¿Cómo vive uno de los mejores parejos de Sanjuanero en el Huila? ¿Cómo logró coronar Señorita Neiva a una reina sorda? ¿Cómo logró combatir un cáncer en 2008, del que hoy no queda sino el triste recuerdo? Alberto Varón, se confiesa con LA NACIÓN.com.co
 
 

Encuentro con Alberto Varón al interior de su peluquería, llega de ensayar Sanjuanero con una de sus reinas. Quiere lucirse frente los jurados de la Velada de Elección y Coronación en este San Pedro. Está afónico, pero así concede la entrevista para LA NACIÓN.com.co.

 
De sus 47 años de vida- , muestra su cédula sin mayor asombro para que le creamos-, 30 los ha dedicado de lleno al baile, una labor que ahora se ha convertido para él, no en una profesión,  sino en uno de los hobbies más satisfactorios que ha logrado tener, una actividad muy dignificada, la más sudada de todo el mundo y donde se obtiene el dinero mejor ganado, piensa.
 


Alberto Varón no pierde su estilo y elegancia en su baile.

                                                                                                                                             

 
¿Cómo hace para conservarse tan joven?, empiezo preguntándole. Dirigiendo su mirada hacia sus compañeros de trabajo, con el cuello en alto y una sonrisa brillante y cautivadora por sus dientes blancos, dice tan sólo una palabra: vitalidad.

 
Aquel hombre de tez blanca, estatura mediana, dentadura impecable y ojos claros me comenta que el secreto para conservar su juventud es el comer bien. ¿Se ha hecho cirugías?, le indago de nuevo.  Una y en mi nariz, responde sin pudor. Tenía problema de rinitis (alergia), no podía respirar bien.  Sus compañeros de la peluquería lo observan detalladamente. Alberto no tiene arrugas, pese a bordear los 50 años, se ve estirado, elegante y con un trasero voluptuoso que pareciera operado, pero él lo desmiente.

 


En el Coliseo bailando en sus primeros años de vida artística

Varón recita a doña Inés García de Durán, su mentora, la coreógrafa del Sanjuanero, quien escogía a los parejos (años sesenta) por su imagen.

“El parejo debe ser muy bien situado, bien vestido, bien plantado, hay que cultivar y cautivar a la reina. La reina también tiene que ser bonita, tiene que bailar muy bien, saber expresarse, ser inteligente, que haya un equilibrio completo de las cosas”, cuenta.

 


Alberto Varón tiene más de veinte coronas ganadas. 

 
Aunque no es gordo, desde abril empieza a someterse a dietas. Odia la papada, verse con unos kilos encima.
 
 
Al escucharlo, pensé que era una persona vanidosa, pero cuando sus palabras fluían me di cuenta que esa persona que tenía frente a mi mirada, no era más que un ser humano común y corriente, que no vive totalmente de la estética, sino que, como él mismo dice, la salud es lo más importante en su vida.

 
Por eso, una mañana, cansado de su rinitis alérgica que constantemente le traía dificultades al respirar, salió rumbo al médico con el fin de practicarse una cirugía de nariz y dejar de lado ese gran problema que presentaba desde que se encontraba niño.
 


Alberto Varón es vanidoso fisicamente, se esmera por verse bien. 

 

 
Mientras continuaba escuchando a Alberto, pensaba que tal vez una de las razones por las cuales él brilla cada vez que sube al escenario para bailar el Sanjuanero es su sonrisa y que esta es la clave para brindar lo mejor de sí frente a los jurados. Efectivamente así lo era “con una sonrisa empieza todo”, expresa.

 
Empezamos a hablar de los parejos, apoyo fiel de una reina. Por fin pude esclarecer que en un baile del bambuco la imagen es lo más relevante, un parejo gordo y feo no encajaría nunca en el Reinado Nacional del Bambuco, sino aquel que cuenta con gran experiencia de baile y bello rostro, ese si funcionaría para cultivar, cautivar y triunfar con su pareja.

 
En cada ensayo, en cada baile, Alberto da lo mejor de sí y exige lo mejor de otros, siempre se esmera porque la reina aprenda y rinda más. Buenas y malas, de toda clase ha tenido este bailarín que cualquiera quisiera tener como parejo.

 

 

Bailar con una reina sorda

En la charla guardé silencio, hice una pausa y recordé la vez en que Varón bailó con Viviana García, una chica sorda que en el año 2003 terminó convertida en Señorita Neiva, y virreina Departamental del Bambuco porque Tania Beatriz Peñafiel, ex alcaldesa de Villavieja, le ganó el cetro y la corona.

¿Cómo logró crear simpatía con Viviana García si nunca había escuchado el Sanjuanero? Era extraño, pero cierto. La entonces joven de 19 años marcaba el baile, danzaba por vibración y Alberto aprendió a conocerla a bien, a entenderla. Él manejaba su lenguaje y ella lo comprendía. Una mirada, una picada de ojo y ella empezaba a bailotear la falda, mientras él, con pasos elegantes se acercaba y empezaba el Sanjuanero.

 
Viviana llegó a él, quiso que Varón la preparara. Fueron días de ensayo intenso, de prolongadas horas, pero tuvieron efecto. Esa noche, cuando Viviana ganó la corona, el público en el Coliseo quiso volverla a ver bailar. Hicieron silencio, mientras ella demostró por qué había ganado la corona, aún sin escuchar a quienes admiraban su elegancia y coquetería.

 
Todo sonaba bien en las palabras de este gran bailarín, pero luego de varios minutos comenzó a aparecer el lado oscuro de la vida de Alberto.

