El reconocimiento de las Farc de abandonar el secuestro no es un signo de finalización del conflicto pero si un paso importante y necesario teniendo en cuenta que nada en el mundo justifica el secuestro SILVIA ALEXANDRA CASTAÑEDA El reconocimiento de las Farc de abandonar el secuestro no es un signo de finalización del conflicto pero si un paso importante y necesario teniendo en cuenta que nada en el mundo justifica el secuestro, hoy según fundación país libre la cifra de secuestrados reportados asciende aproximadamente a 405 sin contar 200 que se encuentran desaparecidos, pero que sus familias por temor a represarías no lo han denunciado, sin embargo el delito no se acaba con la reducción del índice de secuestros. Es necesario que todos aquellos que han cometido el delito sean judicializados y paguen la pena que les corresponde. Hoy en día, son muy pocos los condenados por estos hechos, por eso el reto más importante que tiene Colombia hacia el futuro es fortalecer su política criminal mejorar los mecanismos de protección de los ciudadanos, fortalecer el rol de las autoridades, realizar campañas de sensibilización, especialmente en las zonas más vulnerables, y en establecer canales de comunicación fluidos entre el gobierno y la sociedad civil, no es suficiente con aumentar las penas. Es necesario desarrollar instrumentos y procesos en materia investigativa y judicial que hagan sentir a la sociedad que impera la justicia y no la impunidad. Y lo más importante en este aspecto es fortalecer la judicialización, de modo que se garantice que los responsables del delito sean efectivamente sancionados; hay que revisar constantemente la tipificación penal de los delitos, dadas las transformaciones que el secuestro ha presentado en los últimos años. Hoy cuando las Farc manifiestan su voluntad de devolver las esperanzas debemos  sumarnos al deseo de cada colombiano de ver  crecer a nuestros hijos en una Colombia libre, aunar esfuerzos para que liberen no solo a los diez militares sino al número restante de civiles que hoy se encuentran en cautiverio. Este terrible delito que no nos permite dimensionar el drama que vive cada secuestrado y el dolor de la incertidumbre que padece su familia. La decisión de la guerrilla de la Farc de liberar a 10 integrantes de la fuerza pública colombiana que mantenían privados de la libertad hace 14 años y el fin de los secuestros extorsivos devuelve felicidad a los familiares que estuvieron plagiados, así como deja en cautela al gobierno, la clase política, y la sociedad con interrogantes sobre lo que puede significar este histórico paso en una guerra que ya completa cuatro décadas.

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