Gustavo Petro, el alcalde de Bogotá, puso sobre la mesa la vieja propuesta de restringir de manera permanente, en la ciudad capital, el porte de armas de fuego y esta idea, por vieja que parezca, cobra mucha importancia porque la situación lo amerita; no sólo en Bogotá, sino en todo el país. El arma de fuego se convirtió en un instrumento homicida de toda índole, eso es de vieja data. ¿O no? Y la discusión no es si la mayor parte de los crímenes se cometen con armas ilegales. Un arma legal o ilegal de todas formas es un arma letal. ¿Qué importancia tiene si la bala “perdida” que mata a un niño salió de un arma legal o ilegal? Desde este punto de vista, la ciudadanía necesita tener la certeza de que su vida no corre peligro afuera o dentro de su casa. Y, sin duda, una manera de disminuir los homicidios, es que los alcaldes tengan la facultad de restringir el porte de armas de fuego en su jurisdicción. No puede ser posible que la Constitución establezca que el alcalde sea la primera autoridad policiva del municipio y le atribuyan la conservación del orden público, pero que sean las Fuerzas Militares las que decidan sobre las restricciones del porte de armas de fuego. El acalde debe tener la facultad de decidir sobre el asunto, así sea mediante un consejo de seguridad. Por ejemplo, según el Observatorio del Delito del Municipio de Neiva, de enero a octubre del 2011, ocurrieron 88 homicidios y 71 de ellos cometidos con arma de fuego (el 81%); las comunas 6 y 8, presentan la mayor cantidad de hechos; de las 6 de la tarde a las 12 de la noche, es el horario en donde se producen más casos; durante el fin de semana (de viernes a domingo) ocurren la mayor cantidad de hechos. Entonces, frente a esta realidad, es necesario que se implemente en Neiva la restricción del porte de armas de fuego, de manera gradual: Para empezar, se puede contemplar la restricción de 6 de la tarde a 6 de la mañana, los fines de semana y en las comunas de mayor tensión, como en la 8 y la 6. Y que la medida se contemple también para sitios públicos, diurnos y nocturnos. Parodiando el adagio que dice “no importa que el gato sea negro o blanco, lo importante es que cace ratones”, no importa que el arma sea legal o ilegal, de todas formas hay que restringirla porque es letal.

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