Inicia un nuevo año y como cada cuatro, desde hace un tiempo en nuestro país, hay nuevos gobernantes en los departamentos y municipios. Todos arrancan con las mejores intenciones, pero sobre todo compromisos con quienes de una u otra forma contribuyeron al triunfo de quienes se han posesionado. Por estos días también, los discursos de posesión parecen calcados, ya que los problemas en general son los mismos: falta de empleo, creciente sensación de inseguridad, baja calidad en la educación y servicios de salud y pobre estado de las vías, entre otros, para lo cual cada mandatario propone su formula de solución. Quienes acaban de salir, dejaron muchos temas pendientes; seguramente en este cuatrienio si podremos viajar a Popayán por las mencionadas vías de la Plata y San José de Isnos, por ejemplo. Quizás, podamos ver alternativas de financiación de grandes proyectos de inversión con recursos internacionales o de regalías. Ojalá, celebremos los 400 años de Neiva, con algo más que el museo de Jorge Villamil. Podemos pensar que las fiestas del San Pedro sean patrocinadas por la empresa privada, al igual que la constelación de estrellas del glorioso Atlético Huila, para no restringir el patrocinio de las escuelas de formación deportiva de nuestros hijos. Los retos son grandes, los problemas son los mismos, los lagartos muchos, los compromisos son mayores y cada vez hay menos recursos. Sin duda alguna se necesita un cambio de ideas en quienes inician los periodos de gobierno, de otra forma seguiremos poniendo pañitos de agua tibia a viejos problemas que necesitan soluciones reales, así sea en etapas y esta sea la primera de ellas. Espero que Neiva y el Huila tengan una cara distinta, más moderna, con más orden, con menos noticias sociales y más económicas, con buenas vías de conectividad que permitan explotar las riquezas que producimos en el campo y que los nuevos gobernantes puedan dar respuesta a los problemas de siempre, sin descuidar la proyección al futuro de nuestra región. PD: Ahora el carro de comida rápida que invadía la vía vehicular a la salida del Éxito, se corrió de allí y sigue ubicándose en la avenida, tan solo que un par de cuadras más abajo, en lugar más oscuro y por supuesto sin señalización. PD: ¿Será que los funcionarios de las Empresas Públicas que pasan por plena avenida calle 8 no han visto el hueco que hay allí hace más de un año, a la altura de la carrera 23 A?

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