Las imágenes de Didier, un niño colombiano que roba el "show" al papa Francisco, al negarse a despegarse de su sotana y sentándose en el trono papal durante una ceremonia en la plaza de San Pedro, sucitó furor en el mundo por su ternura y simpatía.

Las imágenes del niño de unos 7 años, vestido con una camiseta amarilla, que se sube a la tarima instalada frente a la basílica, abraza al papa mientras lee un discurso, a lo que el pontífice responde con una caricia y sin molestarse, han sido transmitidas por numerosas páginas internet y televisiones de todo el mundo.

El comportamiento del chico que se negó a volver a su lugar pese a que un guardia de seguridad intentaba convencerlo, generó risas y aplausos entre los asistentes el sábado a la Jornada Mundial de la Familia.

Según medios de prensa latinoamericanos e italianos se trata de un niño de origen colombiano adoptado junto a su hermano por una familia católica italiana de la región de Abruzos, en el centro de Italia.

Según la prensa italiana, el niño se llama Didier.

El gesto de impedir que se acerquen al papa otras personas para saludarlo así como el de permanecer sentado en la silla papal blanca mientras el papa leía su discurso divirtió inclusive a monseñor Georg Gänswein, prefecto de la casa pontificia y secretario privado de papa emérito Benedicto XVI, presente en el lugar.

Interrogado sobre el caso, padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, aseguró que no tiene datos sobre el niño, pero que las imágenes eran "bellas y simpáticas".

Desde que fue elegido en marzo, el papa latinoamericano rompe moldes y suele comportarse siempre con sencillez, dejándose abrazar por la muchedumbre, lo que preocupa a los encargados de su seguridad.

Papa convoca para febrero a los cardenales de todo el mundo

El papa argentino Francisco celebrará el próximo 22 de febrero su primer consistorio para lo cual convocó al Vaticano a los cardenales de todo el mundo, informó este jueves la Santa Sede.

Durante el consistorio o asamblea de cardenales el papa latinoamericano "creará" (término religioso) nuevos purpurados, siendo la primera designación de purpurados de su pontificado, inaugurado en marzo del 2013.

Antes del anuncio, el pontífice presidirá una reunión del equipo de ocho cardenales de todos los continentes que lo asesoran en la reforma de la Curia romana y que estudian medidas profundas y no meros retoques a la Constitución para reglamentar el funcionamiento del gobierno central de la Iglesia.

Otras reuniones han sido programadas antes del consistorio, entre ellas de los quince cardenales encargados de vigilar las reformas de carácter económico del Vaticano, así como un sínodo de obispos.

El papa argentino, que defiende una gestión menos centralizada y más democrática de la Iglesia, convocó también un sínodo de obispos ya que desea transformar esas reuniones en una suerte de asamblea permanente encargada de aconsejarlo, aún a distancia.

Incrementar la llamada "colegialidad" o necesidad de tomar medidas colegiales dentro de la Iglesia, principio que nació tras el Concilio Vaticano II (1962-65), es uno de los objetivos del papado de Francisco, elegido para renovar la institución, sacudida en los últimos años por graves escándalos.

En febrero próximo el Colegio de Cardenales debería estar formado por 201 miembros, de los cuales 106 con derecho al voto, por tener menos de 80 años.

Francisco puede designar 14 purpurados más si quiere respetar la tradición de 120 cardenales electores fijada por Pablo VI (1963-1978), aunque nadie le impide superar esa cifra ni mantenerse por debajo.

El último consistorio fue celebrado por Benedicto XVI en noviembre del 2012 , durante el cual intentó equilibrar el colegio cardenalicio, dominado por cardenales europeos, al designar personalidades de otros continentes.

Con las primeras designaciones de Francisco, un papa que suele romper moldes, se podrá deducir el estilo de Iglesia que el papa latinoamericano entiende proponer y los "príncipes" de la Iglesia con los que quiere contar para lograrlo.

El papa Francisco condena la violencia en Irak

El papa Francisco saludó este miércoles en la plaza San Pedro a las delegaciones de diferentes grupos religiosos iraquíes, pidiendo que recen por el fin de la violencia en el país.

Dirigiéndose a más de 50.000 fieles reunidos con motivo de la audiencia general semanal, el papa anunció que saludaría a "representantes de distintos grupos religiosos, que constituyen la riqueza del país".

"Les invito a rezar por la querida nación iraquí que desgraciadamente es golpeada a diario por episodios violentos trágicos, para que recupere el camino de la reconciliación, de la paz, de la unidad y de la estabilidad", afirmó el papa argentino.

Antes, en un mensaje leído en árabe por un sacerdote, se había dirigido a los peregrinos católicos procedentes de este país: "cuando sientan inseguridad, pérdidas, y hasta dudas en el camino de la fe, busquen tener confianza en la ayuda de Dios (…) y, al mismo tiempo, encontrar la valentía y la humildad de abriros a los demás", recomendó.

