Fotos: Vanguardia.com

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Por rebeldía cambió una letra de su apellido, lo hizo molesto con su padre a quien le fastidiaba que le escribieran Varón con B.  No hubo reconciliación entre los dos, su progenitor murió en medio de diferencias familiares.

 

Jorge Eliecer Barón Ortiz es rebelde, católico, mariano, reza el Rosario todas las noches y habló con el programa Punto de Encuentro del Canal Nación TV sobre su infancia, su pobreza, sus ventas de cometas y libros para poder sobrevivir. Recuerda la tienda de su madre, los diez mil pesos con los que llegó a Bogotá, entre otras revelaciones del hombre del Show de las Estrellas, el mismo Jorge Barón Televisión, el colombiano del ‘Entusiasssmo’, la patadita de la buena suerte y agüita para mi gente.

 

 


Jorge Baron en sus primeros años de televisión.

 

¿Recuerdos de infancia?

Venía con metas cuando tenía seis años en el garaje de mi casa, acompañaba a mi padre que era un modesto transportador a hacer recorridos por distintos lugares de Colombia con su camión, luego con su taxi en Ibagué y también ayudaba a mi madre en su tienda ahí en el barrio Posada Cuéllar, llamado ‘La última lagrima’, era la tiendita en la que nosotros crecimos cerca del cementerio e Ibagué.

 

Fue una infancia que estuvo marcada por la presencia de sus tres hermanos (2 hermanos, 1 mujer) hablemos un poco de la relación con cada uno de ellos…
 

En ese entonces no existíamos sino mi hermana y yo, mi hermano llegó mucho después. Fue una relación normal, mi hermana estuvo un poco más alejada de la casa porque ella estudió en Cajamarca, allá en el Tolima cerca de Ibagué en un internado, entonces prácticamente mi actividad era el estudio, la escuela y la ayuda que le prestaba a mi señora madre en su tienda ‘La última lagrima’.

 


La infancia de Jorge Baron.

 

Viene de un hogar muy humilde, de mucho esfuerzo y dedicación, ¿qué tantas necesidades hubo en esa época de su vida?

Mucha carencia económica realmente, nos tocó trabajar mucho para salir adelante, mi papá con su camioncito, mi madre con su tienda y yo con algunos negocios de infancia como era el de vender las cometas y también alquilar cuentos en la puerta del Teatro Tolima. Con ellos conseguía para ingresar al teatro y también para ayudarme en la compra de mis cuadernos y útiles escolares.

 

¿Algún evento que haya sucedido con su familia, con sus papás, alguna navidad, un evento que lo haya marcado y siempre esté presente en su corazón y su mente?

En esa época existía una fundación que ayudaba a los niños pobres y recuerdo que el primer regalo que me dieron fue un trencito, esa fundación se llamaba Sendas y era el Gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla. Tuve un inconveniente con mi padre y le pronostiqué a él lo que iba a ser mi vida, lo que estoy haciendo, que me iba de la casa para tener más plata que él y ser importante, etc., etc., es un episodio que me gustaría borrar de mi historia, pero sucedió, entonces, algo que le molestaba a mi padre era que escribieran Varón con B larga, el Varón original es con V pequeña, entonces dije, tengo que causarle una gran molestia mi padre debido a que habíamos tenido ese altercado, por eso me cambié el nombre, me cambié el apellido, la ortografía del apellido y desde entonces soy Jorge Barón. Lamentable no hubo reconciliación entre mi padre y yo, él murió y estábamos disgustados, es algo que me duele muchísimo.

 


Jorge Baron con la presentadora Virginia Vallejo.

 

¿Qué es lo que más extraña de su padre?

Todo, era una persona muy emprendedora, trabajadora, luchadora, lamentablemente murió muy joven, a los 48 años de un infarto, pero fue una persona que me enseñó a trabajar y realmente con esa impertinencia mía, esa rebeldía de juventud, trazó el camino que he seguido en mi vida y ahora que soy padre me doy cuenta que realmente fue una salida en falso en aquella oportunidad, en haber tenido esa respuesta tan lamentable con mi papá.

 

¿Cuáles fueron esas lecciones, valores de sus padres, esos objetivos de vida que le inculcaron desde pequeño?

