Fotos: Suministradas - Diego Pascuas.

Fotos: Suministradas - Diego Pascuas.

Es la esposa del dueño de Molinos Roa, la creadora de la Fundación Amigos como Arroz, una dama huilense que confiesa cómo se sobrepuso al secuestro de su hijo, al crimen de su madre en medio de la violencia que azotó a la región y cómo después de su tristeza terminó aferrada a Dios, unida a su familia.
 

Clara de Roa es aplomada, elegante, inteligente. Una mujer con quien da gusto hablar. Es refinada, sencilla, lo suficiente para abrir su vida y contarla al programa Punto de Encuentro del Canal Nación Tv. Es la esposa de Aníbal Roa, dueño de Molinos Roa, la creadora de la Fundación Amigos como Arroz, que ayuda a crear y a impulsar a pequeños empresarios de las comunas vulnerables en Neiva. ¿Cómo secuestraron a su hijo? ¿Cómo asesinan a su madre? Clara de Roa se confiesa.
 


Su pasión por las tradiciones huilenses la lleva en su piel y la demuestra felizmente. 

Empecemos a hablar un poco de su infancia, ese hogar conformado por sus papás, sus hermanos, ¿qué recuerda usted de esa época de infancia?

La verdad fueron muchos, efectivamente un hogar conformado por mis padres, mis tres hermanos, yo soy la mayor de los cuatro. En esa época se iban para la finca con la familia, con mis primas hacíamos comiditas, con Catalina, una prima que no le gustaba la finca y a mí tampoco mucho, entonces nosotras nos dedicábamos a hacer comiditas para mantener aquella silueta (Risas).

¿Alguna Navidad que recuerde, una fecha, hubo un momento especial, un 24, un 31 que nos pueda compartir?

También nos reuníamos en familia, la Navidad sigue siendo un tema estrictamente con paz, hijos, primos, nietos nos reuníamos definitivamente en familia, cenábamos, a mi mamá le encantaba la cocina, entonces nos hacía todo lo que nos gustaba; la carta al niño Dios. Los 31 también nos reuníamos con la familia y algunos amigos aquí en el Huila, la champaña, los papás se iban después de la media noche para la fiesta en el Club Social, iban de gala y los hijos a dormir.
 


Clara de Roa ha recibido varios reconocimientos por su labor social y empresarial. 

 
¿Qué queda, qué hace actualmente ese contacto permanente de esa época?

La verdad que mis hermanos son parte importante de mi vida, ellos también me apoyan, Hernando está dedicado a su familia y a sus cosas; Mario le gusta la política, digo lamentablemente porque es algo que en este país es bien complicado; Mónica vive fuera del país y yo que estoy aquí también, estamos en contacto permanente, ahora con la tecnología, entramos a chatear, por el teléfono, estamos todo el tiempo en contacto.

 ¿Algo de esa época del colegio que es tan inolvidable y tan importante, aquellas amigas, recochas, con los compañeros de estudio?

Cuando estudié en la Presentación parte del bachillerato, con mis amigas, con la Chiqui Liévano, Martha de Navia, un grupo de amigas que las conservó, estamos en contacto y con las cuales de verdad comparto todavía momentos tristes de la vida.
 


Clara de Roa y su esposo Aníbal Roa en una ceremonia religiosa. 

 
¿Qué tan buena estudiante era?

Yo creo que de lo normalito. Con Ana María Trave también éramos compañeras y vivíamos cerca, entonces nos íbamos por las tapias de los vecinos a coger los mangos, hacíamos todo este tipo de cosas normales de la niñez y de esa época, ahora los niños no hacen ese tipo de cosas.

 ¿Una materia que recuerde que usted diga, definitivamente me va muy bien ahí y algún profesor que recuerde actualmente?

Siempre me gustaron las materias sociales y me encantó estudiar y leer sobre eso.
 


Con su esposo ha recorrido varios lugares representativos del mundo. 

