El papa polaco Juan Pablo II y el italiano Juan XXIII serán canonizados el 27 de abril del 2014, en una ceremonia solemne en el Vaticano durante la cual serán elevados a la gloria de los altares dos líderes muy diferentes de la Iglesia que reinaron en el siglo XX.

El anuncio fue hecho este lunes por el mismo papa Francisco tras convocar un consistorio o reunión de cardenales para confirmar las fechas para la canonización de Juan XXIII (1958-1963) y Juan Pablo II (1978-2005).

Junto con Pío X, canonizado el 3 de septiembre de 1954, constituyen tres pontífices proclamados santos en los últimos cien años.

La fecha de esta doble canonización se había filtrado hace varias semanas y corresponde a la fiesta de la Divina Misericordia, establecida por el papa polaco en el primer domingo después de la Pascua.

Miles de personas, buena parte de ellas provenientes de Polonia, asistirán a la ceremonia solemne en la plaza de San Pedro para santificar a dos pontífices muy diferentes : uno humilde y cercano a la gente, otro carismático y capaz de seducir a las multitudes.


 

Juan Pablo II, primer papa polaco de la Historia, conservador y muy popular en los más de 100 países que visitó, será canonizado tan solo nueve años después de su muerte, un tiempo récord.

El papa Benedicto XVI prefirió no tener en cuenta el plazo obligatorio de cinco años para abrir la causa de beatificación y de canonización de su predecesor, quien fue beatificado en mayo de 2011.

Francisco, por su parte, innovó para canonizar a Juan XXIII, sin esperar a que se le atribuya un milagro.

La decisión del papa de canonizar a Juan XXIII (Angelo Giusepe Roncalli) sin milagro, si bien no ha sido tomada con frecuencia, es una prerrogativa del jefe de la iglesia católica, que ha querido valorizar el ejemplo del llamado "papa bueno", autor de la encíclica "Pacem in terris" y evitar al mismo tiempo el culto de la personalidad que genera el polaco Karol Wojtyla.

Juan XXIII , quien convocó el gran Concilio Vaticano II (1962-1965) que abrió a la Iglesia al mundo para modernizarla, fue una persona simple y de buen humor, actitud parecida a la que mantiene Francisco actualmente.

La canonización conjunta de estos dos papas muestra, por un lado, la intención de Francisco de mantener el equilibrio entre dos figuras muy diferentes de la Iglesia, que suscitan aún devoción.

Juan Pablo II

El pasado 5 de julio el papa Francisco firmó un decreto en que se atribuye un segundo milagro por intercesión de Juan Pablo II, ocurrido en Costa Rica.

El futuro santo marcó el final del siglo XX al haber sido un pontífice abierto al diálogo y al mismo tiempo inflexible en temas morales, que contribuyó al derrumbe del comunismo.

Juan Pablo II mantuvo durante todo su largo pontificado posturas morales conservadoras que le valieron en ocasiones las críticas de muchos fieles.

Su pontificado pasó a la historia por los viajes apostólicos realizados en el mundo entero: 104 fuera de Italia, visitando 129 países.

"Un gran misionero. El nuevo San Pablo", lo definió recientemente Francisco.

Actualmente, hay quienes le reprochan su falta de determinación y transparencia para tratar las denuncias de abusos de pedofilia por parte de responsables religiosos.

Algunos no le perdonan que no haya empleado contra los curas condenados por pedofilia, entre ellos el fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel, la misma intransigencia que aplicó a los sectores más progresistas de la Iglesia, como los representantes de la Teología de la Liberación latinoamericana, a quienes apartó sin titubear de la Iglesia.

Juan XXIII

 

En el caso de Juan XXIII, Francisco consideró que no era necesario demostrar que intercedió en un milagro.

La atribución al beato Juan Pablo II de este segundo milagro fue clave para su rápida canonización.

Figura muy popular, sobre todo en Italia, era considerado un progresista porque promovía el diálogo con los no cristianos y los no creyentes.