Tanto mi padre como mi madre me enseñaron a eso y me dejaron ese gran legado: el trabajo, mi mamá con su tienda, mi papá en su oficio de transportador luchando y progresando día a día y consiguiendo las cosas que se proponían, primeramente la educación para mi hermana y para mí y después para mi hermano que luego llegó y siempre muy preocupados porque sus hijos tuvieran la mejor educación, esa era la gran preocupación de ellos, querían que nosotros nos formáramos académicamente, en el colegio, en el bachillerato, en la universidad, lamentablemente todo se truncó con la muerte de mi padre y a duras penas yo logré coronar el bachillerato, yo soy bachiller, no pude adelantar estudios universitarios, lo que soy en la vida se lo debo a la universidad de la vida, allí es donde yo me he formado en mi rol de mirón. Llevo ya en los medios 50 años, como empresario de la televisión 44 años y hace un par de años la Universidad La Gran Colombia me otorgó el Doctorado honoris causa en Administración de Empresas justamente por haber logrado mantener por tanto tiempo la Programadora Jorge Barón Televisión sin haber pasado siquiera por un aula universitaria.

 

¿Qué tan fácil o difícil fue cambiar esa vida tranquila en Ibagué al llegar a vivir a Bogotá?

Yo me fui  Bogotá con 10 mil pesos, ahorros de mis ganancias en la Radio Tolimense, porque el deseo mío era estudiar diplomacia, quería graduarme como Diplomático en Derecho Internacional para ser Embajador, entonces me presenté a la Universidad Jorge Tadeo Lozano que era la única que tenía esa carrera, pero lamentablemente no pasé, pasé en otras universidades en derecho únicamente, en la Nacional y en el Externado de Colombia y resulté estudiando Derecho y luego cambiaron esa carrera de derecho, los muchachos que estábamos estudiando esa profesión, nos pasaron a Economía, pero a los seis meses se me acabó la plata y no pude seguir estudiando economía, me tocó irme a buscar trabajo en la radio. Recuerdo que conseguí puesto en Emisora 1.020 en Bogotá, la de Los Dos Pegaditos, ahí arranqué mi carrera en la radio, después trabajé en La Voz de Colombia y de ahí pasé a la televisión.

 


Jorge Baron con el cantante Ricky Martin.

 

¿Cómo fue ese momento de crear y cómo nace la idea de comenzar ya con su propia empresa?

Yo había iniciado prácticamente en 1968 con un programa que se llamaba ‘Cocine a su gusto’ y ahí arrancamos vendiendo comerciales, segmentos dentro del Programa de cocina, y ya al año siguiente, el 24 de mayo de 1969, arranqué con la Programadora Jorge Barón Televisión, ese primer programa se llamaba el Show de Jorge Barón y su estrella invitada, lo realizamos con Emeterio y Felipe y los Tolimenses, un artista tolimense y uno huilense, Jorge Ramírez era de Ibagué y Lizardo Días era del Huila. Ese fue el primer programa que realicé con el ‘Show de Jorge Barón y su estrella invitada’ que luego se convierte en el ‘Show de las estrellas’, no tenía vestuario, estaba carente de dinero, fue una oportunidad que me brindaron de hacer televisión y de convertirme en empresario y siempre he dicho que las oportunidades siempre se presentan, la mayoría de las veces surgen de una dificultad, seremos afortunados si sabemos aprovecharlas y yo aproveché esa oportunidad que me dieron de ser empresario de Televisión y ya ajustamos 44 años al aire con nuestra programadora de televisión.

 

¿Cuál es la historia de cada una de sus frases célebres?