¿Cuáles eran los proyectos en ese momento de la vida y lo que esperaba vivir?

Yo me gradué en Políticas Terciarias aquí en Neiva, conocí un internado, en esa época se usaban los internados, muchas personas aquí en Neiva estábamos allá, las sobrinas de Aníbal Murcia estudiaban ahí y por ellas lo conocí. A Aníbal lo conocí estando en contacto con ellas, nos encontramos, yo empecé a hacer un curso de inglés en Bogotá y comenzamos el noviazgo que duró tres meses y luego, a la edad de 20 años, nos casamos.

 
¿Qué sintió en ese momento, qué pensó cuando lo vio, fue amor a primera vista, cómo fueron esos primeros días de contacto con su esposo?

Yo creo que sí fue amor a primera vista, tenía un grupo de juego en el Club y entonces salía temprano; las visitas eran en la puerta de la casa en esa época acá en Neiva, nos hacíamos en la puerta la visita y cuando pasaban los amigos que venían del juego se dieron cuenta que él estaba conmigo y fue demasiado especial. En algún momento me conquistó; fue amor a primera vista.

 


Clara de Roa con Silvana Delgado, señorita Huila 2007.

 La fecha del matrimonio fue el 19 de noviembre de 1977, ¿Cómo llegó ese momento, esa invitación cuando el señor Aníbal dice ‘quiero que nos casemos’, qué dicen sus papás, su familia, la niña de 20 años se va a casar, cómo fue ese momento en su vida?

Mis papás no creían que yo me casara tan pronto porque yo decía ahí estoy enamoradísima y al mes ya no, pero respetaron la decisión nuestra y creo que tomé muy buena decisión; lógico tenemos momentos difíciles como todos los matrimonios, todas las parejas, pero también hemos tenido momentos muy buenos, hemos tenido momentos duros, como han sido las cosas que nos han pasado en la familia, pero las hemos superado gracias a Dios. Tengo tres bellos y hermosos hijos que son el motor de mi vida.

 ¿Dónde fue la luna de miel?

Estuvimos en México y en Panamá como mes y medio, llegamos aquí, nos instalamos en el apartamento y comenzamos ya en una vida de hogar; a los dos años llegó nuestro primer hijo.
 


Acá en el matrimonio de uno de sus hijos. 

 
¿Cuéntenos de sus hijos, una pequeña descripción de ellos y qué hacen actualmente?

Nuestros tres hijos son nuestro mayor orgullo, nuestro motor y nuestro todo en la vida. Aníbal es nuestro hijo mayor, estudió Administración de Empresas, está felizmente casado con una ex reina, Silvana Delgado, Señorita Huila 2007, con ella tengo la mejor relación, la niña que adoro; Andrés Felipe es soltero, también está de novio en este momento, estudió Diseño Industrial y Juan Diego que es mi hijo menor, estudió Diseño Gráfico y Publicidad.

 ¿Por qué el amor a la Virgen María?

Yo nací un 24 de Septiembre que es el día de la Virgen de las Mercedes, yo creo que nací con la devoción y con la piedad a la Virgen; yo soy muy mariana y pienso que todas las cosas de mi vida están guiadas por ella, le pido todo el tiempo, yo creo que cuando yo voy a empezar a rezarle a la Virgen, dice huy que horror, otra vez (Risas). En los momentos difíciles la verdad que ha sido muy importante ella y creo que recibí un milagro muy grande de ella que fue mi hijo, que me lo devolvieran.
 


El amor por su esposo lo profesa en todo momento. 
 

 
¿Cómo nace ese amor de querer ayudar y de querer compartir, ese amor por el servicio?

