio del ajetreo de las dos conferencias y los dos talleres programados, había un encuentro en la noche con los otros escritores en la Gallera Popular.  Jairo Aníbal se rió de la situación y se gozó como un niño chiquito esa noche. La banda del pueblo tocó a la entrada, los cuetes retumbaron cuando ellos se bajaron de la Chiva, la gente aplaudió cuando terminó de leer sus primeros cuentos y él mismo pidió una cerveza porque &#8220;esta pelea es para celebrarla&#8221;</p><p>Así lo recuerdo hoy luego de una semana de su muerte. Una muerte que me ha dolido porque desde ese septiembre del año pasado no volví a hablar con él; quizá pensé que siempre que fuera a Bogotá lo encontraría; se me olvidó que Jairo Aníbal no era inmortal. La que sí lo es, es su obra, la que hoy estoy leyendo para tenerlo cerca, para recordar al maestro, al escritor, al señor que es Jairo Aníbal Niño.</p><p><img class="alignnone size-full wp-image-44455" title="foto 01 Jairo Anibal Niño 2" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/09/foto-01-Jairo-Anibal-Niño-2.jpg" alt="foto 01 Jairo Anibal Niño 2" width="448" height="261" /></p><p><strong>Durante su presentación en Pitalito en el Aula Máxima de la Normal Superior.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-44456" title="foto 02 Jairo Anibal" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/09/foto-02-Jairo-Anibal.jpg" alt="foto 02 Jairo Anibal" width="320" height="448" /></strong></p><p><strong>Carátula de La Alegría de Querer, uno de sus libros más bellos, editado por Panamericana.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-44457" title="foto 03 Jario Anibal2" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/09/foto-03-Jario-Anibal2.jpg" alt="foto 03 Jario Anibal2" width="448" height="333" /></strong></p><p><strong>Dedicatoria de su puño y letra, en un ejemplar de Preguntario.</strong></p><p><strong> </strong></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/09/05/el-recuerdo-de-un-maestro/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>8</slash:comments> </item> <item><title>“Una mina me quitó mi piecito”</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/09/04/%e2%80%9cuna-mina-me-quito-mi-piecito%e2%80%9d/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/09/04/%e2%80%9cuna-mina-me-quito-mi-piecito%e2%80%9d/#comments</comments> <pubDate>Sat, 04 Sep 2010 06:36:03 +0000</pubDate> <dc:creator>cultura</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category> <category><![CDATA[Destacados]]></category> <category><![CDATA[Rotativa]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=44199</guid> <description><![CDATA[Una joven de 21 años con limitaciones mentales es una nueva víctima de la violencia guerrillera en el Huila. Diana Margarita Sarria Amaya, residente en zona rural de Baraya, salió a cuidar una vaca y terminó con el pie izquierdo mutilado a causa de una mina antipersona. LA NACIÓN narra el drama de una familia que ahora es acusada de guerrillera. ]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Una joven de 21 años con limitaciones mentales es una nueva víctima de la violencia guerrillera en el Huila. Diana Margarita Sarria Amaya, residente en zona rural de Baraya, salió a cuidar una vaca y terminó con el pie izquierdo mutilado a causa de una mina antipersona. LA NACIÓN narra el drama de una familia que ahora es acusada de guerrillera.</p><p><strong>LINA JOHANA MEDINA</strong></p><p><strong>LA NACIÓN, NEIVA</strong></p><p>Diana Margarita Sarria Amaya tiene 21 años, pero su mentalidad es de una niña de cinco años. Y a este drama se suma ahora la tragedia de perder parte de su pie por una mina antipersona.</p><p>Su mente empezó a fallar a los dos meses de nacida, luego de que cayera de un caballo cuando estaba en los brazos de su madre y sufriera serias lesiones cerebrales. Hoy siendo toda una hermosa mujer, con la mentalidad de un  infante, solo se limita a decir desde una camilla del Hospital Universitario de Neiva, con su pie amputado que, “una mina me quitó mi piecito”.</p><p>El pasado miércoles y como todos los días, Diana Margarita, por petición de su mamá, salió a las cinco de la tarde a rodear las vacas, que con tanto esfuerzo su familia ha logrado adquirir en su humilde parcela de la vereda Río Blanco del municipio de Baraya.</p><p>Todo iba bien hasta que uno de los animales salió a la carretera y puso en apuros a la jovencita, quien en su afán de no dejarlo escapar fue tras él y terminó en el suelo llena de sangre, desesperada, confundida. Una mina le había destrozado su pie izquierdo.</p><p>Llevada por el sonido de la fuerte explosión y el instinto de madre que le indicó que algo andaba mal, Elvia Amaya salió en busca de su hija. Pero Diana Margarita, tirada en el suelo, no atendió a los llamados de su mamá y de su hermano de 12 años, y cuando la encontraron ya estaba muy herida.</p><p>De inmediato, vecinos de casas aledañas a la parcela, la subieron en un carro de recorrido escolar con destino al hospital de Baraya, pero el mal estado de la vía obligó a que la joven fuera trasladada  hasta el centro de salud del corregimiento de Vegalarga. Sin embargo, allí no tenían los equipos necesarios y los médicos tuvieron que remitirla al Hospital Universitario de Neiva, donde actualmente se recupera de las traumáticas lesiones en su cuerpo.</p><p><strong>Diana Margarita, madre soltera</strong></p><p>Pero el drama de la familia Sarria Amaya no termina allí. En 2008 luego de haber transcurrido seis meses, la señora Elvia descubrió que su hija estaba embarazada. El dolor y la angustia se apoderaron de ella. Por más que indagaron en ese momento, no supieron quién era el padre del bebé. “Le dijimos muchas veces que nos contara quien le había hecho eso, pero ella nunca contesta nada, pues en medio de su inocencia solo se ríe”, comenta la acongojada madre.</p><p>Para completar, desde que su esposo fue recluido en la cárcel de Rivera hace siete años, Elvia tiene que trabajar sola en los cultivos de su finca. “Desde que él está allá me ha tocado sacar adelante mis cinco hijos a punta de cultivo de lulo y pues ahora también al bebé de Diana Margarita, que con dos años, no camina ni  habla; la situación económica es muy difícil para nosotros, pero hay que hacerle, no tenemos otra opción”, explica la señora  Elvia.</p><p>Tal como lo afirma la madre de familia, Diana Margarita ha sido siempre su mano derecha, le ayuda en los oficios de la casa, a cuidar de los niños menores, ya que uno de sus hermanos, quien ya tiene 19 años, actualmente presta servicio militar; así mismo, todos los días debe apartar las vacas, ordeñarlas, alimentarlas y darles de beber.</p><p><strong>Heridas en todo su cuerpo</strong></p><p>Diana Margarita es una hermosa joven. Tiene labios muy finos, ojos expresivos, abundante cabello, le encantan los animales, ama montar a caballo y es muy decente a la hora de atender las personas que llegan a visitarla en una de las tantas habitaciones del Hospital. Ella, en medio de los dolores que le producen las heridas en su cuerpo, extiende su mano derecha y con un delicado tono de voz solo dice “buenos días, gracias por venir”.</p><p>Habla poco, intenta levantarse de la camilla, pero su mamá, su abuela y un tío se lo impiden; un pie ya no le pertenece a Margarita, y ella aún no está preparada para asumir la transformación de su cuerpo producto de la violencia.</p><p>La mina no solo le arrebató su pie izquierdo sino que causó pequeñas perforaciones en los brazos y la rodilla derecha. Dice que está aburrida, que quiere estar en casa, comenta que una mina le quitó su pie, pues es lo que ha escuchado de sus familiares.