Un corto circuito originó un voraz incendio que consumió electrodomésticos, muebles y enseres de la familia Díasgranados Castro. La conflagración se apoderó de la vivienda a las tres de la madrugada. Un corto circuito originó un voraz incendio que consumió electrodomésticos, muebles y enseres de la familia Díasgranados Castro. La conflagración se apoderó de la vivienda a las tres de la madrugada. LA NACIÓN, NEIVA En la calle quedó la familia Díasgranados Castro, al ser consumido por el fuego sus pertenencias, tras el incendio que se presentó por un corto circuito. La conflagración ocurrió pasadas las tres de la madrugada de ayer, en momentos que se encontraban durmiendo. “Mi esposo comenzó a sentir mucho calor, cuando abre los ojos y mira hacia la sala estaba saliendo candela”, dijo Anatilde Castro. La mujer recordó que en las horas de la tarde en la vivienda, ubicada en la Carrera 20 con Calle 3 en el barrio Gaitán, se sentía “por raticos” olor a quemado. “El incendió comenzó por el lado del techo en la sala y cocina”, manifestó la mujer al señalar que se encontraba sola con su esposo Johan Díasgranados, integrante de un grupo vallenato, “hasta el instrumento, la caja de mi esposo se quemó”. Las llamas que se extendieron rápidamente por la casa consumieron a su paso por la sala, cocina y habitaciones, muebles y enseres. “No nos quedó nada, todo quedó en cenizas, quedamos en la calle”, indicó Anatilde, oriunda con su esposo del municipio de San Marcos (Sucre). La mujer manifestó que por fortuna sus hijos de 3 y 6 años de edad se encontraban en la casa de sus abuelos en la costa. “Se fueron a pasar vacaciones”. Las llamas fueron sofocadas por unidades del Cuerpo de Bomberos Oficiales de Neiva, que logró evitar que el incendio de propagara a las viviendas vecinas. Las pérdidas de la familia ascienden a 30 millones de pesos. “Se quemaron electrodomésticos, los muebles de la sala, comedor y habitaciones, todo lo de la cocina y la ropa”, relató Anatilde. La pareja de esposos, que había renovado el contrato de arrendamiento de la casa, ahora se encuentra pagando una habitación en la casa de amigos costeños. “No sabemos qué vamos hacer, nos quedamos sin nada.

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