Las herramientas de business inteligence “BI” hacen parte de  los procesos de innovación en las empresas inteligentes y con pensamiento estratégico. El reto de  adoptar un modelo de medición de resultados para evaluar el desempeño de las compañías en tiempos de competitividad, exige esfuerzos constantes del equipo de la alta dirección, de lo contrario no se lograran cambios sustanciales, en lo que se ha comenzado a llamar en las  organizaciones  modernas “capacidades dinámicas”; este tipo de desafíos demandan continuidad, dadas las responsabilidades estratégicas de las juntas directivas  y los gerentes. La inteligencia de negocios es un concepto enmarcado dentro de las nuevas posibilidades que da el manejo de grandes volúmenes de información; en este sentido, no se puede perder las nuevas opciones de las modernas tecnologías, las cuales permiten ejecutar las tareas en tiempo real y ubicuamente, tomando información desde donde se necesite y como se requiera. Hasta hace muy poco era difícil extraer información del comportamiento de los negocios y hacer relaciones que generaran aprendizaje del mismo; hoy en día, es clave realizar inteligencia de negocios bajo el modelo incorporado a los “Datasmart”, es decir, “cubos de información”, donde se agrega el modelo de negocios, las reglas de operación y el direccionamiento estratégico. El enfoque del modelo de medición de resultado es sistémico, realiza benchamark,  requiere de un plan fuerte de adopción y establece cuatro grupos de información a monitorear: La eficiencia en el uso de los recursos; la productividad medida frente al cliente; la evolución de la gestión del futuro; y la  evaluación de riesgos. Además incorpora conceptos clave del mundo moderno de los negocios como son: capacidad de crecimiento sostenible, creación de valor compartido, pero es clave: Índice de Valor Ganado de proyectos, y  el análisis de las reglas del negocio, micro-segmentación, análisis fractal, etc. ¿Cuál es la utilidad del modelo de medición? Sirve para dejar la vieja costumbre de improvisar en el diseño de productos y servicios; dispara alertas tempranas en el monitoreo de los flujos de caja, ventas, costos, gastos e inversiones; genera  casi en tiempo real y sin depender de los caprichos de las personas informes inteligentes; identifica los “Canticos de Sirenas” de jefes que se oponen a este tipo de evaluación de gestión, los subgerentes autócratas que buscan conservar el “Estatus Quo”, y así ocultar su mediocridad.

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