Ahora que los colombianos, con un alto grado de escepticismo nos enfrentamos a un nuevo proceso de negociación Ahora que los colombianos, con un alto grado de escepticismo nos enfrentamos a un nuevo proceso de negociación para vislumbrar la posibilidad de ponerle freno al conflicto interno o pausa a la guerra; es oportuno que todo el debate no esté sólo centrado en quienes integraran las mesas de diálogo, puntos de la agenda, tiempo requerido, etc. Debemos es anticiparnos. No sólo como ciudadanos, sino todas las instituciones, especialmente las del Estado, pero con mayor reto, las de Educación para que tomen medidas y acciones que permita estar preparadas para el inicio de la era postconflicto. Fabuloso (por fin una), el ejemplo de la Universidad  surcolombiana con la creación de la Maestría en Educación y cultura de la paz.  Ojalá este posgrado conduzca desde ya a generar, entender y comprender lo que significaría la paz para los colombianos. Eso no lo tenemos claro, al menos quienes no somos expertos en lenguaje. Es decir, al imaginar la paz: ¿sabemos que implicaría ello?. Los colombianos no sabemos ni conocemos la paz. Tengo 40 años y no puedo siquiera imaginarme que será vivir en paz en este terruño. ¿Será el hecho de que ya no se maten las personas a través de todas las estrategias y actividades propias de un conflicto absurdo?, ¿implicaría qué bajen las tasas de homicidio?, ¿Qué no habrán más mutilados por siembra de minas antipersonal?, ¿Qué no continuará más guerra del centavo, por empleo, seguridad social, discriminación y desigualdad, violación de derechos humanos fundamentales, etc.?, ¿será un Estado donde todos seremos iguales e incluidos?, ¿nos copiaremos algún referente internacional de paz que no conozco?, ¿será que esta paz, se parecerá a las palomitas de Belisario Betancour o a las caminatas con camisetas blancas donde se exigía el cumplimiento de los derechos humanos?. Esta es la urgencia para que desde el mismo gobierno, se promueva el entendimiento y consenso nacional sobre el concepto de paz propia de los colombianos, no la que interpretemos individualmente y de manera sesgada a nuestros intereses. Como lo dio a entender el papa: ¿Los colombianos tendrán claro cual paz es la que están buscando?. Necesitamos apropiar el concepto de paz que nos proponemos, articulada como derecho y que se identifique con la satisfacción plena de las necesidades de todos, el bienestar y el pleno uso de la libertad.

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