Ante el Juez Tercero Penal Municipal fueron puestos los presuntos autores de la extorsión sufrida el año pasado por los propietarios del supermercado Centro Sur de Neiva.

Luis Eduardo Quintero Trujillo, de 23 años de edad y Ángel Gabriel Alzate Cuéllar, de 18 años de edad, son también acusados por la Fiscalía de ser los autores materiales de la explosión de una granada de fragmentación el 13 de noviembre de 2012, en la Calle 18A No. 48-60 del barrio Villa Café, como modo de presión para el pago de 200 millones de pesos. En el hecho se registraron sólo daños materiales.

Aprovechó la amistad con sus víctimas

Al parecer Quintero Trujillo, administrador de una bodega en el municipio de Pitalito, aprovechó la amistad sostenida con los hijos de los propietarios del supermercado en Neiva, para conocer detalles sobre las actividades desarrolladas por estos, al igual de los bienes y capacidad económica de las víctimas, según afirmó el ente acusador.

Mercedes Guevara Cleves era víctima de llamadas extorsivas desde octubre de 2012, por parte de hombres que se hacían pasar como integrantes de las Farc. Su esposo, el señor Álvaro Cuéllar Gómez, también recibió el mismo tipo de llamadas un mes más tarde, en donde le exigían una gruesa suma de dinero a cambio de no atentar contra su integridad física o la de su familia.

Capturas en Neiva y Pitalito

La captura de los imputados se produjo el pasado lunes en horas de la noche por miembros del Gaula de la Policía de manera simultánea en Pitalito y Neiva.

Quintero Trujillo fue capturado hacia las 11:00 p.m. en el barrio Altico de Neiva, cuando se encontraba acompañado de uno de sus familiares.

Uno de los argumentos de la defensa en el momento de la imputación del cargo de extorsión contra Quintero Trujillo, fue que el joven de 23 años no había comprendido lo que había escuchado de parte del ente acusador, ya que había perdido capacidades cognitivas, tras haber sufrido un fuerte accidente de tránsito el pasado mes de enero, que le produjo un serio daño cerebral, tal como lo demostró presentando el dictamen de un prestigioso neurocirujano de Neiva.

Amenazas y atentado

La Fiscalía afirmó tener pruebas suficientes para demostrar que la letra de una misiva amenazante enviada a la vivienda de las víctimas es la de Ángel Gabriel Alzate Cuéllar, quien para la época de las amenazas era empleado de Luis Eduardo Quintero Trujillo, quien le habría ofrecido la suma de tres millones de pesos para que le colaborara en las actividades delictivas. El escrito fue entregado por medio de un habitante de la calle, quien al parecer identificó a la víctima y se la entregó.

El testimonio ofrecido por un conocido de los detenidos también los incrimina, cuando afirmó que fue él quien les indicó cómo y dónde conseguir el artefacto explosivo, pocos días antes de que al parecer a bordo de una motocicleta los dos acusados lanzaran la granada de fragmentación.

Los acusados no aceptaron los cargos de extorsión en modalidad de tentativa, dado que no se consumó el pago del dinero exigido, pero tras la legalización de su captura fueron cobijados con medida de aseguramiento en centro carcelario.

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