La Nación

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Martes, 16 Septiembre 2014 04:20

La dama de la justicia

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La justicia se representa con una mujer que lleva los ojos vendados, una balanza en una mano y una espada en la otra. Los ojos vendados pretenden destacar que la justicia no mira a las personas, sino los hechos, es decir, que la justicia es igual para todos. La balanza representa el juicio que determinará poniendo a cada lado de la balanza los argumentos y pruebas de cada lado. La espada expresa que la justicia castigará con mano dura a los culpables. La Dama de la Justicia en la antigüedad se remonta a la diosa Maat, y más tarde Isis, del antiguo Egipto encarnada por Iustitia, la diosa romana de la Justicia, que es equivalente a la diosa griega Dice. Las deidades helénicas Temis y Dice fueron posteriormente diosas de la justicia. Temis era la encarnación del orden divino, el derecho y las buenas costumbres, en su aspecto como la personificación de la justicia divina de la ley. Sin embargo, una conexión más directa es a Dice, hija de Temis, quien fue retratada llevando balanzas y que hoy en día es una personificación alegórica de la fuerza moral en los sistemas judiciales. El derecho moderno hoy en día también pregona el símbolo de la Justicia de la diosa Temis, sin embargo cuando se dice que la justicia no mira las personas sino los hechos, esto no es del todo cierto pues también ha hecho cultura en nuestro medio, que la justicia solo es para los de ruana y esta semana sí que quedó confirmado: el carpintero Ariel Josué Martínez estuvo a punto de conocer Estados Unidos, después de estar encerrado 6 meses, porque lo iban a extraditar siendo inocente. Por fortuna, todo se aclaró y este pobre parroquiano podrá disfrutar en San Vicente del Caguan de un suculento sancocho que le harán de bienvenida luego de unas obligadas vacaciones en una celda de 2 X 2 y con dieta de preso, de preso de ruana. La justicia en Colombia no es igual para todos como se proclama en el símbolo de Temis pues sola basta una mirada a nuestro sistema acusatorio actual y encontraremos que la mayoría de presos no tienen dinero para pagar un abogado experto que pueda contratar investigadores y ponerse a la par con el aparato judicial a cargo del fiscal por lo que siendo inocente termina aceptando cargos o preacordando una pena reducida para finalmente salir no resocializado sino con sed de venganza habiendo deseado encontrar en su caso a la verdadera Dama de la Justicia.
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