Autoridades de México liberaron este jueves a Alberto Patishtán, un profesor indígena cuya condena a 60 años de prisión por una masacre de policías en un proceso irregular le valió un indulto presidencial y lo convirtió en símbolo del trato discriminatorio a sus pares.

"Yo soy inocente ante los ojos de Dios y de mí mismo", dijo en conferencia de prensa un conmovido Patishtán, quien fue recibido por un extenso comité de prensa, diversas ONG nacionales y extranjeras que abogan por los derechos humanos e incluso por personalidades eclesiásticas y artísticas.

Horas antes, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, había "determinado otorgar el indulto al profesor Alberto Patishtán Gómez y notificarle su libertad inmediata", dijo el secretario (ministro) de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien reconoció "violaciones graves a derechos humanos, particularmente del debido proceso".

El mandatario ya había anunciado el martes que tomaría esta medida coincidiendo con la entrada en vigor el jueves de una reforma al Código Penal que permite al gobierno indultar a una persona sentenciada cuyos derechos humanos fueran violados durante el proceso y que haya agotado todo sus recursos judiciales en el país.

"Al profe Patishtán nadie lo indultó, el pueblo organizado lo liberó", gritaban sus simpatizantes en la abarrotada conferencia de prensa, a la que llegó sonriente, con el puño en alto en señal de victoria, y acompañado de sus dos hijos.

Tras purgar 13 años de cárcel en el estado de Chiapas (sur), Patishtán recibió este jueves su orden de liberación en una residencia hospitalaria de Ciudad de México, adonde había sido trasladado a principios de mes por un tumor en el cerebro, informó a la AFP una fuente de Amnistía Internacional (AI), una de las ONG que durante años abogó por su libertad.

El profesor de 42 años y de etnia tzotzil fue detenido en 2000 tras la muerte de siete policías en una emboscada de hombres armados en el municipio de El Bosque, una zona montañosa de Chiapas, en un contexto de enfrentamientos entre simpatizantes y detractores de la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Ese mismo año fue condenado a 60 años de prisión por homicidio pese a que su defensa y grupos civiles alertaron que en el juicio no se tuvieron en cuenta pruebas que demostraban su inocencia, incluidos varios testimonios que aseguran que no estuvo en el lugar de la masacre.

Reclamos a la justicia mexicana

El indulto de Peña Nieto constituye una fuerte llamado de atención al poder judicial por su trato hacia los indígenas y los colectivos más pobres, advierten expertos y activistas.

Los poderes Ejecutivo y Legislativo "le enmendaron la plana al judicial, que ha incumplido con sus obligaciones", dijo a la AFP Julio Hernández, experto en derecho de la privada Universidad Iberoamericana.

El pasado 12 de septiembre, un tribunal de Chiapas le denegó a Patishtán el último recurso de apelación ante la justicia mexicana, luego de que la Suprema Corte de Justicia rechazara la competencia del caso.

Tras el fin de la vía judicial en México, el Congreso aceleró la aprobación de la reforma al Código Penal que permitió el indulto.

Amnistía Internacional recordó este jueves que, aunque se haya admitido la injusticia que se cometió con Patishtán, no se trata de un caso aislado en el país.

"Las cárceles de México están pobladas por incontables casos como el de Patishtán. Su liberación debe ser sólo el primer paso hacia una revisión total de los casos y la adopción de medidas que pongan fin a la discriminación e inequidad en el acceso a la justicia", dijo Javier Zúñiga, asesor especial de Amnistía Internacional, en un comunicado.

La ONG, con base en Londres, reclamó también que rindan cuentas las personas responsables del "juicio injusto" y encarcelamiento del profesor.

Una de las irregularidades denunciadas en el juicio a Patishtán fue la falta de acceso a un traductor en su lengua, el tzotzil.

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígena, hay al menos 8.300 encarceladas en México que sólo hablan su lengua autóctona y que en su mayoría han carecido de un defensor y de un interprete al español durante sus procesos judiciales.

Durante su paso por cinco cárceles, una de ellas de máxima seguridad, Patishtán creó dos organizaciones de presos indígenas pobres para protestar por las irregularidades que muchos habían sufrido, con acciones que incluyeron huelgas de hambre.

Sus dos hijos, Gabriela (22 años) y Héctor (17 años) encabezaron una fuerte campaña activista en favor de la liberación de su padre, quien procede de una familia muy humilde y nunca pudo recibir la visita en prisión de su madre por problemas de salud y falta de recursos.

Oficina de ONU aplaude liberación de profesor indígena en México

La oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) se felicitó por la liberación este jueves del profesor indígena Alberto Patishtán por un indulto presidencial y pidió que esta medida se aplique a otras personas condenadas de forma irregular.

ONU-DH se congratula de que el indulto del presidente Enrique Peña Nieto a Patishtán ocurriera "de manera expedita" el mismo día en que entró en vigor la nueva reforma al Código Penal que permite esta medida, dijo su representante en México, Javier Hernández, en un comunicado.

La oficina tiene "altas expectativas de que otras personas sentenciadas cuyos derechos humanos han sido violados logren acceder al mismo beneficio", afirmó Hernández.

Después de 13 años en prisión, Patishtán fue liberado este jueves a través de un indulto presidencial que reconoce que hubo "violaciones graves" al debido proceso en su juicio. El indulto era la única opción que le quedaba al maestro en México después de que se agotaran todas las instancias de apelación.

El profesor de etnia tzotzil, que ha recibido la solidaridad durante años de numerosos activistas y ONG nacionales e internacionales, fue detenido en 2000 tras la muerte de siete policías en una emboscada de hombres armados en el municipio de El Bosque, una zona montañosa del estado de Chiapas (sur), en un contexto de enfrentamientos entre simpatizantes y detractores de la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Ese mismo año fue condenado a 60 años de prisión por el múltiple homicidio pese a que su defensa, aunque grupos civiles alertaron que en el juicio no se tuvieron en cuenta pruebas que demostraban su inocencia.

Peña Nieto ya había anunciado el martes que tomaría esta medida coincidiendo con la entrada en vigor el jueves de la reforma, que permite al gobierno indultar a una persona sentenciada cuyos derechos humanos fueran violados durante el proceso. El Congreso mexicano había acelerado la aprobación de esta legislación a partir de que en septiembre se le cerraron todas las puertas judiciales al profesor Patishtán.

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