</p><p>No obstante, algo la molestó: “Aquí vinieron unos señores y me dijeron guerrillera, pero yo no soy eso, me quiero ir para mi casa”, dice Diana Margarita.</p><p>Según el tío de la víctima, Gonzalo García, “las autoridades llegaron aquí a decirle que ella era una guerrillera; pero yo los invito a que visiten la finca, revisen sus antecedentes, necesitamos que se aclare eso porque ella es una víctima más de la violencia y no es justo que la califiquen de esa manera”.</p><p>Por lo pronto Margarita seguirá recibiendo los servicios médicos en el Hospital, sumado a la orientación sicológica que recibe desde el mismo día en que llegó al centro asistencial.</p><p>La mayor preocupación de esta familia es la compra de una prótesis para Diana Margarita, ya que no cuentan con el dinero, no saben qué va pasar, tienen temor de volver a su vereda, pero no tienen otro sitio dónde vivir. Mientras tanto, el jefe del hogar sufre en una cárcel el drama de su familia, desde allí no puede hacer nada, solo le queda esperar.</p><p><strong>Fotos: Fernando Polo.</strong></p><p><img class="alignnone size-full wp-image-44203" title="1" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/09/115.JPG" alt="1" width="427" height="640" /></p><p><strong> En el Hospital de Neiva permanece Diana Margarita, acompañada de su madre y  recuperándose de la cirugía y las heridas.</strong></p><p><strong><br /> </strong></p><p><img class="alignnone size-full wp-image-44206" title="3" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/09/314.JPG" alt="3" width="640" height="427" /></p><p><strong>Los brazos dejan ver las perforaciones, producto del estallido.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-44209" title="4" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/09/410.JPG" alt="4" width="640" height="427" /><br /> </strong></p><p><strong>Pese a las diferentes lesiones en todo su cuerpo, anhela regresar a su parcela.</strong></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/09/04/%e2%80%9cuna-mina-me-quito-mi-piecito%e2%80%9d/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>13</slash:comments> </item> <item><title>Los restos de un benefactor</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/08/29/los-restos-de-un-benefactor/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/08/29/los-restos-de-un-benefactor/#comments</comments> <pubDate>Sun, 29 Aug 2010 05:04:33 +0000</pubDate> <dc:creator>jhonjairo</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category> <category><![CDATA[Destacados]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=42903</guid> <description><![CDATA[Hace un par de semanas, en Pitalito, un grupo de vándalos adolescentes destruyó el único monumento existente en la ciudad y que honraba la memoria de don Lorenzo Cuéllar. Crónica para no dejar impune esta agresión.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Gerardo Meneses Claros</strong></p><p><strong>La Nación Pitalito</strong></p><p>Hace un par de semanas, en Pitalito, un grupo de vándalos adolescentes destruyó el único monumento existente en la ciudad y que honraba la memoria de don Lorenzo Cuéllar. Crónica para no dejar impune esta agresión.</p><p>Las fotografías hablan por sí mismas. Lo ocurrido con el busto de don Lorenzo Cuéllar en la Escuela de Artes y Oficios de Pitalito no es más que un acto de barbarie. Los implicados han dicho que son muchachos, que estaban tomando a esa hora de la madrugada, que no pensaron hacer daño, que bla, bla, bla.</p><p>No hay excusa. Lo público es de todos. Y es deber cuidarlo y protegerlo porque hace parte de lo que tenemos como patrimonio en la comunidad. ¿O es que acaso destruir un monumento que embellece una edificación, que ha sido conservado durante más de cincuenta años, que representa  la gratitud a un benefactor, es un simple acto de jugarreta de muchachos?</p><p>Nada justifica el daño causado. Y eso merece la sanción social, además de la restitución de la obra. Porque eso es irrespeto. Es perder el sentido de ciudadano solo por el hecho de tener unos tragos encima o de ver quién es capaz de atreverse a hacer lo que los otros no hacen.</p><p><strong>Una obra cincuentenaria</strong></p><p>El busto a don Lorenzo Cuéllar era una obra del ceramista Pablo Vargas Muñoz, hecha a comienzos del año sesenta, siendo apenas un muchacho de unos 20 años y ya Maestro de cerámica en la Escuela de Artes de Pitalito.  Era una de esas obras que se vuelven legendarias, testimonio de otra época, que sobreviven al paso del tiempo. Y era, además un recuerdo del talento de Pablo, ya desde sus años juveniles.</p><p>El busto estaba puesto en un pedestal que tenía en el frente la placa metálica con el nombre de don Lorenzo y un texto que recordaba cual era su propósito. La placa también desapareció. Unas semanas atrás la desprendieron y quizá vendieron por dos pesos. Estos dicen que no fueron ellos. Ese vandalismo y esa forma de violencia que parece pasiva, pero que no es más que otra manera de mostrar qué tipo de gente es capaz de hacer algo así.</p><p>Lo de la placa es igual a lo que sucede con las tapas de las alcantarillas o el cableado telefónico: se lo roban, lo venden por cualquier cosa y generan un daño que ni siquiera se alcanzan a imaginar. Nadie los ve, y si los ve, nadie denuncia</p><p>Por fortuna, en el caso del busto de la Escuela de Artes, alguien avisó a tiempo a la Policía y esta llegó en el momento oportuno y pilló a los vándalos cometiendo su fechoría. Esta vez funcionó. Hubo suerte, porque, hay que decirlo también, en muchas ocasiones un llamado a la policía se convierte en una espera infructuosa.</p><p><strong>La Escuela de Artes y Oficios</strong></p><p>Así se bautizó desde su creación este centro educativo que sigue siendo una alternativa de formación para gente de recursos económicos escasos. Allí se han formado muchos laboyanos y laboyanas y han aprendido un oficio -un arte- como decían los viejos.</p><p>Esa fue la idea de don Lorenzo Cuéllar cuando donó el terreno y la construcción; que Pitalito tuviera una escuela para gente pobre pero que quisiera progresar a través de un oficio del que pudiera vivir. Y han sido cientos de muchachas, señoras y jóvenes que han aprovechado esta institución.</p><p>La edificación es hermosa. Está ubicada a la entrada de Pitalito, sobre la carrera cuarta, en un sector sembrado de ocobos y cachingos que plantó el Maestro Teófilo Carvajal en su época de alcalde. Las paredes y los pisos son originales, los techos han sido remodelados pero conservan su estilo; el aire antiguo todavía se respira en esa construcción alta y amplia pintada de cal blanca.</p><p>En la puerta contigua a la principal, aún se mantiene el aviso de Biblioteca hecho en letras de concreto, que le da tanta alcurnia a la casa. Es bella, no hay duda. Y más bella aún con el pedestal y el busto en cemento blanco y marmolina, levantado en el andén, junto a la entrada principal.</p><p><strong>El daño</strong></p><p>Lastimosamente el daño a la escultura de don Lorenzo Cuéllar ya no tiene reparación. Una demanda obligará a pagar los daños a los vándalos, o a sus padres, que son en últimas quienes han tenido que responder; pero volver a tener la obra original que hizo Pablo y que tanto representaba para la plástica y la historia del arte en Pitalito, ya no es posible.