El cambio en la Iglesia para los divorciados que se vuelven a casar no es para hoy

El Vaticano prioriza la defensa del matrimonio y no se plantea reformar ahora el derecho canónico para permitir comulgar a los divorciados que se vuelven a casar, algo que además despierta reticencias en parte de la Iglesia.

Un año antes de un sínodo sobre la familia convocado por el papa Francisco, muchos católicos esperaban una reforma en la materia, sobre todo los divorciados que se han vuelto a casar.

Y es que hoy en día no pueden participar en el sacramento de la eucaristía porque se considera que han infringido la ley de la indisolubilidad del matrimonio ante Dios.

El papa Bergoglio contribuyó a reforzar las expectativas pidiendo que se profundice en la "misericordia" de Dios y hablando de la falta de madurez de muchas bodas contraídas por convenciones sociales y de la inadaptación de los tribunales eclesiásticos, a los que recurren los ricos para la anulación matrimonial.

Hace dos semanas hubo otra señal de apertura: la diócesis de Friburgo (sur de Alemania) anunció que los divorciados casados en segundas nupcias podrían comulgar bajo condiciones.

Pero la Santa Sede condenó inmediatamente esta iniciativa, diciendo que había suscitado "confusión".

La semana pasada, el diario del Vaticano, l'Osservatore romano, juzgó útil publicar un texto muy firme del guardián del dogma, el arzobispo alemán Gerhard Ludwig Müller, que echa por tierra las esperanzas de los partidarios de una apertura.

El artículo de monseñor Müller da a entender que no habrá cambios cuando estén en juego los sacramentos de la Iglesia. "Müller aclaró muchas cosas", afirmó una fuente próxima al Vaticano.

Monseñor Müller descarta la pista mencionada como ejemplo por Francisco en su conferencia de prensa a su regreso de Rio, en la que había hablado de una "segunda oportunidad" en la Iglesia para los divorciados.

"Esta práctica no es conciliable con la voluntad de Dios, tal como queda claramente expresada en las palabras de Jesús sobre la indisolubilidad del matrimonio", zanjó el guardián del dogma, que incluso parece descartar una reflexión sobre este tema.

La misericordia, dice monseñor Müller, es "un argumento insuficiente", porque "la misericordia de Dios no dispensa (de cumplir con) los mandamientos de Dios y las instrucciones de la Iglesia".

También asegura que "cuando no es posible constatar una nulidad matrimonial", es decir en la mayoría de los casos, la comunión presupone según la práctica de la Iglesia "una vida común como amigos, como hermanos".

Una actitud de abstinencia que la mayoría no considera realista.

El papa Juan Pablo II había blindado el tema de la indisolubilidad del matrimonio ante el aumento de divorcios.

Su sucesor, Benedicto XVI, que antes de ser papa fue guardián del dogma durante el pontificado de Juan Pablo II, estaba abierto a una reflexión para facilitar la anulación de las bodas por falta de fe o de madurez psíquica. Francisco siguió el mismo camino y es favorable a reformar los tribunales eclesiásticos, demasiado lentos.

Los dos aseguran que los divorciados deben sentirse completamente miembros de la Iglesia.

Según un especialista de derecho canónico, el sínodo de los obispos se centrará sobre todo en "la prevención" para evitar el fracaso de los matrimonios.

El papa afirma tener "incertidumbres" en su fe

Todo el mundo, incluso el papa, tiene "incertidumbres y dudas" sobre su fe, pero "no hay que preocuparse", dijo este miércoles el sumo pontífice argentino Francisco durante su audiencia general.

"Todos hemos experimentado extravíos, incertidumbres, dudas. ¿Quién no las ha experimentado? Todos, ¡yo también! Forma parte de la fe", afirmó ante más de 50.000 fieles de todo el mundo reunidos en la plaza de San Pedro del Vaticano.

"Somos seres marcados por fragilidades y límites, no hay que preocuparse", añadió.

Franciso también llamó a los católicos a rezar y a "encontrar el valor y la humildad para abrirse a los demás y pedirles ayuda", en estos momentos de crisis.

El papa argentino deploró "la tendencia a encerrarse en la esfera privada", lo que ha "influido en el dominio religioso".

Con un enfoque muy diferente al de su predecesor, Benedicto XVI, Francisco se pone al nivel de los cristianos de base, y asegura que quiere se un "papa normal", reconociendo que es "pecador", que tiene "grandes defectos", como ser desorganizado o autoritario, que ha cometido errores, ha pasado por crisis morales y que necesita a los demás.

Esta forma de presentarse es criticada por algunos creyentes que creen que el Papa, vicario de Dios en la Tierra, no debería descender de su pedestal.

 

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