El ‘Agüita para mi gente’ nace en Barrancabermeja, nosotros le temíamos mucho a los aguaceros, porque indudablemente los grandes protagonistas del ‘Show de las estrellas’ es el público, los grandes conciertos y considerábamos que en un aguacero, con el agua la gente de pronto se fastidiaba y se iban y nos íbamos a quedar sin el público que es la materia esencial del programa, a raíz de eso, le temíamos mucho al agua, a que lloviera y en alguna ocasión, grabando en Barrancabermeja, hicimos el ensayo de sonido y todo estaba dispuesto para grabar el programa, había llegado uno de mis hijos que vive en Australia, lo invité para que fuéramos a Ecopetrol, para mostrarle todo lo que tiene que ver con esta empresa mientras comenzábamos la grabación del programa, nos fuimos, le preguntamos al taxista si en Barrancabermeja llovía con mucha frecuencia, él nos dijo que poco llovía, pero eso sí, cuando llovía eran tempestades con rayos y centellas y eran tres días de aguaceros continuos, nos pusimos muy nerviosos con lo del aguacero, pero pensamos que no iba a llover, además el cielo estaba completamente despejado, estuvimos almorzando y al rato comenzaron los truenos, los rayos y comenzó el aguacero. El estadio estaba completamente lleno, llamé al estadio, hablé con el Ingeniero Jefe de la Programadora, le dije que cómo estaban las cosas por allá y me dijo no aquí todo el mundo está esperando a que lleguen los artistas, que usted llegue para dar inicio al programa, pero si no viene rápido se nos va la gente. Tomé un taxi ahí en el hotel y nos fuimos con mi hijo, llegamos al estadio y no cabía un alma en ese estadio de fútbol de Barrancabermeja, le solicité al operador de sonido que me colocara unos discos que había traído mi hijo desde Australia, de rock pesado, subí al escenario, a la tarima, invité al público a trasladarnos con la imaginación a la discoteca más grande de Colombia ubicada en el Estadio de Fútbol de Barrancabermeja, todo el mundo con los brazos arriba, de derecha izquierda, vamos a disfrutar de este segmento con el ‘agüita para mi gente’ que nos proporciona San Pedro, la gente comenzó a bailar con la música que me había traído mi hijo desde Australia, comenzó a saltar, en esa época estaban de moda las camisetas mojadas y todo el público feliz, dichoso y durante dos horas, con esa dinámica logré que la gente no se moviera del estadio, llegaron los artistas, dejó de llover, me cambié, comencé el Show y la gente seguía ‘Agüita para mi Gente’, pero por Dios, de dónde saco agüita si ya San Pedro cerró los grifos, y seguían ‘agüita para mi gente, agüita para mi gente’, al final de la grabación le dije a mi hijo, no, que pesadilla esta grabación, la gente no me dejó concentrar, todo el mundo pidiendo agüita, mi hijo que se había metido dentro del público y que es publicista me dijo, papi hoy ha nacido una gran frase, un gran eslogan: ‘Agüita para mi Gente’, eso es una maravilla, por qué no lo utilizas, por qué no haces eso en el programa y efectivamente lo sacamos ya con los bomberos, y ha sido muy exitosa esa frase de agüita para mi gente, ha recorrido el país y ya en todas partes la repiten, especialmente los niños y en las fiestas y se ha hecho una frase muy popular entre los colombianos. El ‘entusiassmo’ también surgió por el público, que la gente en los conciertos, en la primera y segunda canción el público aplaude, está muy metido con el artista, pero ya después de la tercera, cuarta canción, baja un poquito el ánimo y estamos en un programa de televisión y le insistíamos que siempre el público esté dispuesto, y como los conciertos son tan largos, pues el público a las 11:00 de la mañana está muy eufórico, pero ya a las 10:00, 11:00 de la noche están cansados, entonces llevábamos nosotros al coordinador de  piso para que solicitara los aplausos, pero entre la multitud la gente no lo veía, entonces quité el coordinador y utilicé la palabra ‘entusiasmo’ y cada vez que yo decía ‘entusiasmo’ el público inmediatamente estaba muy dispuesto, alegre, feliz, muy metido con el programa, entonces se quedó el ‘entusiasmo’ y salió el coordinador.

