La Marcha Patriótica que se tomó a Bogotá el pasado domingo 22 de abril concluyó con un congreso donde se creó el Consejo Patriótico Nacional, nuevo movimiento político La Marcha Patriótica que se tomó a Bogotá el pasado domingo 22 de abril concluyó con un congreso donde se creó el Consejo Patriótico Nacional, nuevo movimiento político que aspira alcanzar una paz negociada en el país y realizar las reformas en los campos agrario, urbano, educativo y de salud para generar una sociedad más equitativa, incluyente y democrática. La marcha fue sindicada por altos oficiales del ejército de estar penetrada e inspirada por la Farc, con el claro propósito de generar animadversión hacia la misma y prevenir la participación de muchas personas. A pesar de esto los organizadores lograron una amplia movilización que llenó la plaza de Bolívar, en un ambiente de paz y orden al que se habían comprometido. Por el origen y estilo de los manifestantes, muchos de ellos procedentes de las regiones más apartadas del país, no dudo que las Farc hayan contribuido a su promoción y desarrollo, pero al contrario de los generales de la república, no veo en esto un peligro o un mal síntoma sino un indicio esperanzador de que las Farc si están interesada ahora en un proceso de paz negociada con el estado colombiano. Sería muy torpe para esta guerrilla, querer repetir la dolorosa experiencia de la Unión Patriótica, enviando al sacrificio a aliados, simpatizantes y amigos,  en un movimiento político legal bajo sus auspicios, que muy pronto sería atacado y diezmado por la acción sicarial de la derecha, que en toda la historia del país ha demostrado no tener ningún escrúpulo moral para acabar con su adversario de izquierda. Parece que las Farc comienzan a entender lo absurda y estúpida de una guerra, hecha contra el sentimiento y opinión de la inmensa mayoría de los colombianos que la condenan y rechazan, que no tiene la más mínima posibilidad de triunfo y que para continuarla ha tenido que degradar moral y espiritualmente a los guerrilleros con prácticas inhumanas como el secuestro, el narcotráficos y el terrorismo en el que la principal víctima es la población civil. El resultado más visible de la acción guerrillera es la derechización del país y el fortalecimiento de fuerzas políticas como el uribismo, muy cercanas del fascismo Para que el Consejo Patriótico se habrá espacio como fuerza política debe demostrar su apego a la institucionalidad democrática del país. Su sometimiento a la constitución del 91, así no se compartan todos sus postulados, su irrenunciable vocación pacífica, su tolerancia frente a quienes opinan diferente y por tanto su respeto por el pluralismo ideológico, político, religioso, racial y de género. Las Farc y el Eln deberían declarar su disposición a abandonar las armas, como una forma de romper con la poderosa campaña de la derecha que quiere continuar la guerra hasta el exterminio del adversario.

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