Más de 130 familias de los sectores de Garzón, Rioloro y El Hobo, mantienen invasión en la zona donde se construyen los túneles de desvió del río Magdalena, impidiendo el avance del proyecto El Quimbo. Más de 130 familias de los sectores de Garzón, Rioloro y El Hobo, mantienen invasión en la zona donde se construyen los túneles de desvió del río Magdalena, impidiendo el avance del proyecto El Quimbo. Afirman que han vivido de la pesca por varias generaciones y que el desvió del río les afecta su oficio. HUMBERTO SOSA SIMBAQUEVA LA NACIÓN, GARZÓN “No estamos pidiendo nada del otro mundo, ni oponiéndonos a nada diferente de lo que nos pertenece sobre el río, el que nos ha dado de comer toda una vida y hoy nos lo están quitando a cambio de nada”, son las frases que dan a conocer los afectados por la construcción de la represa El Quimbo, en el sector de Domingo Arias, en donde esta bien avanzada la zona de la primera etapa de terraplenes o muros de contención para generar la presa del embalse. Miguel Trujillo, oriundo de La Jagua y uno de los voceros de la comunidad afectada, indicó que “es lamentable que nos toque ir a la manifestación como una manera de encontrar respuesta por parte de Emgesa. Nos censaron y nos mandaron a vivir de la nada, los directivos no nos han garantizado nada y eso es doloroso, porque hemos vivido toda la vida de la pesca, nos criaron nuestros padres, seguimos nosotros y nuestros hijos viven de lo que hacemos, pero hoy por hoy no hay nada que hacer, porque cuando desvíen el río será mucho peor para nosotros”. LA NACIÓN llegó hasta el sitio Atagua, en donde maquinaria de todas las dimensiones alistan el terreno para lo que serán las bases del inmenso muro de concreto que se levantará para atajar el caudaloso y poderoso río Magdalena, unos metros arriba nace también el túnel de desvió, cuya boca se divisa a lo lejos. Allí se concentran las primeras 33 familias de pescadores con sus hijos. “Aquí nos tocó aparecernos al agua, sol, sereno y a pasar todo lo que nos toque, pues no nos han brindado absolutamente nada. Hasta la Policía de Gigante vino y nos quitó unos plásticos con los que nos protegíamos, estamos a la intemperie, pero así nos vamos a mantener hasta que haya un acuerdo, pues nos quedamos todos desempleados, desplazados y sin predios para trabajar, las grande fincas las compró El Quimbo y ya no dejan trabajar ni al jornal”, dijo Rosalba Calderón, humilde mujer cabeza de familia con más de 35 años en la labor de la pesca. Cumplimiento Lo que más reclaman los pescadores artesanales es el cumplimiento por parte de Emgesa, pues al comienzo los reunieron y mientras dieron el sí de dejar la actividad, estuvieron muy atentos con estos, pero después comenzaron las obras y no se volvieron a acordar de ellos. “El doctor Julio Santafé ha venido pero no nos define nada, hace 12 días que taponamos aquí en donde estamos de manera pacífica, le dijimos que éramos familias censadas, se fue y regresó después en buena tónica, nos dijo que íbamos a negociar, peor, no ha pasado nada sobre reubicaciones, indemnizaciones y demás compromisos, por ello nos mantendremos aquí hasta que sea necesario para que nos escuchen y se cumpla”, reiteró Trujillo. Metros más abajo están ubicadas por lo menos 100 familias de pescadores asentados en predios del municipio El Hobo, que también se sienten afectados por la construcción. “Tenemos que unirnos a esta protesta pacífica, para que vea El Quimbo, Emgesa y el mismo Gobierno qué nos van a poner hacer a todos los que vivimos del río, quedamos muy pronto en la miseria al son de nada, porque el desvío del río nos quita el sustento de nosotros, no sabemos hacer nada diferente”, dijo uno de los voceros. En el transcurso de la semana, la presidenta de Asoquimbo Elsa Ardila, acompañada de otros voceros, se reunieron con altos funcionarios del Gobierno Nacional buscando una salida frente al pliego de peticiones que ellos han orientado y que fue lo que generó el pasado paro, de donde surgió como acuerdo las mesas temáticas a las que no asistieron todas las partes comprometidas, El desvío del río estaba previsto para los primeros días de febrero, ahora se habla que será entre el primero y 8 de marzo, pero mientras los manifestantes continúen allí en donde están apostados, no podrán avanzar las obras.

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