Un gran político, jurista y pensador colombiano, dijo que en la política como en la agricultura la mierda (sic) sirve de abono; hoy sobresale y prima el desorden y la confusión, provocado, entre otros, por acontecimientos inesperados. Los colombianos nos hemos encontrado con acontecimientos, que son generadores de desastre como lo visualizan analistas nacionales. Entre otros muchos, la designación de Chávez como el nuevo mejor amigo de Santos, y sus nuevos aliados; la antítesis de lo que representó siendo ministro del Presidente Uribe, este sí Presidente; la renuncia a continuar dándole al país, la seguridad democrática y ahora nos debatimos como en las peores épocas de no muy lejana e ingrata recordación, nuestro territorio (Dpto.) absolutamente sitiado por la extorsión y el secuestro, actividad de moda por voluntad de  Santos, a escondidas de los colombianos. Un gobierno involucrado en los peores escándalos como la fallida reforma judicial, necesaria todavía, porque no hay derecho a que algunas decisiones judiciales estén impregnadas de odio, venganza, pretendiendo más efectos políticos que jurídicos, con un ítem adicional, hay fiscales que no leen los procesos y hacen imputación de cargos con base en mentiras, delitos solo existentes en su imaginario, haciéndole favores a terceros, y lo que es peor, algunas personas aceptan y loan la ilicitud, la corrupción y la inmoralidad judicial liderada por “notables” de antaño; que vergüenza, lo que nos faltaba, porque no saben morder sino tobillos. Y qué no decir de la resurrección de los auxilios parlamentarios, eliminados de la constitución, hoy llamados cuotas, donde están los defensores de la constitución y su doble moral, con complicidad del congreso como todo, de ahí la importancia de la lista de Uribe al Senado, es asombroso, pero, la persecución contra Uribe, por parte de las ramas del poder público ahí si como unidad nacional, hacen de este un hombre superior como uno de los grandes hombres de la patria como Núñez. Este gobierno pasara por habernos dejados dos enfermedades holandesas, la económica y a Tanja, la guerrillera; con un país en caos, sin dignidad, a la merced de quienes no secuestran, no matan, no tienen tierras, no son narcotraficantes, en fin, unas almas del diablo porque de Dios no son.

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