</p><p>Hay cosas en cada pueblo que nos hablan de su pasado y de su historia; esta era una de ellas, como lo son también los vitrales de la Iglesia de San Antonio, los pisos de la capilla de la Valvanera y de la capillita del Ancianato San José, la edificación de La Normal Superior o la casona de la Alcaldía. Son nuestro patrimonio, como lo es la Escuela de Artes y Oficios y el busto de su benefactor. Es una pena lo que pasó y es un daño que tiene que castigarse.</p><p>Leyendo el testamento original de don Lorenzo Cuéllar, que aún reposa en el archivo de la Escuela, uno entiende la magnitud de su obra. Su riqueza, al morir, fue para Pitalito. El busto era una forma de gratitud  de la ciudad. Por eso estaba ahí; por eso debe restituirse.</p><p><img class="alignnone size-full wp-image-42904" title="foto 01 PABLO VARGAS" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/foto-01-PABLO-VARGAS.JPG" alt="foto 01 PABLO VARGAS" width="305" height="448" /></p><p><strong>El ceramista Pablo Vargas Muñoz,  creador del busto a don Lorenzo Cuéllar.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-42905" title="foto 02" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/foto-021.JPG" alt="foto 02" width="448" height="325" /><br /> </strong></p><p><strong>Panorámica de la Escuela de Artes y Oficios de Pitalito, su arquitectura rememora una época ya lejana en la historia de la ciudad.<br /> </strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-42906" title="FOTO 03 BUSTO 595" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/FOTO-03-BUSTO-595.jpg" alt="FOTO 03 BUSTO 595" width="448" height="336" /><br /> </strong></p><p><strong>Este era el busto de Lorenzo Cuéllar</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-42907" title="FOTO 04 BUSTO 48" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/FOTO-04-BUSTO-48.jpg" alt="FOTO 04 BUSTO 48" width="299" height="448" /><br /> </strong></p><p><strong>Así está ahora el pedestal en memoria de don Lorenzo Cuéllar, sin el busto y sin la placa.</strong></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/08/29/los-restos-de-un-benefactor/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>7</slash:comments> </item> <item><title>‘Me quitaron mis piernas, pero no las ganas de trabajar’</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/08/21/%e2%80%98me-quitaron-mis-piernas-pero-no-las-ganas-de-trabajar%e2%80%99-2/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/08/21/%e2%80%98me-quitaron-mis-piernas-pero-no-las-ganas-de-trabajar%e2%80%99-2/#comments</comments> <pubDate>Sun, 22 Aug 2010 04:50:06 +0000</pubDate> <dc:creator>jhonjairo</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category> <category><![CDATA[Destacados]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=41468</guid> <description><![CDATA[Su valentía no fue suficiente para esquivar la bala que lo dejó en silla de ruedas. Al Alcalde del Agrado hace seis meses la delincuencia común lo puso entre la vida y la muerte, y aunque logró sobrevivir, hoy está sometido a una silla de ruedas y desde allí tiene que atender a la comunidad. LA NACIÓN  con un hombre al que la vida le dio una segunda oportunidad.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong>LINA JOHANA MEDINA</strong></p><p><strong>LA NACIÓN, NEIVA</strong></p><p>Su valentía no fue suficiente para esquivar la bala que lo dejó en silla de ruedas. Al Alcalde del Agrado hace seis meses la delincuencia común lo puso entre la vida y la muerte, y aunque logró sobrevivir, hoy está sometido a una silla de ruedas y desde allí tiene que atender a la comunidad. LA NACIÓN  con un hombre al que la vida le dio una segunda oportunidad.</p><p>Llevaba una vida normal, pero unos bandidos le arrebataron sus piernas. Pese a los hechos violentos que lo obligaron a asumir una condición de discapacitado, para el alcalde del Agrado, Héctor Horacio Castro Moreno, no ha sido impedimento seguir despachando desde su silla de ruedas.</p><p>Hace seis meses cuando viajaba acompañado de su familia, desde el municipio de Garzón hacia El Agrado en el departamento del Huila, fue víctima de una acción delictiva por un grupo de ‘piratas terrestres’ que sin mediar palabra le dispararon y hoy lo tienen invalido.</p><p>Su fe, asegura el Alcalde, lo salvaron de morir y le brindó una segunda oportunidad de vida.</p><p>“Eran las siete y cuarto de la noche. Yo venía de Garzón de reunirme con unos secretarios de despacho, y cuando llegamos al punto donde se encontraba el bloqueo, que fue en una curva, habían muchos carros. En ese momento pensamos que era un accidente, cuando de repente doce hombre armados y encapuchados me rodearon la camioneta, yo veía que ellos hablaban, pero no se escuchaba porque tenía los vidrios subidos”, afirmó el Alcalde.</p><p>Lo único en que pensó fue en su familia y en huir del lugar. “No iba a permitir que me bajaran por las buenas, yo tenía que escapar, no me iba a entregar, sabía que por mi cargo podría ser llevado a otro lugar. Lo único que hice fue gritarle a mi familia agáchense e inmediatamente mandé la reversa, alcancé a avanzar bastante, me dispararon en varias oportunidades hasta que una bala me tocó en la espalda, luego perdí el conocimiento”, comenta el funcionario, mientras revive la historia como si hubiera sido ayer.</p><p>La noticia se conoció en toda Colombia, alrededor de un mes permaneció el mandatario local en el Hospital de Neiva ‘Hernando Moncaleano Perdomo’, para luego ser trasladado a Bogotá donde fue operado en el Hospital Militar y aunque la bala no destruyó su medula espinal, si la rozó y ahora lo mantiene sentado día y noche.</p><p><strong>‘Una nueva vida’</strong></p><p>Héctor Horacio ha tenido que aprender a vivir sin sus piernas. Blanca Leonor Sánchez, además de ser su compañera sentimental, se ha convertido en su enfermera las 24 horas del día. “Me ha tocado estar muy pendiente de él todo el tiempo, porque hay que suministrarle los medicamentos. El es quien nos da la fuerza, está muy animado, no ha decaído, dice que va seguir adelante. Con sus terapias es muy constante”, cuenta la mujer.</p><p>Lo cierto es que cada mañana este amante de las oraciones y de su comunidad, se despierta para realizar sus terapias sobre unas barras de hierro mandadas a diseñar para sus ejercicios; esos a los que tanto amor y esfuerzo les impregna con la esperanza de volver a caminar.</p><p>Sin embargo, la tarea es un completo víacrucis, pues primero debe acostarse en su cama para ser levantado por dos o tres personas y ubicarlo en una prótesis ajustada desde su cintura, pasando por las piernas hasta sus pies.  De allí es llevado hasta las barras donde comienza la sesión de ejercicios, formulada por los especialistas para entrenar sus piernas.</p><p>Luego de su tiempo de gimnasia, se arregla muy elegante porque sabe que una comunidad lo espera. Toma su   silla de ruedas, muy moderna por cierto, se despide de su esposa e hijos, ubica su mano derecha en la pequeña palanca que gracias a la tecnología le permite girar, ir hacia delante devolverse y hasta ponerle velocidad. De esta manera,  y acompañado de su único escolta, inicia el trayecto de dos cuadras para llegar hasta el Palacio Municipal.</p><p>Curiosamente, los habitantes del Agrado ya se acostumbraron a ver a su Alcalde, cuando en las mañanas llega en su ‘moderna’ silla de ruedas a trabajar porque como el mismo dice, “a mí me quitaron mis piernas, pero no mi cerebro y menos mis ganas de trabajar”.</p><p>Conductores de carros y motos que transitan por las calles del pueblo, reducen inmediatamente la velocidad para darle paso y saludar al hombre que en su indefenso medio de transporte se dirige todos los días a  cumplir con sus deberes laborales.