 
Dos años atrás el ícono del Sanjuanero huilense había pasado por un trágico desenlace. Con un tono ido, ojos aguados y una lágrima en su rostro, menciona la enfermedad de su madre (cáncer de pulmón) que en plena época de San Pedro se la llevó de por vida y dejándo destrozado en mil pedazos el frágil corazón de su hijo.

 


Alberto Varón con María Pia Piedrahíta, Señorita Neiva 2013.

 

 
También un cáncer que lo aquejó en el 2008, pero que afortunadamente él logró batallar y fue operado a tiempo. Tuvo un tratamiento con médicos de Bogotá, está en controles, pero ya superó toda la etapa de la enfermedad. “Ahora gozo de excelente salud, pero aquí en Neiva lo matan a uno, habían dicho que ya me había muerto, que estaba tirado en una cama”, cuenta.

 
La risa, chistes, la chispa de Alberto lo caracterizan, pese a sus adversidades. En el Coliseo de Neiva cuando mencionan su nombre, ya el público sabe que será un buen baile. Sube elegante, impecable al escenario, mira con firmeza a su pareja, le sonríe y empieza con pasos largos, elegantes a ejecutar el Sanjuanero mientras su competencia observa detalladamente su baile. Él es una de las más grandes competencias a la que hay que ponerle atención.

Alberto piensa en su futuro y menciona que no abandonará su trabajo de bailarín, sólo el día en que no pueda bailar, seguirá de jurado, asesor, pero nunca alejado de la danza.

 
“Yo nací bailarín y seguiré siendo bailarín, en el alma lo llevaré, hasta la muerte, hasta que Dios me lo permita…”.

 
Y cómo no olvidar el bailar si su vida está envuelta en elogios, aplausos y decepciones.

 
“Todos tenemos en algún momento una decepción, llevamos reinas supremamente buenas, que bailan muy bien, y nos han dejado sentados, reinas que ni fu ni fa y han llegado a tener grandes logros, hay parejos que trabajan y se nota el trabajo y hay unos que han corrido con la suerte”….

 
¿La mejor reina que ha bailado? Ana Violet Fierro y María Gisela Criollo Lamilla. Las tiene presentes porque han estado pendientes de él y conservan su amistad.

 
“Hoy en día los parejos se han preocupado mucho por la técnica y porque las niñas presenten un espectáculo bonito y ese es el respeto que ellos se merecen como bailarines, los parejos hoy en día se han posicionado de manera excelente. No hay unos mejores que otros, todos estamos en iguales condiciones, lo que sucede es que hay niñas que corren con mejor suerte que otras”, dice.
 


Alberto Varón con Inés García de Durán, Édgar Valenzuela (Chacatán), entre otros.

 

Historia

Cuando estudió su primaria en la Escuela de la Policía y hacía cuarto de primaria, bailó con una niña de su salón (María Gabi Ortiz). No volvió a saber de ella, pero ganaron el reinado. Le regalaron una beca para ir al Conservatorio donde se danzaba y se cantaba. Conoció a Alberto Garzón, quien le dio los primeros pasos para formarse como bailarín.

A sus 15 años pasó al Ballet de Quete Castillo, allí pulió su baile y conoció a Édgar Valenzuela (Chacatán) y al parejo Marlío Rojas, dioses del Sanjuanero en la época.

Un año más tarde empezó a bailar reinas populares y escaló posición hasta convertirse en uno de los parejos más reconocidos del Huila. Jamás puso en práctica lo que estudió: dibujo, algunos cursos de arquitectura.
 


Varón se preocupa porque quien debe lucirse es la reina, no el bailarín.

Treinta años después sigue bailando igual. Es igual de exigente en sus horarios de ensayo hasta donde llega en bermudas, camiseta y una seriedad que se transforma cuando está al frente de la reina.

 
“Uno, dos, tres…”, dice, mientras les enseña a caminar en punta talón. “Cara arriba, estírese”, pide a las candidatas, mientras él va detrás marcando los pasos. Habla duro, grita, mientras se escuchan las notas del Sanjuanero, una canción que él oye más de cincuenta veces en un día de ensayo porque tiene varias reinas y con todas, el tratamiento es igual.

 
“No soy el mejor, no soy el peor, soy un bailarín común y corriente, aquí no se coronan reyes, se coronan Reinas”, concluye, mientras prepara su clase de etiqueta, protocolo, imagen y hasta fogueo periodístico porque se enfrenta a una prensa que cada año evalúa su baile.

 
“No soy amigo del perro y del gato”, expresa. Y añade que respeta a cada quien en su cuento: “Cada loro en su estaca porque hay gente que se dedica a hablar mal de todos y no mira las condiciones de la persona”.

 
Me despido de Alberto haciéndole una última pregunta: si muriera, ¿cómo le gustaría que fuera su funeral?, bastó con una enorme sonrisa y un par de ojos llorosos para comprender que el día en que él se muera, el Himno al Huila sonará acompañado de lo más anhelado por él: el Sanjuanero Huilense como una parte de la tradición folclórica, esa fiesta mágica y maravillosa como lo es el Reinado Nacional del Bambuco, porque como finaliza diciendo Alberto, “todo opita que escuche el Sanjuanero Huilense lo lleva en las venas”.
 
 
 
¿Cuántos reinados ha ganado?: “existen 28 coronas, entre el reinado popular, Neiva, Huila y Departamental y todos han generado el empleo, dinero”, responde.
 
 
“¿Tiene pareja?: “No tengo a nadie en estos momentos, estoy dedicado a mi trabajo, he tenido relacioncitas”.

 


En las últimas veladas de elección y coronación.

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