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Una masacre difÃcil de olvidar
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Rivera recuerda hoy el brutal crimen de nueve concejales, considerados como sus mejores hijos. Además, recuerdan la fecha luctuosa.
Francisco Argüello
Desiderio Suárez, ex concejal de Rivera, Huila, no alcanzó a enterarse que dos de sus hijas estaban embarazadas y que fuera a ser abuelo. Laura, radicada en Estados Unidos y Gloria Patricia, en Neiva, se hicieron una prueba médica el 27 de febrero de 2006, el mismo dÃa en que su padre fue asesinado junto a nueve concejales a manos de las Farc.
Gloria Patricia Aguirre, esposa del concejal, cumplÃa 50 años al otro dÃa de la masacre. Ellos tenÃan listas las maletas para salir de viaje. El polÃtico del Partido Liberal irÃa a Bogotá. Un médico especialista le iba a determinar si padecÃa un tumor cerebral, tras un accidente en una motocicleta.
“La puntualidad le ganó. Se marchó al restaurante Los Gabrieles, donde iba a sesionar el Concejo ese dÃaâ€, recuerda la esposa.
El encuentro de los concejales estaba programado a las 9:00 a.m. Sorpresivamente lo cambiaron para la 1:30 p.m. ¿Quién modificó el horario? ¿Por qué cambió el sitio? La respuesta no la conocen ni las familias tres años después del múltiple crimen.
GlorÃa Aguirre escuchó la balacera media hora después de la partida de su compañero. En la calle, todos le aseguraban que Desiderio habÃa muerto. De inmediato emprendió el viaje al restaurante Los Gabrieles. El panorama allà fue desastroso, según su relato.
Jaime Andrés Perdomo, concejal, estaba muerto, su cuerpo permanecÃa tirado en el suelo boca arriba. Su mano derecha quedó tendida. En su mano tenÃa sujetado un lapicero.
Héctor Iván Tovar, dirigente liberal muerto, estaba boca abajo. Su mano izquierda quedó sosteniendo la frente y la derecha tendida en el piso. Desiderio Suárez estaba boca abajo. Su cuerpo estaba fuera del salón principal, porque intentó correr.
AnÃbal Azuero y Octavio Escobar, ambos concejales, quedaron también en el salón principal boca abajo. Los dirigentes ArfaÃl Arias y Luis Ernesto Ibarra intentaron huir por la parte trasera del restaurante. Por esto, aparecieron muertos lejos de sus compañeros de cabildo.
Gloria Patricia Aguirre ingresó a Los Gabrieles. Lo primero que divisó fue un carro Mazda 323, de su propiedad, que estaba bañado en sangre. “HabÃa alguien filmando, es un joven de apellido Perdomoâ€, recuerda. “Desiderio quedó al pie de un árbol. Ya estaba muerto. Las manos estaban protegiendo su caraâ€.
Un nuevo tiroteo se registró en el momento. Los guerrilleros de las Farc, dicen las familias de las vÃctimas, estaban cerrando el paso de las autoridades. El carro le sirvió de protección. La PolicÃa, dice la docente, llegó a los 18 minutos.
Leyda Puentes, esposa del concejal Héctor Iván Tovar, asesinado en la masacre, cerró el portón del supermercado donde laboraba porque creÃa que las Farc habÃan ingresado al pueblo. “No sabÃa que mi esposo estaba sesionando en Los Gabrielesâ€, recuerda la mujer que tuvo que esconderse en un baño tras escuchar una nueva balacera.
Orfidia Puentes, esposa del concejal Moisés Ortiz, alcanzó hablar con su compañero porque él quedó herido. En el hospital de Rivera le dijo que estaba muy mal. Un impacto de arma de fuego le partió el brazo derecho. La bala le perforó los pulmones. No resistió; al otro dÃa murió en el hospital de Neiva. La casa que estaba construyendo para disfrutarla desde junio de ese año no alcanzó a ser terminada. “No quiero concluirla, la voy a vender porque los recuerdos me matanâ€, insiste la mujer, que no tiene trabajo y vive de la caridad de su madre.
Tres años después
Todos los lunes, dÃa de las ánimas benditas y antes que caiga la tarde, Orfidia y Leyda Puentes, esposas de concejales muertos, se dan cita en el cementerio central de Rivera. Aunque ya no visten de negro, no han dejado la tradición de reunirse para arreglar las tumbas de seis de los nueve concejales asesinados por las Farc que están enterrados en este lugar.
Héctor Iván Tovar está sepultado casi a la entrada del camposanto. Una bóveda protege su cuerpo. Un rosario en oro que le habÃa dejado la esposa se lo robaron. Delincuentes comunes rompieron el vidrio y se alzaron con el obsequio. Una bandera de Rivera corrió con la misma suerte.
“Loco (asà le decÃan en el pueblo por su risa), no eras polÃtico. Nuca pensaste que fueras un mártir en la guerra. Rivera te llora y te agradeceâ€, dice un mensaje plasmado en un corazón de mármol sobre la tumba de Iván Tovar.
Leyda, la esposa, le escribió uno propio. “Nos separaron, pero no fue decisión nuestra. No me diste tiempo para despedirme, pero siempre estaré contigoâ€. Ella limpia la tumba frotando sus manos. Las lágrimas se escurren sobre sus mejillas. El dolor pasa, pero el recuerdo queda, sostiene.
La tumba más visible en el cementerio es la de Desiderio Suárez. Una pared en mármol sostiene su nombre acompañado de su firma plasmada en la lápida. Flores amarillas, rojas y rosadas la adornan. Gloria Aguirre, su esposa, moja un trapo y lo frota sobre el sepulcro. Los recuerdos llegan a su cabeza.
Jaime Andrés Perdomo, Sélfides Fernández, Alfadil Arias y Moisés, concejales asesinados en la masacre, también tienen adornada su tumba. Hoy esperan decenas de seguidores que harán un acto especial en el cementerio.
Investigación
Hoy las familias de las vÃctimas esperan los resultados del proceso de investigación de la FiscalÃa. Al preguntarles por Gil Trujillo, concejal capturado como presunto coautor, prefieren guardar silencio. “Tenemos dudas, no tenemos pruebas para hablar en contra de élâ€, concluyen.
Los familiares de seis de los concejales asesinados siguen en Rivera, Huila. Los de AnÃbal Azuero están radicados en Neiva y los de Octavio Escobar y Luis Ernesto Ibarra viven en La Ulloa, corregimiento de Rivera.
Honor a las vÃctimas
La tragedia no se olvida. Las familias de las vÃctimas esperan institucionalizar la noche por las velas, donde los pobladores marchen en honor de las personas muertas por la violencia. Anoche se cumplió la marcha. Hoy, a las 8:00 a.m. se realizará una ofrenda en el cementerio central y a las 11:00 a.m. se realizará una misa en honor de los dirigentes asesinados por las Farc.
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