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Sábado, 07 Febrero 2015 04:38

Detienen llenado del Quimbo

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El llenado de El Quimbo, previsto para mediados de este año quedará congelado por una medida cautelar decretada por el Tribunal Administrativo. El llenado de El Quimbo, previsto para mediados de este año quedará congelado por una medida cautelar decretada por el Tribunal Administrativo.
Después de seis años de infructuosas reclamaciones, los piscicultores del Huila, asentados en el embalse de Betania, lograron por ahora, detener el llenado de la represa El Quimbo, programada para mediados del presente año.

El Tribunal Administrativo del Huila decretó ayer  una medida cautelar de urgencia, para prevenir un daño inminente que podría presentarse de mantenerse los bajos caudales en el río Magdalena.

La Sala Cuarta de Oralidad, con ponencia del magistrado Ramiro Aponte Pino, le ordenó a la multinacional Emgesa, dueña del complejo hidroeléctrico,  congelar por ahora, el llenado del embalse de El Quimbo hasta que se satisfaga el caudal óptimo (mínimo de 160 m3/s y 300-400 m3/s, en época de aguas altas).  Este caudal es cuatro veces superior al caudal previsto en la licencia ambiental, que puso en alerta a los cultivadores.

El auto interlocutorio conocido en exclusivo por LA NACIÓN  fue promulgado ayer como medida provisional, en el trámite de una acción popular, instaurada por el empresario Manuel Macías. La decisión fue respaldada por los magistrados Enrique Dussán Cabrera y Jorge Alirio Cortés.

Los magistrados advirtieron que operación de llenado no debe afectar los rendimientos anuales de producción del embalse de Betania, teniendo en cuenta el aporte social, económico y acuícola que la región le aporta al país.

Por esa razón acogieron la propuesta de la Aunap y dispusieron que Emgesa, debe asegurar un caudal mínimo de 160 metros cúbicos por segundo y no el mínimo previsto en la licencia ambiental.  

La medida cautelar había sido rechazada inicialmente cuando se admitió la demanda. Sin embargo, se revivió con base en nuevas recomendaciones que formuló la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap).

El organismo oficial,  había recomendado el llenado del embalse de El Quimbo única y exclusivamente en el periodo de aguas más altas, de manera que los caudales conjuntos que llegan a Betania se mantengan en niveles adecuados para mantener la actividad acuícola en el lugar. Esto permitirá además tener el menor tiempo de llenado de la presa posible.

La misma entidad, adscrita al Ministerio de Agricultura, advirtió que la operación de llenado tendrá impactos sobre la calidad del agua. Esta actividad “afectará sin lugar a dudas la producción piscícola de Betania aun cuando los caudales se mantengan en niveles aceptables para producción piscícola misma”.

Un segundo estudio, clave para determinar la medida cautelar, advirtió que las condiciones climáticas, por ser dinámicas, deben valorarse “para establecer los niveles de caudal ecológico, no solamente teniendo en cuenta los niveles para la sobrevivencia de especies en el medio natural, sino también todos los proyectos productivos de acuicultura aguas debajo de El Quimbo”.

CAUDAL AUTORIZADO

El caudal ecológico mínimo fue autorizado  por el Ministerio de Medio Ambiente soportado en un estudio realizado por la firma Ingetec a petición de Emgesa, en octubre de 2008.

 El estudio no previó la existencia del embalse de Betania y menos la actividad piscícola que se desarrolla desde 1980.

El caudal ecológico de 36 metros cúbicos por segundo, contemplado en la licencia ambiental,  es insuficiente para asegurar la sostenibilidad de la piscicultura, según los propios empresarios. 

Este caudal equivale a mantener un metro de profundidad en el cauce del río Magdalena desde el dique principal de El Quimbo hasta la entrada del río Páez, uno de los principales aportantes.  Este tramo con una longitud 1,3 kilómetros, estará seco durante el proceso de llenado que durará por lo menos cuatro meses.

“Con ese caudal la piscicultura industrial en el embalse estaría en alto riesgo y tendría, efectos catastróficos superiores a los registrados durante la emergencia ocurrida el 25 de febrero de 2007”, explicó Macías.

La falta de oxígeno ocasionó en esa época la pérdida de  2.276 toneladas de pescado con un caudal de 120 metros cúbicos por segundo.  Las pérdidas económicas alcanzaron los  24.700 millones de pesos.

Lucio Rubio Díaz, gerente General de Endesa, descartó esas afectaciones. Por el contrario, aseguró que durante el llenado del nuevo embalse está previsto  un caudal ecológico, contemplado en la licencia ambiental,  más el cien por ciento del caudal del río Páez.  “Con estos dos caudales la piscicultura no tendrá ningún problema”, aseguró.

MEDIDA PREVENTIVA

Los soportes técnicos generaron incertidumbre y han revivido una intensa polémica por los efectos que puede ocasionar en la industria piscícola, una de las más promisorias apuestas productivas del Huila.

“La falta de certeza científica absoluta, según la legislación ambiental,  no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente”, según el magistrado Aponte Pino.

