Ha llegado a su límite la paciencia de decenas de miles de habitantes del Occidente del Huila, agobiados por las duras condiciones que afrontan desde hace meses por los daños del puente Paso del Colegio y lo que denuncian como la falta de una verdadera compensación ante la afectación que recibe la zona por la construcción de la represa de El Quimbo. No les falta nada de justificación en el tema del puente, verdadero caso de desidia, negligencia y falta de una adecuada supervisión de los entes estatales, amén de la ausencia total de previsión y precaución para atender con un real plan de contingencia los daños y las consecuencias. Son incalculables las pérdidas materiales, el atraso y los costos adicionales que han debido asumir los habitantes de La Plata, La Argentina, Agrado y demás municipios afectados. Bastante prudencia y paciencia han tenido hasta el momento, pero la gravedad de la situación no les da más espera. Lastimosamente la protesta del Occidente huilense no tiene visos de lograr mejores resultados en la solución de la problemática vial, considerando que las medidas adoptadas no tienen a la vista manera física de ser más rápidas. Pero en todo caso es un derecho de los ciudadanos expresar su molestia y rechazo a lo que ya ha pasado, y exigir que las decisiones anunciadas se cumplan sin más demoras ni aplazamientos. Lo que no obsta para pedir, como se ha hecho en anteriores oportunidades, que la pacífica protesta ciudadana no degenere en actos de vandalismo ni en choques con la Fuerza Pública ni en bloqueo de vías afectando al resto de los huilenses. Acompañamos, como consta, todas sus exigencias, protestas y reclamos justos; creemos que ha faltado liderazgo en llegar a las altas instancias nacionales para que se adopten soluciones más rápidas. Ahí un verdadero primer reto de fortaleza que tiene la señora gobernadora Cielo González Villa tanto para concretar medidas que mitiguen la gravedad del tema, como para llegar a las esferas de poder en Bogotá, donde se resuelva con mayor celeridad y eficiencia la crisis vial, que no sólo la del puente Paso del Colegio, la más grave por supuesto, sino que desde ya se adopte un verdadero plan de emergencia para enfrentar la problemática carreteable del departamento, que no tiene vía buena para mostrar. Baste decir que sólo el tramo Gigante – Garzón tiene represados más de 30 derrumbes, en tanto que de Garzón a Pitalito la situación pinta aún más calamitosa. Los habitantes del Occidente han hecho uso de la mejor herramienta ciudadana, la protesta y la movilización en masa para hacerse sentir en estos momentos de crisis. Están en todo su derecho, deben ser escuchados, atendidos y resuelta su crisis a la mayor brevedad. La señora Gobernadora tiene ante sí su real bautizo de liderazgo, al igual que su Secretario de Gobierno y el de Vías; deberán hacer uso de sus mejores herramientas estatales y, sobre todo, de su verdadera capacidad de gerenciar una crisis. En pleno siglo XXI, en épocas que requieren alto nivel de competitividad, en una era de comunicaciones al instante, no se puede permitir que el daño físico de una sola estructura devuelva al siglo XIX a miles de huilenses. Los habitantes del Occidente han hecho uso de la mejor herramienta ciudadana, la protesta y la movilización en masa para hacerse sentir en estos momentos de crisis. Editorialito Lastimosamente la protesta del Occidente huilense no tiene visos de lograr mejores resultados en la solución de la problemática vial, considerando que las medidas adoptadas no tienen a la vista manera física de ser más rápidas.

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