Elegido en realidad como un papa de transición después de la muerte de Pío XII, el 25 de enero de 1959 dejó a todo el mundo boquiabierta al anunciar la realización del Concilio Vaticano II, una asamblea con todos los obispos del mundo para cambiar a la Iglesia, la cual inauguró personalmente el 11 de octubre de 1962.

"Yo voy a abrir la ventana de la Iglesia con el fin de que podamos ver lo que pasa afuera y que el mundo pueda ver lo que pasa en nuestra casa", clamó entonces, palabras que indudablemente inspiran el papado del argentino Francisco.

Juan Pablo II, un Papa abierto al diálogo e inflexible en temas morales


 

El papa Juan Pablo II, beatificado el primero de mayo de 2011, quien será canonizado el 27 de abril del 2014, marcó el final del siglo XX al haber sido un pontífice abierto al diálogo pero inflexible en temas morales, y que contribuyó al derrumbe del comunismo.

El futuro santo de la Iglesia católica mantuvo durante todo su largo pontificado posturas morales conservadoras que le valieron en ocasiones las críticas de muchos fieles.

El primer Papa eslavo -el 264º pontífice que ocupó el trono de Pedro- fue beatificado por su sucesor, Benedicto XVI, y será canonizado por el argentino Francisco, el primer papa latinoamericano, en una ceremonia conjunta con el papa Juan XXIII, anunció este lunes el Vaticano.

El papa polaco será canonizado tan sólo nueve años después de su muerte, un plazo récord, y después de haber sido aclamado por la multitud que pedía durante su entierro en la plaza de San Pedro que fuera proclamado "santo súbito" (santo ya) .

Las autoridades de la iglesia comprobaron que dos milagros ocurrieron gracias a su intercesión, entre ellos la curación inexplicable de una mujer de Costa Rica que había sufrido un aneurisma cerebral.

Elegido el 16 de octubre de 1978 como sucesor de Juan Pablo I, el Papa polaco falleció el 2 de abril del 2005 tras una larga enfermedad que el mundo entero siguió paso a paso.

Karol Wojtyla nació en Wadowice, cerca de Cracovia (Polonia), el 18 de mayo de 1920 en una familia modesta.

Su padre, Karol, aprendiz de sastre como su abuelo, fue llamado a las armas en 1900 por el ejército de ocupación austriaco y llegó a oficial en 1915.

El joven Karol, quien tuvo que trabajar en una mina de sodio para ganarse la vida, prosiguió con tenacidad los estudios secundarios y universitarios.

Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la Alemania nazi ocupó su país, animó un grupo de teatro clandestino y terminó sus estudios de seminarista, ordenándose como sacerdote en 1946.

Después de haber sido profesor de Teología, en 1964 fue nombrado obispo de Cracovia, y como tal participó en el Concilio Vaticano II. En 1967 fue designado cardenal.

Su pontificado pasó a la historia por los viajes apostólicos realizados en el mundo entero -104 fuera de Italia, visitando 129 países- y por haber renovado a la Iglesia Católica, tras la crisis posconciliar provocada por las reformas iniciadas con el Vaticano II y consideradas demasiado radicales por algunos.

Muy pronto impuso un estilo que contrastaba con los usos de la Curia Romana y se acercó a la gente, sin temer el contacto directo con los fieles.

El 13 de mayo de 1981 estuvo al borde la muerte, cuando el turco Ali Agca lo hirió de tres balas en el abdomen en plena Plaza de San Pedro del Vaticano.

A lo largo de su pontificado -uno de los más extensos de la historia de la Iglesia, al durar casi 27 años-, se pronunció por la paz y el entendimiento internacional, la defensa de los derechos humanos, la promoción de una gran Europa del Atlántico a los Montes Urales y la solidaridad entre el Norte y el Sur.


 

En sus numerosos discursos y ensayos también propició la reconciliación con los judíos y el diálogo con los musulmanes y con otras confesiones.

El papa que había conocido tanto el nazismo como el comunismo, pidió en numerosas ocasiones perdón por los errores y horrores cometidos por los católicos en el curso de los siglos.

Adoptó una línea sumamente conservadora en temas relacionados con el control de la natalidad, el aborto y el divorcio.