</p><p>A la entrada de la Alcaldía,  todos lo saludan con absoluto respeto. Ya hay gente esperando para ser atendida, su secretaria le pasa documentos que debe firmar. La oficina es amplia, nada lujosa, al mejor estilo de un hombre que creció en el campo, que sacó adelante a su familia a punta de cultivar café. Ordena que abran la puerta y que pase la primera persona para escucharla y buscar resolver  su problema.</p><p><strong>‘Hombre del pueblo’</strong></p><p>En su oficina permanecen dos fotografías que reviven la vida de Héctor Horacio cuando aún podía caminar. En una de ellas está acompañado del actual gobernador del Huila,  Luis Jorge Sánchez. La segunda imagen detenida en el tiempo, lo muestra a él tomando posesión de su cargo de Alcalde con una banda tricolor y su mano derecha levantada en símbolo de juramento y compromiso con su comunidad.</p><p>Es un hombre sencillo, hombre de pueblo como el mismo lo explica. En su actual condición de discapacitado no le gusta que lo vean con ojos de lastima, y  hoy más que nunca se siente vivo. Desde su recuperación no ha parado de trabajar, ama a su esposa y a sus cinco hijos. Asegura que tiene que volver a caminar, pues en ocasiones siente involuntarios movimientos en sus piernas, que no logra coordinarlos con su mente, pero  le inyectan esperanzas.</p><p>“He aprendido que uno tiene que valerse por sí mismo. Esto que me sucedió no me impide seguirle sirviendo a la comunidad y compartir con ellos. Es una terapia más que me ayuda a olvidar lo que me ocurrió, si yo me quedo en la casa, postrado al dolor no puedo dar cumplimiento a mis obligaciones”, afirma el mandatario.</p><p>Sin embargo, el miedo se apodera del Alcalde del Agrado. Pese al acto de violencia del que fue víctima, el Estado le ha negado protección, solo cuenta con un escolta, no tiene chaleco antibalas, sigue viajando por las carreteras; y nisiquiera tiene un vehículo blindado que por lo menos le garantice tranquilidad cuando debe desplazarse a otros municipios para asistir a reuniones y adelantar gestiones en favor de sus conciudadanos, de sus electores.</p><p><strong>‘¿Futuro?’</strong></p><p>Intenta demostrar fuerza, pero los gestos de su rostro, el inclinar de su cabeza y unas escasas lágrimas que aunque busca ocultar, lo delatan, reflejan el dolor que le produce luchar todos los días con las terapias para recobrar sus piernas. Por ahora le solicita al Estado mayor protección y garantías, “me duele pensarlo, ¿pero qué va a pasar si yo no me vuelvo a levantar de esta silla?, ¿de qué voy a vivir cuando salga de la Alcaldía?, ¿quién le va dar trabajo a un invalido?, yo tengo una familia que mantener por eso requiero de una pensión”.</p><p>La silla en la que actualmente se moviliza costó 12 millones de pesos. Cuenta que la obtuvo gracias a la colaboración de sus amigos. Semanalmente debe recargar las baterías del motor, sino no puede seguir andando. Él la maneja a la perfección, e incluso se ha convertido en uno de sus elementos más preciados.</p><p>Los médicos le han expresado que existe la posibilidad de volver a caminar, pero que eso tardará varios años. “Solo Dios sabe si voy a recuperar mis piernas”.</p><p><img class="alignnone size-full wp-image-41469" title="1" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/1146.JPG" alt="1" width="448" height="299" /></p><p><strong>Diariamente el alcalde del Agrado Héctor Horacio Castro Moreno, se dirige en su silla a cumplir con sus labores.</strong></p><p><img class="alignnone size-full wp-image-41470" title="2" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/2125.JPG" alt="2" width="419" height="336" /></p><p><strong>La gente acude desde muy temprano a manifestarle sus problemas o simplemente a saludarlo.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-41471" title="3" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/3100.JPG" alt="3" width="448" height="299" /> </strong></p><p><strong>Su ‘moderna’ silla se convirtió en su fiel compañera.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-41472" title="4" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/475.JPG" alt="4" width="448" height="299" /> </strong></p><p><strong>Unas prótesis le sirve como apoyo para realizar sus terapias.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-41473" title="5" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/548.JPG" alt="5" width="299" height="448" /> </strong></p><p><strong>Estas barras le significan a Héctor Horacio, las esperanzas de colver a caminar.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-41474" title="6" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/643.JPG" alt="6" width="448" height="299" /> </strong></p><p><strong>El alcalde del Agrado asegura que lo primero son sus ganas de trabajar y su comunidad.</strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-41475" title="7" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/737.JPG" alt="7" width="448" height="299" /> </strong></p><p><strong>Junto a su esposa y una de sus cinco hijos.</strong></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/08/21/%e2%80%98me-quitaron-mis-piernas-pero-no-las-ganas-de-trabajar%e2%80%99-2/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>10</slash:comments> </item> <item><title>La escuela más bonita</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/08/16/la-escuela-mas-bonita-3/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/08/16/la-escuela-mas-bonita-3/#comments</comments> <pubDate>Mon, 16 Aug 2010 20:20:29 +0000</pubDate> <dc:creator>jefedominical</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category> <category><![CDATA[Dominical]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=40417</guid> <description><![CDATA[La escuelita rural de la vereda Cálamo, en Pitalito, parece sacada de un cuento. En ella, un par de maestros que hacen honor a su oficio. Emilia y Henry educan a 75 niños en medio del jardín, el bosque nativo y la huerta casera.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Gerardo Meneses Claros</p><p>La Nación Pitalito</p><p>No es otra cosa distinta que amor a la profesión. Vocación, dirían en la Facultad de Educación. Lo que ha construido Emilia Ortiz en los años que lleva al frente de la escuela Cálamo, es el reflejo de una maestra que ama su oficio, que sabe el valor de educar y que le ha transmitido a sus niños aquello de que no hay nada más triste que a la pobreza material, agregarle la espiritual.</p><p>Porque de la que estamos hablando es de una escuelita de vereda sin mayores recursos, solita a la orilla de la carretera destapada, chiquita en construcción, pero enorme en ganas, en dignidad y en valores. Desde afuera parece un jardín, ya adentro todo está cuidado: las dos aulas donde los niños reciben clases, los baños, el comedor, el kiosco, todo está tan limpio, tan arreglado, que a uno le dan ganas de quedarse más tiempo ahí.</p><p>La actitud de los niños refleja lo que viven a diario en la escuela. La pulcritud de sus uniformes, la alegría del campo, la frescura del clima pareciera ser parte de su comportamiento. &#8220;Lo más bonito de mi escuela -me dice una chiquita de segundo año- es todo&#8221;. Y sí, tiene razón. Puede que la frase no esté bien construida, pero está llena de verdad.