Yo creo que eso es innato en cada persona, eso nace, a mí siempre la parte social me ha movido, las dolencias de la gente me afectan terriblemente; yo fui presidenta de las damas Diesel del Huila y mi esposo me decía cada vez: ‘mira, tú no debes ir más allá’, porque yo llegaba con el problema de las demás personas, me afectaban terriblemente todas esas cosas, pero no, yo seguí allí hasta que nos fuimos a vivir a Bogotá por cosas de la educación de nuestros hijos que ya habían crecido. Eso nace con uno, a mí esa parte de me mueve, las necesidades de la gente me afectan.

 
Háblenos un poco y descríbanos un momento muy difícil de su vida que fue con su hijo, de esa época tan difícil y ese proceso que tuvo que vivir en esa época.

A nuestro hijo menor lo secuestraron, fueron meses muy duros que no se los deseo a nadie,felizmente nos lo rescataron, un milagro de Dios y la Virgen y hoy lo tenemos con nosotros, fue demasiado duro; luego mi papá al año lo secuestraron y después mi mamá, con el asesinato de ella. Esto ha sido muy fuerte, muy duro para nosotros, nos hemos unido mucho, desafortunadamente el dolor cuando lo golpea a uno de esa forma tiene dos opciones: o lo desequilibra o lo hunde. Gracias a Dios y a la Virgen estamos unidos y nos mantenemos unidos, hemos seguido luchando con fuerza y las desgracias lo tienen que ayudar a uno a fortalecerse también y a seguir luchando con más razón y con más fuerza.
 


Su elegancia y porte siempre es reconocido en todos los eventos sociales. 

 
Actualmente usted es la Presidenta de la Fundación Amigos como Arroz, ¿cómo nace, cómo llega a su cabeza, decir por qué no creamos una fundación?

A las empresas llegaban muchas cartas de la gente pidiendo una u otra cosa, unos en especie, plata… y llegó un momento en que esto se nos volvió incontrolable tanto en especie como en dinero, la cantidad era increíble y eran cosas que nosotros dábamos, pero no le podíamos hacer un seguimiento si efectivamente era para lo que se había pedido o no, entonces a raíz de eso, todos nos sentamos a pensar que lo mejor era crear una fundación con la cual nosotros pudiéramos ayudar a la gente, pero que tuviéramos el manejo y el seguimiento de las cosas que estábamos aportando y haciendo, entonces se creó la Fundación Amigos como arroz.

Hablemos un poco del trabajo social y de las líneas que ustedes vienen ejecutando en la Fundación.

La Fundación es sin ánimo de lucro, tenemos un equipo de trabajo que realmente se pone la camiseta, que la lucha, iniciamos con pocos niños, pero esto ha sido una bola de nieve, se ha ido regando la noticia de que está la fundación y que pueden tener oportunidades, entonces tenemos el equipo de bisutería, tenemos el equipo de los muchachos de fútbol, taekwondo, tenemos los bordados, ahora también tenemos música…
 


Sus amigas la aprecian mucho por su calidad humana. 

De tantos viajes que ha realizado, ¿cuáles han sido los que definitivamente se han quedado en su corazón, en su mente por algún motivo en especial?

Yo creo que cada lugar tiene algo especial, cada lugar nos ha dejado algo en el corazón, es una cultura diferente, costumbres diferentes a la que tú vas, entonces yo creo que básicamente cada sitio me ha dejado una enseñanza…Yo creo que cuando uno es católico, Jerusalén es importantísimo para uno, porque es un sitio donde nació el Señor, entonces uno la enluta, en fin, todo este tipo de cosas, de ese viaje por ejemplo tengo una anécdota, que pasábamos el día por algunos lugares y decía: ‘bueno un momentico, pero eso qué es’, entonces me dice, a no que ahí enterraron a María y yo respondía:  ‘pues a usted no le podrá interesar María, pero a mí sí, entonces yo quiero que usted me cuente, por lo menos si no me cuenta, quiero ir y mirar donde dice usted que la enterraron, porque yo le respeto sus cosas, pero yo también creo en la Virgen, entonces a mí también me interesa la Virgen’. