No hubo en la historia del mundo un momento más abierto a la información y al conocimiento que el de hoy. No hubo en la historia del mundo un momento más abierto a la información y al conocimiento que el de hoy. Y mañana lo será más pero justamente, y suena a paradoja, no ha habido época de mayor peligro sobre la libertad fundamental y esencial de informar, ser informado y de opinar que esta que vivimos en la era del acceso inmediato, de la virtual y a la vez real “aldea global” que pronosticó el filósofo Marshall McLuhan. Quizá la misma exponencial multiplicación de la información sea a la vez la generadora de las tensiones y temores de ciertos poderosos. Pero eso, que hasta hace pocos meses se refería exclusivamente a modelos dictatoriales, ahora pretende extenderse cual virus informático por las consideradas democracias más fuertes. En esas nos toma esta celebración nacional del Día del Periodista, fecha que debe superar las simples celebraciones y festejos para abrirles campo a las discusiones de fondo en torno a nuestras responsabilidades, deberes, derechos y retos. Hoy somos globales; escribimos, editamos, diseñamos y hablamos para el mundo entero. Un simple trino en Twitter puede desencadenar las más variadas reacciones en los lugares más extremos; cualquier ciudadano, armado apenas de un aparato móvil, le puede contar al resto del planeta lo que está ocurriendo en su vecindario. Hemos superado, gracias a la tecnología, la parroquialidad del oficio; la ceiba que se cae en Pitalito puede retumbar su estrépito a Europa en apenas segundos. He ahí el gran desafío actual y futuro del periodismo: corresponder a esa universalidad, modelar el lenguaje para que sea comprensible globalmente y asumir con mayor seriedad la tarea. Y e ahí el gran peligro: la jurisdicción y fronteras nacionales ya no nos protegerán en caso de afectar y/o atentar contra los intereses externos. Lo está viviendo el poderoso creador de Megaupload, Kim Dotcom, alemán detenido en Nueva Zelanda por orden de un juez estadounidense. Y los intentos de legislación de censura van en esa complicada línea. En medio de tal panorama y riesgo – no virtual sino real – no cesa el acoso criminal sobre la prensa. Cayeron asesinados 97 periodistas en todo el mundo en 2011 mientras ejercían su profesión, además de 174 encarcelados y más de un millar detenidos, según el informe anual presentado por Reporteros sin Fronteras. Pakistán fue el país del mundo más peligroso para la prensa, seguido de México y Honduras. Colombia lastimosamente no pudo pasar en blanco. Un periodista, Luis Eduardo Gómez, de ‘El Heraldo de Urabá’ fue asesinado el 30 de junio de 2011. Fue el único pero también un síntoma de que, si bien no estamos exentos de peligros y amenazas, la situación es muy distinta frente a hace 5 o 10 años atrás. Subsisten igualmente otras amenazas más sutiles pero igualmente reales, como la precariedad laboral, la distribución dirigida y/o extorsiva de la pauta oficial y el bajo nivel de capacitación. Más retos que celebración. “He ahí el gran desafío actual y futuro del periodismo: corresponder a esa universalidad, modelar el lenguaje para que sea comprensible globalmente y asumir con mayor seriedad la tarea”. Editorailito Nos unimos de corazón a la distinción que hoy recibe la presidenta de la Fundación Amigos como Arroz, Clara Solano de Roa. Su entrega a la organización y los aportes a sectores vulnerables le mereció el ‘Premio Excelencia’ conferido por el Círculo de Periodistas del Huila. ¡Felicitaciones!

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