</p><p>Hace unos años no era la misma</p><p>Emilia llegó a la escuela en agosto del 2007, hace tres años. Y lo que encontró le dolió en el alma; pero su carácter  y su entusiasmo le dieron las herramientas para transformarla. &#8220;Lo que más me sorprendió fueron las tapias del encierro que ya casi se venían abajo. Era un peligro constante para los niños y una angustia todo el día pensando en qué momento se me mataba alguno&#8221;.</p><p>Por eso echó mano de todo lo que pudo: puso una tutela, llamó a sus conocidos, pidió asesoría, movió aquí, visitó allá y en un tiempo récord, la alcaldía le paró bolas y le construyó el encierro de malla que hoy luce como si acabaran de ponerlo. &#8220;Al comienzo hubo gente que me puso problema porque empezaron a ver los cambios,  y vinieron y me dijeron que si era que me había adueñado de la escuela. Eso fue al comienzo, hoy son mis grandes aliados&#8221;</p><p>La zanja de desagüe de la carretera, el camino enladrillado, los jardines, la huerta. Todo en su conjunto es una obra que Emilia ha construido con la ayuda de la comunidad y el apoyo de los niños. &#8220;Cuando llovía esto era un lodazal, los tacones se me quedaban enterrados. Y me dije, yo sigo viniendo en tacones y arreglada porque los niños siempre me van a ver así, nada de andar descachalandrada; así que, a arreglar esto&#8221;.</p><p>La maestra y la madre</p><p>Hablar con Emilia es agradable. Su charla es reposada, tranquila. Me cuenta que tiene cinco hijos, que a todos los hizo profesionales y que son su orgullo más grande, que fue papá y mamá y que ahora quiere disfrutarlos más, estar más cerca de ellos. &#8220;Nos tocó duro, yo siempre he trabajado pero mis hijos me ayudaron siendo buenos estudiantes. Había días en que no los veía porque el tiempo no nos alcanzaba; mi mamá fue mi ángel de la guarda&#8221;.</p><p>Eso que ha hecho Emilia con su familia es lo que le inculca a sus estudiantes. Hay disciplina, pero  también una inmensa bondad en su propósito. Mientras hablábamos, una niña de quinto grado se acercó a despedirse con un beso. Ella contestó el saludo con la misma gentileza que lo hizo la niña pero se aseguró de corregir su falta. &#8220;No vuelvan a hacer lo del viernes -le dijo- el uniforme es para que los respeten&#8221;. &#8220;Sí, señora&#8221; -le contestó la chica abrazándola.</p><p>El jardín de los valores</p><p>Uno de los espacios más bonitos en la escuela es el jardín. Tiene nombre propio, le recuerda a uno a Chejov con El jardín de los Cerezos. Se llama así, El Jardín de los Valores. Cada grupo de matas tiene una cualidad para recordarnos siempre que los valores son como flores que dan color y alegran la vida. &#8220;El nombre y la idea la copié del Bienestar Familiar, y a los niños les encantó. En la mañana, tan pronto llegan, corren a regarlas, a ver cuales han florecido, ellos son los jardineros&#8221;.</p><p>Esos mismos valores son los que Henry Murcia, su nuevo compañero de trabajo desde hace un par de meses, ha aprendido a inculcar también en los niños. La huerta casera, el bosque nativo y el jardín de heliconias son los otros espacios que con su ayuda, cuidan todos los días.</p><p>Pero si por fuera hay pulcritud, adentro pasa otro tanto. La escuela solo cuenta con dos aulas de clase, en una Henry atiende los niños de primero y segundo; en la otra, Emilia se encarga de tercero, cuarto y quinto. Todo está cuidado, el aseo es una norma de conducta, las paredes limpias y adornadas de murales, las mesas colectivas propias de la metodología Escuela Nueva están arregladas a pesar del uso. El comedor y la cocina lucen tan pulcros como el resto.</p><p>Es una escuela bonita, no hay duda; pero más bonita es la actitud de Emilia y Henry, es la prueba de la responsabilidad y el cariño a su oficio a pesar de las condiciones; porque, lo decía al comienzo, no estamos hablando de una escuela privada, ni de ciudad, es una escuelita rural;  y es la muestra de que educar es eso, un acto de amor.</p><p><img class="alignnone size-full wp-image-40418" title="escuela 546" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/foto-01-escuela-5461.JPG" alt="escuela 546" width="640" height="480" /></p><p>El kiosco es uno de los sitios preferidos por los niños para recibir las clases. El piso de ladrillos lo construyeron ellos mismos.</p><p><img class="alignnone size-full wp-image-40419" title="escuela 549" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/foto-02-escuela-5491.JPG" alt="escuela 549" width="640" height="480" /></p><p>La elementalidad del campo, la frescura del aire, la alegría de aprender en una escuela tan bonita.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/08/16/la-escuela-mas-bonita-3/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>6</slash:comments> </item> <item><title>Un artista de la fantasía</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/08/07/un-artista-de-la-fantasia/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/08/07/un-artista-de-la-fantasia/#comments</comments> <pubDate>Sun, 08 Aug 2010 04:39:35 +0000</pubDate> <dc:creator>jhonjairo</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=38343</guid> <description><![CDATA[ Félix Alberto Alzate   es uno de los diseñadores más creativos de trajes de fantasía para las reinas y los grupos de danzas. Un trabajo que realiza en silencio, en el tiempo libre que le deja su oficio de estilista en Pitalito.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Gerardo Meneses Claros<br /> La Nación Pitalito</strong></p><p>Félix Alberto Alzate   es uno de los diseñadores más creativos de trajes de fantasía para las reinas y los grupos de danzas. Un trabajo que realiza en silencio, en el tiempo libre que le deja su oficio de estilista en Pitalito.</p><p>No lo vemos sino en los San Pedro, en las ferias y de vez en cuando en el Festival de la Cultura. No lo vemos a él, pero a su trabajo sí. Félix Alberto Alzate  es uno de los estilistas más solicitados por las comitivas para arreglar a las reinas. Lo que pocos saben es que detrás del maquillador, se esconde un diseñador extraordinario de trajes de fantasía que ha vestido a muchas mujeres en Colombia.<br /> Hoy está un tanto retirado, trabaja únicamente por encargo. Pero en otra época vivía en función de sus trajes. Participó en los reinados nacionales más importantes, incluido el Señorita Colombia, donde por años fue uno de los diseñadores preferidos de las reinas por la exuberancia de sus creaciones, la majestuosidad de sus vestidos de fantasía y la factura de su confección.<br /> Todo eso lo conserva. La perfección es una de sus obsesiones. &#8220;Un vestido puedo sacarlo en dos días -me dice- pero no hago nada a la carrera, no tengo ningún afán&#8221;. Y es cierto. Mientras grabábamos esta entrevista, sus manos de artista cosían con amorosa paciencia un tocado indígena que le habían pedido como muestra para el grupo de danzas de la Cooperativa Utrahuilca de Pitalito.<br /> <strong><br /> El de los años mozos </strong><br /> Del baúl de los recuerdos, Félix me muestra fotos y recortes de revistas donde están sus diseños. &#8220;Esto fue en 1998 con la señorita Bogotá en Cartagena; este otro con la señorita Risaralda, la que hoy es esposa de Charlie Zaa; este lo confeccioné para una fiesta en el Club Naval, para la hija de un almirante. Este se lo hice a la Señorita Putumayo. Lo dice orgulloso, satisfecho de ayudar a que una reina se vea más bella. Es que el traje de fantasía tiene el encanto de hacer imaginar, de hacer ver lo irreal, por eso se llama así, de fantasía”.<br /> Su trabajo es todo un arte. Desde el diseño mismo del traje, los materiales que va a utilizar y los accesorios que lo van a acompañar. Félix sabe de telas, de colores, de combinaciones y por encima de todo, de diseño. &#8220;Fueron años y años corriendo con las reinas; primero como maquillador y luego como diseñador. Y en ese trajín aprendes porque en muchas ocasiones tienes que improvisar, adecuar o ingeniarte algo a última hora. El solo hecho de ir a los reinados ya era una escuela. Ver la suntuosidad de los vestidos, la elegancia de esos cuerpos perfectos, te da la idea de lo que quieres crear&#8221;.<br /> Pero lo de ahora es otra cosa; el reposo de los años, la calma que da el tiempo. &#8220;No quiero decirte que estoy cansado, no. Pero sí le bajé al ritmo. Los años locos ya los viví, ja, ja, ja. Y disfruté, viajé, aprendí y viví con las reinas todo lo que la vida me dio. Cuando ves tus vestidos bien llevados en una pasarela o en una carroza, sientes una satisfacción muy grande. Tu estás a un lado, la que se exhibe es la reina, pero es tu diseño&#8221;.<br /> <strong><br /> ‘Me volví laboyano por amor’</strong><br /> Félix llegó a Pitalito hace diez años. Vino con una propuesta de trabajo por un mes para vestir a la candidata del Huila en el Reinado Nacional de la Panela, uno de los eventos más grandes de las fiestas colombianas, que se realiza cada año en Villeta Cundinamarca. &#8220;Cuando llegué me impresioné con la ciudad, con el paisaje y con la gente. Pasó el tiempo del contrato y me dije, yo este paraíso no lo dejo&#8221;.<br /> Y no lo dejó. Hizo un alto en el camino, puso en una balanza las cosas y tomó una decisión radical: dejar la vida que tenía y comenzar una nueva desde Pitalito. No era fácil. Desde su adolescencia, cuando le ayudaba a su madre a confeccionar los vestidos para un circo en el taller de costura en su Cali natal, por allá por los años setentas, se enamoró del oficio. Estudió diseño, se inclinó por alta costura, se fue a Bogotá, tuvo de compañero de trabajo a Alfredo Barraza y se dio el lujo de vestir a las mujeres más bellas de Colombia.<br /> &#8220;Para mí, esto es mi vida. Si vieras que a veces ni cuenta me doy que horas es cuando estoy haciendo un vestido. Es mi pasión&#8221;. Tal vez por esa pasión y esa sensibilidad de artista es que Félix ha preferido el silencio, el alejarse un tanto de los eventos y del ruido de las fiestas. Pero sigue diseñando, vendiendo y vistiendo a las reinas. &#8220;Las plumas y las lentejuelas se las dejo a ellas, a las reinas, para que se luzcan con lo que yo les creo&#8221;.<br /> Félix es eso, un creador, un excelente diseñador que se camufla en su oficio de estilista; un señor artista, un artista de la fantasía.</p><p><img class="alignnone size-full wp-image-38344" title="foto 01 felix 88" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/foto-01-felix-88.jpg" alt="foto 01 felix 88" width="448" height="299" /></p><p><strong>Su oficio es una pasión; la perfección en cada detalle convierte sus vestidos en piezas artísticas.<br /> </strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-38345" title="foto 02 felix 12" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/foto-02-felix-12.jpg" alt="foto 02 felix 12" width="448" height="299" /><br /> </strong></p><p><strong>No solo es el vestido lo que confecciona Félix, son también los tocados y aderezos que lo complementan.<br /> </strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-38346" title="foto 03 coliombia 31" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/foto-03-coliombia-31.jpg" alt="foto 03 coliombia 31" width="448" height="299" /><br /> </strong></p><p><strong>Durante años participó en Señorita Colombia. Aquí, la Señorita Guajira (primera de izquierda a derecha) luciendo un diseño suyo, la acompañan Carolina Cruz y Catalina Acosta.<br /> </strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-38347" title="foto 04 colombia 6" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/08/foto-04-colombia-6.jpg" alt="foto 04 colombia 6" width="448" height="299" /><br /> </strong></p><p><strong>Con este diseño para la Señorita Putumayo, en Cartagena, se ganó el premio a mejor traje de fantasía.</strong></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/08/07/un-artista-de-la-fantasia/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>2</slash:comments> </item> <item><title>El peso de la pobreza</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/07/31/el-peso-de-la-pobreza/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/07/31/el-peso-de-la-pobreza/#comments</comments> <pubDate>Sun, 01 Aug 2010 04:31:14 +0000</pubDate> <dc:creator>jhonjairo</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=36654</guid> <description><![CDATA[Admitidos en el país como una forma lícita de ganarse el sustento diario, los vehículos de tracción animal, comúnmente conocidos como zorras, son, en muchos casos, otra manera inhumana de maltrato animal. Pitalito no escapa al fenómeno.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Gerardo Meneses Claros<br /> La Nación Pitalito</strong></p><p>Admitidos en el país como una forma lícita de ganarse el sustento diario, los vehículos de tracción animal, comúnmente conocidos como zorras, son, en muchos casos, otra manera inhumana de maltrato animal. Pitalito no escapa al fenómeno.</p><p>Nadie niega el servicio que prestan, especialmente en los pueblos, donde aún se conserva esta tradición. Nadie está en contra de que sean utilizados para el oficio que se usan. Nadie se opone a que transiten por nuestras calles; lo que desde siempre se ha pedido es que a los caballos y yeguas que sirven para jalar los coches les den el trato que merecen. No el que, en tantos casos, están recibiendo.<br /> El caballo es uno de esos animales que mayor beneficio le ha traído al hombre; desde siempre fue considerado como el mejor aliado en las faenas del campo. Su anatomía, fuerza, inteligencia y nobleza lo convirtieron en una máquina de trabajo.  Quizá ahí radica  el abuso al que es sometido. Se nos olvida acaso que es un ser vivo que siente, que sufre y que necesita cuidados.<br /> Como soporte de la economía de muchas familias, el caballo del zorrero es el que más expuesto está a la vista de todos en nuestros pueblos y ciudades intermedias. Y es ahí donde más hemos visto los vejámenes a que son sometidos: extenuantes horarios de trabajo, cargas exageradas, maltrato físico o mínimas condiciones alimenticias.<br /> <strong><br /> La ruta del café </strong><br /> Como Pitalito es una ciudad cafetera, la producción semanal de este grano es muy importante, es parte de su economía. Bodegas de compra, silos y secaderos requieren del traslado de los sacos de un lado a otro de la ciudad. Las zorras reemplazan a las camionetas, por lógicas razones de economía. Pero no hay derecho a los excesos a que son sometidos los animales.<br /> Las dos vías principales de la ruta del café, la Avenida Pastrana y la Avenida Décima, presentan en su trayecto ascensos y descensos verdaderamente pronunciados. Muchas veces hemos tenido que presenciar el doloroso espectáculo de los caballos subiendo la cuesta a más no poder, jalando un peso excesivo para su capacidad. Casi siempre logra llegar, pero en más de una ocasión los hemos visto caer rendidos, enganchados todavía a la carreta.<br /> De esto se ha hablado mucho en Pitalito. Se ha pedido que para el transporte de los sacos de café se utilicen las camionetas, o que si lo hacen las zorras, se establezca un peso y una carga reglamentaria, acorde con las capacidades de un animal. Se ha hablado, pero nada se ha hecho.<br /> <strong><br /> La zorra para el desfile</strong><br /> Se volvió costumbre, de un tiempo para acá, utilizar las zorras para llenarlas de gente en los desfiles. Y cuando digo llenarlas, es llenarlas. Van sentados, de pie, bailando; y el caballo soportando el ruido, el peso, el movimiento y este trato inhumano. En más de una ocasión se le ha pedido a la policía que intervenga y que, no solo haga bajar a los ocupantes, sino que saquen a los animales de los desfiles.<br /> Cosa distinta cuando se utilizan como parte de una comparsa, de una carroza o del desfile folclórico o religioso, en otros casos. El caballo arrastra la carreta adornada con aditamentos de colores, escenografía de papel o cartón y máximo dos o tres personas en ella. Los niños son los que más disfrutan estas representaciones.<br /> Y hay otro desfile que no se escapa a los abusos con los caballos. Es el del paseo al río. La gente del barrio aprovecha los días de sol, festivos o de fines de semana para hacer el paseo de olla al Guarapas. Y sin medir las distancias que separan al pueblo del río, ni pensar en que los animales merecen, aunque sea un día de descanso, atiborran la carreta de gente, mercado, más gente y más víveres para el almuerzo.<br /> <strong><br /> De eso se vive</strong><br /> Los vehículos de tracción animal son el soporte económico de muchas familias. Ellos cargan el peso de la pobreza, pero los excesos y los abusos no pueden seguir siendo parte de su condición. No se trata de estigmatizar, prohibir o discriminar un oficio, se trata de ser consecuente y ofrecer el trato que un animal se merece.<br /> En otro tiempo veíamos regadas por las calles las heces fecales que los caballo dejaban a su paso por el pueblo. La ley impuso que cada coche debía llevar un aditamento para recogerlas. La ley lo dice, pero igualmente, muchos no lo cumplen.  No es ni siquiera cuestión de conciencia, es más de sentido común.<br /> Las zorras, en los pueblos, siguen siendo parte de su idiosincrasia, de su economía y de su cotidianidad. No van a desaparecer. Lo que debe desaparecer es el maltrato a los animales; al fin y al cabo de ellos es que viven.</p><p><img class="alignnone size-full wp-image-36655" title="foto 01 Zorra desfile2010" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/07/foto-01-Zorra-desfile2010.jpg" alt="foto 01 Zorra desfile2010" width="448" height="290" /></p><p><strong>Se volvió costumbre en los desfiles utilizar las zorras, sin ninguna consideración por los caballos<br /> </strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-36656" title="foto 02 zoras 404" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/07/foto-02-zoras-404.jpg" alt="foto 02 zoras 404" width="448" height="325" /><br /> </strong></p><p><strong>Nadie niega la utilidad que prestan los vehículos de tracción animal; lo que hay que reglamentar es las condiciones de trabajo de los animales.<br /> </strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-36657" title="foto 03 zorras 23" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/07/foto-03-zorras-23.jpg" alt="foto 03 zorras 23" width="448" height="299" /><br /> </strong></p><p><strong>En los pueblos, las zorras siguen haciendo parte de su idiosincrasia y cotidianidad.</strong></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/07/31/el-peso-de-la-pobreza/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>1</slash:comments> </item> <item><title>Huilense quiere defender condenada a lapidación</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/huilense-quiere-defender-condenada-a-lapidacion/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/huilense-quiere-defender-condenada-a-lapidacion/#comments</comments> <pubDate>Sun, 18 Jul 2010 04:53:12 +0000</pubDate> <dc:creator>jhonjairo</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category> <category><![CDATA[Destacados]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=33245</guid> <description><![CDATA[Un comerciante, investigador de la Biblia y lector del Corán, rechaza la sentencia a muerte de mujer iraní, acusada de adulterio. Busca liderar movimiento internacional.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Heber Zabaleta Parra<br /> LA NACION, Neiva</strong></p><p>Un comerciante, investigador de la Biblia y lector del Corán, rechaza la sentencia a muerte de mujer iraní, acusada de adulterio. Busca liderar movimiento internacional.</p><p>No es abogado. No habla árabe. No tiene facebook ni cuenta de twiter. Es huilense. Es comerciante. Es un ser humano interesado  por sus semejantes, lo cual lo ha llevado a emprender una titánica tarea para combatir los fundamentalismos y oponerse a lo que considera  ceguera  de algunas personas, quienes acatan dogmas sin ningún tipo de discernimiento.<br /> Por ello, esta semana Víctor Jaime Garzón no aguantó más y se lanzó a la tarea de defender a Sakineh Mohamadi Ashtiani, una mujer iraní  condenada a muerte por &#8220;adulterio&#8221;, y a quien le fue suspendida, temporalmente, la pena de lapidación por la presión internacional ejercida por varias ONGs.<br /> Este hombre de 47 años, nacido en el municipio de Rivera, dueño de un almacén de electrodomésticos en pleno micro centro de Neiva,  es un  gran lector y autodidacta, ya que apenas alcanzó a terminar sus estudios de primaria. Es un investigador  de las Sagradas Escrituras y de los mensajes que allí están, pues busca hallar los significados escondidos y que muchos ignoran por desconocimiento y falta de una verdadera enseñanza de la palabra de Dios.<br /> En esa práctica, producto de una honda experiencia personal que guarda celosamente para su intimidad, supo del caso de Sakineh y de inmediato emprendió una campaña, a través de la publicación de volantes y escritos que reparte su hija, para  evitar que se consuma la fatídica sentencia.<br /> Y basa su defensa en el arma más fuerte que tiene en su poder: el libro del Corán, ya que “nos da todas las herramientas para echar abajo tal homicidio”.<br /> ¿Cómo?, Víctor Jaime Garzón cree, según el conocimiento del mismo, que el libro del Corán es de los más piadosos, ya que reiteradamente se habla de equidad, Sura 10,17 que es igual a capítulo y versículo de la Biblia y allí se señala que los criminales nunca ganarán.<br /> Asegura que el Corán reconoce la Biblia y en este caso Juan 8, 1 al 11 dice Jesús a los homicidas de la mujer adúltera: &#8220;El que esté libre de pecado que tire la primera piedra&#8221; y no hubo quien condenara. En otro aparte, dice la Biblia: &#8220;No condenéis y no seréis condenado&#8221;.<br /> Agrega que Sura 5, 32 del Corán dice: &#8220;Quien mate una persona es considerada como si matara todo el género humano”. Sura 5, 6-51 Prohíbe hacer maldades en secreto y en público; igual que Sura 7, 28  &#8220;Mucha descendencia musulmana”, aclaro, &#8220;No todos&#8221;, sufren de misoginia.<br /> Así mismo, en Sura 2, 44 en uno de sus apartes se lee &#8220;Hacer una cosa y dejar de hacer la otra es locura&#8221; más exactamente “o es que estáis desprovistos de razón. No matarás&#8221;.<br /> <strong><br /> Cruzada por la vida</strong><br /> En esa inmersión en la Biblia, en busca de la ayuda  para su propósito de defensa, Víctor Jaime Garzón encuentra en Lucas 1, 28 versión Reina Valera 1960 &#8220;el ángel le dice a las mujeres salve&#8221; esta distinción solo se le podía dar a un emperador o &#8220;dios de esa época&#8221;. Igual concepto de Jesús en Mateo 28, 9 que le dice a las mujeres Salve. Palabra en la cual en algún tiempo la cambiaron por ‘Ave María’.