En Colombia, dada la recurrencia de nuestros males, es fácil ser adivino. De hecho, una hojeada a los principales periódicos o una atenta escucha a las emisoras sirven para corroborar la inmensa cantidad de ofertas en horóscopos, amuletos, números de la suerte, baños protectores, recuperación de amantes infieles, liberación de malos espíritus y pócimas milagrosas para la salud eterna y los negocios exitosos. Somos una nación de agoreros donde siempre pasa lo mismo. Así que no puedo sustraerme a vaticinar algunos acontecimientos para 2012. Al empezar el año todos los productos de la canasta familiar mantendrán el alza exagerada que los comerciantes, en su mayoría cristianos piadosos, hicieron desde diciembre. De modo tal que la ilusión de mejorar la calidad de vida con el incremento salarial, desaparecerá por completo. Con el inicio de la temporada escolar muchos colegios privados, preocupados por la calidad de la educación, pedirán a cada padre de familia artículos de aseo personal y materiales didácticos, como para montar un almacén. Los funcionarios de las Secretarías de Educación, ante las quejas, declararán que no van a tolerar más abusos. Con la llegada de semana santa me temo que se incrementará el precio del pescado y que los pescadores inescrupulosos atraparán peces de tamaño prohibido, que serán transportados en condiciones antihigiénicas y en estas mismas condiciones se comercializarán. Los empleados del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural advertirán que no van a permitir estas prácticas y decomisarán unos cuantos kilos, para mostrar su eficiencia en televisión. Presiento que con el retorno de las lluvias los habitantes de las riberas de los ríos  volverán a inundarse y los que residen en el pie de monte y los cerros inestables sufrirán tragedias. Los gobernantes y burócratas de turno se echarán de modo mutuo la culpa, manifestarán su dolor y profunda preocupación por el asunto y anunciarán obras importantes y planes preventivos, para que algo así nunca más suceda. Veo que algunos políticos huilenses tendrán serios problemas con la justicia, ellos se defenderán manifestando que se trata de montajes de sus contradictores, que tienen la conciencia tranquila y que confían en Dios. Pero algunos terminarán en la cárcel, aunque por poco tiempo, dada su abnegada dedicación al trabajo y al estudio. Familiares y amigos de los encarcelados continuarán la sacrificada labor de los caídos en desgracia. Al finalizar el año los dueños del sistema financiero y los grandes industriales reportarán multimillonarias ganancias. Reconocerán que la economía colombiana va bien pero evitarán responder acerca de cómo evitar que la brecha entre ricos y pobres siga creciendo. También anticipo un presidente con intenciones de iniciar diálogos de paz con los insurgentes y un ex presidente empeñado en que esto no ocurra. USCO-Crecer.

Comentarios