“Mamacita, deme la bendición…”, fueron las últimas palabras del menor José Leonardo Chávez un día antes de ser capturado por robar un bolso a una mujer y aparecer muerto en el centro de reclusión Hogares Claret en Neiva. LA NACIÓN, NEIVA “Mamacita, deme la bendición…”, fueron las últimas palabras del menor José Leonardo Chávez un día antes de ser capturado por robar un bolso a una mujer y aparecer muerto en el centro de reclusión Hogares Claret en Neiva. El misterioso deceso del joven ocurrió hacia las 11:45 p.m. del martes anterior en la celda donde se encontraba privado de la libertad en compañía de otro joven infractor. “El muchacho entró sano y lo tenían que entregar sano”, dijo en medio de la indignación su tía Navia Chávez Cabrera. El  joven de 15 años de edad, fue encontrado en el suelo con su camisa amarrada al cuello, por lo que las primeras versiones señalaban que se habría ahorcado. “Para mi concepto si se hubiera quitado la vida, habría estado colgado o se habría caído doblado”, manifestó la acongojada mujer. Sostuvo que el compañero de celda informó 20 minutos después. “Dijo que se dio cuenta a los 20 minutos porque olía a feo…”, indicó la familiar al manifestar que se debe investigar a fondo lo sucedido. Entre tanto, el director del centro de reclusión de menores, Jorge Augusto Salazar, manifestó que se encuentra a la espera de los resultados de Medicina Legal para poder informar de lo sucedido. “No queremos entrar en especulaciones y estaremos a la espera de los resultados finales”. Cuando ingresó no lo dejaron ver La última vez que José Leonardo habló con su abuela materna, Gregoria Chávez, fue en la noche del domingo anterior, cuando le pidió la bendición. “Mamacita, deme la bendición, écheme la bendición que yo la quiero mucho a usted y quiero que el día que mi Dios se acuerde de usted sea cuando tenga los 18 años”. El lunes en la mañana, la mujer quien lo crío, lo volvió a ver. “Pero por la tarde como a las dos me llamaron para avisarme que estaba detenido, fui con los papeles pero no me lo dejaron ver porque no tenía permiso”. Recordó que en la madrugada de ayer recibieron la noticia de su muerte. “Un hermano me llamó desde Bogotá y me dijo que José había muerto”. El menor, quien había llegado el pasado 10 de diciembre a la ciudad de Neiva a pasar el Año Nuevo con su familia, había estado recluido en dos ocasiones en una fundación en la capital de la República por hurto.

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