Aunque el demandante no aportó un medio de convicción que permita inferir inequívocamente la ocurrencia de un daño inminente o la vulneración de los derechos colectivos cuyo amparo reclama, Aponte Pino, consideró imprescindible que se acojan las recomendaciones técnicas mencionadas para que el llenado no genere ningún efecto negativo en la vida acuática.

Amparados en el principio de precaución, los magistrados consideraron que “es pertinente adoptar medidas preventivas, a efectos de prevenir una eventual generación de perjuicios”.


Piscicultores y autoridades regionales han buscado acciones para revisar el caudal mínimo.

“Y con el fin de que el llenado del embalse se realice técnicamente- agregó- es menester ordenarle a Emgesa que no inicie dicha actividad hasta que no se satisfaga el caudal óptimo (mínimo de 160 m3/s y 300-400 m3/s, en época de aguas altas).

Para garantizar ese caudal mínimo requerido Emgesa debe realizar la medición semanal para prevenir una emergencia.

La medida cautelar pone en serios aprietos la continuidad del proyecto ejecutado en un 90%. No sólo porque la estructura fue diseñada y construida para facilitar el ingreso del caudal ecológico de 36 metros cúbicos por segundo y no el caudal requerido, que ordenaron los magistrados, cuatro veces superior.
 
CALIDAD DEL AGUA

Adicionalmente, la empresa debe garantizar la calidad del agua a través de monitoreos permanentes, que deberán reportarse en oportunidad a los piscicultores.

El monitoreo tomará como referentes las épocas climáticas de la zona, la descomposición de la materia orgánica, su probable eutrofización (elevada cantidad de nutrientes inorgánicos); la presencia de macrófitas (plantas acuáticas) y  los posibles efectos de fenómenos naturales como El Niño o La Niña. Además, tendrá en cuenta los registros históricos de los caudales de los ríos Magdalena y Páez, podrá determinarse la mejor época para realizar la operación de llenado (garantizando el volumen y la calidad del agua requerida).

El tribunal delegó en la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) la vigilancia en el cumplimiento de las mediciones, satisfacción del caudal óptimo y calidad del agua.  También se notificó a los personeros de Campoalegre, Hobo y Yagurá, en su condición de autoridades administrativas encargadas de proteger los derechos o intereses colectivos presuntamente afectados.

‘Estamos previniendo una tragedia’

“Por fin una autoridad escuchó los clamores de los piscicultores. Por fin nos dieron la razón y decretaron una medida cautelar para prevenir una tragedia, que puede presentarse”, explicó el empresario Manuel Macías Arango, presidente de Acuapez. El empresario huilense destacó los alcances de la medida cautelar de urgencia decretada por el Tribunal Administrativo del Huila.

“Sin duda, la decisión que acaba de adoptarse es un salvavidas para los piscicultores y ordena un proceso de concertación. Lo que queremos es que alguien responda en caso de esta eventualidad. No estamos contra el proyecto hidroeléctrico. Lo que queremos es evitar una tragedia”, aseguró.

Los bajos caudales de ingreso, como está previsto,  darán al traste con el desarrollo sostenido de la piscicultura, el principal renglón exportador, estimaron los piscicultores.
“De producirse una mortandad, superior a las registradas, generaría un problema sanitario y ambiental de difícil manejo. Diez mil toneladas de pescado muertos en el embalse son inmanejables”, explicó Macías Arango.

También generará problemas de seguridad alimentaria, impactará la generación de empleo y una actividad empresarial líder en la región.

Por su parte, Efrén Tovar, presidente de la Asociación de Piscicultores del Huila (Asopishuila), estimó que “la medida interpreta un reclamo colectivo para asegurar unas condiciones de sostenibilidad de la industria en el embalse”.

“Es una decisión valerosa. La medida cautelar de urgencia, valora en grado sumo, las recomendaciones de la Aunap y facilitará procesos de concertación y apoyo para los productores”, explicó.  

Razones de alarma

El caudal ecológico establecido en la licencia ambiental otorgada al proyecto El Quimbo, generó la alarma. El bajo nivel, sumado a los fenómenos climáticos y al intenso verano, pondría en aprietos el futuro y la viabilidad de la industria piscícola, la principal apuesta productiva. Aunque esa situación fue advertida desde hace seis años, las autoridades nacionales y ambientales minimizaron las reclamaciones.

La dinámica de producción del Huila, según la Cadena Piscícola, ha mostrado un crecimiento promedio del 21,5% en los últimos ocho años. La industria alcanzó el año pasado una producción 37.069 toneladas.

Según el Ministerio de Agricultura, el año pasado la producción piscícola nacional ascendió a 88.871 toneladas, de las cuales el Huila aportó el 41,71 por ciento.

Actualmente operan en el embalse 74 empresas dedicadas a la producción de mojarra roja, uno de los principales renglones de la oferta exportadora.

En la represa operan  7.000 jaulones, con una producción que oscila entre 35.000 y 40.000 hectáreas, superior a la capacidad autorizada. Ésta saturada capacidad de carga constituye otra de las amenazas en el embalse.
 
 
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