<br /> El adulterio no es un delito, es un pecado y el único que lo puede juzgar, según Hebreos 13, 4 al 5,  es &#8220;Dios&#8221;, pues el derecho a la vida está por encima de las leyes.<br /> En el caso de la mujer extraviada o mujer musulmana que comete el adulterio el culpable directo seria el dios del Corán, ya que  &#8220;él&#8221; es el que extravía Sura 14, 27; Sura 42, 46, Sura 15, 32 al 39 y Sura 4, 36 y Sura 4, 33 y Sura 40, 68, etc…<br /> “Si este caso hubiera forma de llevarlo ante cualquier tipo de Corte Internacional, sea la que sea, ante ONGs de defensa de la mujer o de los Derechos Humanos, yo estaría dispuesto a documentarme lo suficiente para asesorar a estas personas”, expresa convencido el comerciante neivano, mientras sostiene el Corán y busca en sus páginas más razones para la  misión que ha asumido.</p><p><img class="alignnone size-full wp-image-33246" title="foto 01 victor garzon" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/07/foto-01-victor-garzon-.JPG" alt="foto 01 victor garzon" width="448" height="299" /></p><p><strong>Víctor Jaime Garzón, ‘armado’ del Corán pretende salvar a la mujer iraní Sakineh Mohamadi Ashtiani.<br /> </strong></p><p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-33247" title="foto 02 mujer" src="http://www.lanacion.com.co/wp-content/uploads/2010/07/foto-02-mujer-.jpg" alt="foto 02 mujer" width="298" height="448" /><br /> </strong></p><p><strong>A nivel internacional, diversos movimientos han rechazado la lapidación. </strong></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/huilense-quiere-defender-condenada-a-lapidacion/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>12</slash:comments> </item> <item><title>La adúltera y la condena</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/la-adultera-y-la-condena/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/la-adultera-y-la-condena/#comments</comments> <pubDate>Sun, 18 Jul 2010 03:15:51 +0000</pubDate> <dc:creator>jhonjairo</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=33243</guid> <description><![CDATA[ El hecho que ha despertado el sentimiento de solidaridad del huilense Víctor Jaime Garzón la publicó LA NACION a principio de esta semana con base en un despacho noticioso de Afp, en el cual se señalaba que el jefe de la autoridad judicial iraní decidió suspender hasta nueva orden la pena de muerte por lapidación a la que fue condenada una mujer de 43 años acusada de adulterio.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong>La NACION, Neiva</strong></p><p>El hecho que ha despertado el sentimiento de solidaridad del huilense Víctor Jaime Garzón la publicó LA NACION a principio de esta semana con base en un despacho noticioso de Afp, en el cual se señalaba que el jefe de la autoridad judicial iraní decidió suspender hasta nueva orden la pena de muerte por lapidación a la que fue condenada una mujer de 43 años acusada de adulterio.<br /> &#8220;Aunque el juicio sea definitivo y aplicable, el veredicto ha sido suspendido por razones humanitarias y por orden (&#8230;) del jefe de la autoridad judicial, y no se aplicará por el momento&#8221;, declaró Malek Ajdar Sharifi, responsable judicial para la provincia de Azerbaiyán oriental.<br /> Sakineh Mohamadi Ashtiani fue condenada a muerte el 15 de mayo de 2006 por &#8220;adulterio, asesinato y crímenes&#8221;.<br /> La Corte Suprema había confirmado su pena en 2007, y una importante campaña de movilización internacional intenta actualmente evitarle ese castigo.<br /> Citado por Irna, Malek Ajdar Sharifi subrayó que la decisión de no aplicar la pena era temporaria. &#8220;Si en cualquier momento el jefe de la autoridad judicial lo juzga oportuno, el veredicto será aplicado sin tener en cuenta la propaganda de la prensa occidental&#8221;, afirmó el responsable.<br /> Mohammad Javad Larijani, jefe de la oficina de los derechos humanos de la justicia, dijo que esa pena estaba &#8220;siendo revisada&#8221;. &#8220;Fue condenada a 90 latigazos por un tribunal y a ser lapidada por otro, el veredicto está siendo revisado&#8221;, había dicho.<br /> Sakineh Mohamadi Ashtiani fue condenada el 15 de mayo de 2006 por haber tenido &#8220;una relación ilegal&#8221; con dos hombres tras la muerte de su marido. Recibió 99 latigazos conforme a la sentencia. Pero la pena de muerte por lapidación suscitó numerosas condenas en diferentes capitales, entre ellas en Washington y en Londres.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/la-adultera-y-la-condena/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>1</slash:comments> </item> <item><title>¿Quién tira la primera piedra?</title><link>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/%c2%bfquien-tira-la-primera-piedra/</link> <comments>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/%c2%bfquien-tira-la-primera-piedra/#comments</comments> <pubDate>Sun, 18 Jul 2010 03:13:57 +0000</pubDate> <dc:creator>jhonjairo</dc:creator> <category><![CDATA[Crónica]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.lanacion.com.co/?p=33241</guid> <description><![CDATA[ Debe de ser una de las muertes más horribles que se pueda imaginar. Una a una, las piedras van golpeando la parte superior del cuerpo, magullándolo, lacerándolo, hasta que la acumulación de heridas acaba con la vida del reo.]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Debe de ser una de las muertes más horribles que se pueda imaginar. Una a una, las piedras van golpeando la parte superior del cuerpo, magullándolo, lacerándolo, hasta que la acumulación de heridas acaba con la vida del reo. Despacio. Sin piedad. El proceso está descrito, con toda la frialdad de los textos legales, en los artículos 98 al 107 del Código Penal iraní, que incluso establece quién debe tirar la primera piedra.<br /> En primer lugar, de acuerdo con un informe del diario El País de España, se entierra en un agujero al condenado, &#8220;hasta la cintura&#8221; si es un hombre y &#8220;hasta por encima de los senos&#8221; en el caso de las mujeres, según estipula el artículo 102. Parece evidente que es más fácil escapar del agujero en el primer caso, extremo que garantiza el perdón si no hubiera testigos (artículo 103). También se determina (artículo 104) que &#8220;las piedras no pueden ser tan grandes como para que maten a la víctima al primer o segundo golpe, pero tampoco tan pequeñas que no puedan ser llamadas piedras&#8221;.<br /> En el caso de que la condena haya sido fruto de la confesión, como se pretende en el caso de Sakineh Ashtiani, el juez tiene la responsabilidad de arrojar la primera piedra. Si hubiera habido testigos, serían estos quienes tendrían el dudoso honor; a continuación, vendría el juez y el resto de los presentes en la ejecución que por ley no pueden ser menos de tres.<br /> Además de cruel e inhumana, es muy antigua. Se practicaba en Oriente Próximo y la recoge el Antiguo Testamento -Deuteronomio- para castigar el adulterio. Pero una frase, &#8220;quien esté libre de pecado que tire la primera piedra&#8221;, atribuida a Jesús de Nazaret, acabó por desterrar esta práctica cruel. Los que tiraban la primera piedra en tiempos de Jesús eran los acusadores y si posteriormente -con el inocente ya muerto bajo una lluvia de piedras- se descubría que el condenado era inocente, se podía culpar a los acusadores de perjurio e, incluso, de asesinato.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.lanacion.com.co/2010/07/17/%c2%bfquien-tira-la-primera-piedra/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
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