‘La Patadita de la Buena Suerte’ si es importada, esa patadita de la buena suerte me la dio Raúl Velazco, un colega mexicano, en alguna ocasión que fui a hacer el lanzamiento de un libro que publiqué, que se llamaba mis primeros 40 años, entonces Raúl allá en México acostumbraba darle a la gente cuando los presentaba por vez primera, la patada, no la pata de la suerte, sino una patada en señal de que iba a ser exitosa su carrera, entonces ese día me dio la patada para que el libro de ‘Mis primeros 40 años’ tuviera mucho éxito y se vendiera en México y en alguna ocasión íbamos a presentar a Marbelle aquí en Colombia, estaba el Obispo de Girardot que nos había ido a saludar al camerino, le solicité al Obispo que le diera la bendición a Marbelle porque estaba un poco nerviosa con el trabajo discográfico que iba a presentar, el Obispo le dio la bendición, subimos a tarima, ella siguió nerviosa, el público no estaba muy receptivo en esa oportunidad con las canciones de Marbelle y me acordé de mi amigo Raúl Velazco, entonces dije, voy a darle la patadita, no la patada, sino la patadita y voy a decir ¡buena suerte! Para que le vaya bien, le di la patadita de la buena suerte a Marbelle y eso fue la locura, la gente de inmediato se animó mucho con esta intervención que hice con ella y la muchacha se creció y lo hizo muy bien, fue muy exitosa la presentación, no pensábamos sacar al aire ese segmento, pero fue tan impactante entre el público que lo pusimos al aire, editamos la presentación y la sacamos al aire, desde entonces la gente me pide la patadita, no sólo los artistas en la televisión sino en la calle, en los aeropuertos, los Centros Comerciales y también ha hecho carrera esta frase de ‘La patadita de la buena suerte’.

 


Jorge Baron y sus frases célebres en cada uno de sus conciertos.

 

¿Una virtud que lo caracterice?

Trabajar.

¿Un miedo?

Una enfermedad.

¿Viaje soñado y por qué?

En este momento sueño con ir a la China a hacer el Show de las Estrellas, estamos trabajando en eso.

¿Un consejo que nunca olvidará y de quién?

Del Presidente Belisario Betancur. Jorge Barón, un hombre del común que hace cosas poco comunes.

 


Jorge Baron acompañado de la actriz Amparo Grisales.

 

¿Una canción que lo caracterice?

La Malagueña.

¿Una navidad para no olvidar?

Yo la navidad la paso con la gente, con mi familia de corazón. Mis hijos son mi familia de sangre, el pueblo es mi familia de corazón y con ellos estoy todos los 24 de diciembre haciendo la fiesta de los hogares colombianos.

¿Qué lo hace llorar?

Me hizo llorar mucho y todavía lloro la muerte de mi madre.

¿Qué le saca la piedra?

La traición, la mentira, la mediocridad.

 


Jorge Baron presentando al cantante Galy Galiano en el Show de Las Estrellas.

 

¿Le teme a la muerte?

Le temo a las enfermedades, a una enfermedad larga por ejemplo, pero a la muerte no.

¿A quién admira?

Admiro muchísimo al Doctor Carlos Ardila Lule, el Presidente de RCN televisión, un gran empresario, un gran señor.

Hablemos de esa parte religiosa, ¿es católico?

Soy católico y mariano, rezo todas las noches el rosario, a la hora que llegue, ahí estoy rezando el rosario antes de dormir.

 

¿Show de las estrellas?

Mi programa de siempre.

 


El famoso y reconocido programa de televisión de Jorge Baron.

 

¿Qué le falta a Colombia para ser ese país en paz, ese que todos soñamos?

Voluntad de las autoridades, de nosotros mismos los colombianos y trabajo para la gente, el trabajo es fundamental para lograr la paz.

 

¿Qué lo saca de esa cotidianidad del trabajo, cuál es ese plan favorito ideal para disfrutar con sus hijos, con su familia?

De pronto salimos a pasear, es decir, paseamos entre concierto y concierto dentro del mismo concierto. Cuando viajo al exterior por lo general me acompaña el hijo menor y aprovechamos para conocer y darnos una vuelta, ir a buceos y mostrarle cosas interesantes al pequeño Jorge Eduardo.

 

¿Cómo se define ese niño de Ibagué, ese niño de sueños: Jorge Barón?

Yo copiaría la frase del Presidente Betancur cuando me dio ese consejo, que yo tenía que ser un hombre común y corriente, yo también me definiría como un hombre del común que hace cosas poco comunes porque fui muy aplicado en seguir esa máxima del Presidente Belisario Betancur.

 

         
Este es Jorge Baron, el talentoso empresario y presentador de la televisión colombiana.

 

 

 
 

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