Ciertos sectores de la opinión pública no le perdonan su firme rechazo a los métodos anticonceptivos y al preservativo, en un mundo donde el sida se cobraba millones de víctimas. Esas posturas crearon incomprensión entre los propios feligreses católicos.

Actualmente, hay quienes le reprochan su falta de determinación y transparencia para tratar las denuncias de abusos de pedofilia por parte de responsables religiosos.

Muchos no le perdonan que no haya empleado contra los curas condenados por pedofilia, entre ellos el fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel, la misma intransigencia que aplicó a los sectores más progresistas de la Iglesia, como los representantes de la Teología de la Liberación latinoamericana, a quienes apartó sin titubear de la Iglesia.

Para contrarrestar los cuestionamientos de algunos teólogos, Juan Pablo II se apoyó en grupos ultraconservadores, que dieron a la Iglesia una imagen reaccionaria, como el Opus Dei y el movimiento neocatecumenal.

Juan XXIII, "el papa bueno", padre de la Iglesia moderna


 

Conocido como "el papa bueno" por su sencillez y su afabilidad, Juan XXIII (1881-1963), quien será canonizado el 27 de abril del 2014, es considerado como el padre de la renovación en la Iglesia católica, al haber lanzado el Concilio Vaticano II en 1962.

Beatificado el 3 de septiembre de 2000 por el papa Juan Pablo II -junto al cual será canonizado-, Juan XXIII estuvo al frente de la Iglesia católica desde 1958 hasta 1963.

Figura muy popular, sobre todo en Italia, era considerado un progresista, porque promovía el diálogo con los no cristianos y los no creyentes.

Nacido en Sotto il Monte (norte de Italia) el 25 de noviembre de 1881, en una modesta familia campesina de Lombardía, Angelo Giuseppe Roncalli fue ordenado sacerdote en 1904 después de haber estudiado en el Seminario Pontificio Romano.

Ordenado obispo en 1925, emprendió la carrera diplomática y fue enviado a Bulgaria, Turquía y finalmente a Francia, poco después de la Segunda Guerra Mundial.

En 1953, fue designado cardenal y nombrado patriarca de Venecia. Tenía 77 años cuando fue elegido papa, el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII.

Elegido en realidad como un papa de transición después de la muerte de Pío XII, el 25 de enero de 1959, sorprendió al mundo al anunciar la realización del Concilio Vaticano II, una asamblea con todos los obispos del mundo para cambiar a la Iglesia, la cual inauguró personalmente el 11 de octubre de 1962.

"Yo voy a abrir la ventana de la Iglesia con el fin de que podamos ver lo que pasa afuera y que el mundo pueda ver lo que pasa en nuestra casa", clamó entonces.

Al principio los sectores conservadores del Vaticano pensaban que el concilio no debatiría asuntos importantes. Pero rápidamente se dieron cuenta de que no sería así.


 

El Concilio Vaticano II debatió muchos temas, desde abandonar la sotana hasta el latín como idioma oficial de la Santa Sede, pasando por la libertad de consciencia y de religión, el diálogo con otras religiones y con los no creyentes y sobre todo una nueva actitud por parte de los católicos hacia los judíos.

El Concilio Vaticano II no se había terminado cuando Juan XXIII falleció, el 3 de junio de 1963, luego de haber publicado la encíclica "Pacem in Terris" (Paz en la tierra).

Pocos meses antes de su muerte, en octubre del 1962, había enviado su histórico mensaje radial urbi et orbi a las embajadas de Estados Unidos y la Unión Sovitética para pedir la paz y frenar la llamada crisis de los Misiles, que pudo provocar la tercera Guerra Mundial, una guerra nuclear.

El papa Francisco decidió de forma poco tradicional -aunque las normas canónicas lo establecen como una prerrogativa del pontífice-, que Juan XXIII sea canonizado aun sin que la Congregación para la Causa de los Santos comprobara que había intercedido en un milagro después de su beatificación.

"Todos nosotros conocemos las virtudes y la personalidad del papa Roncalli y no hay necesidad de explicar los motivos de la decisión de Su Santidad", explicó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

Comentarios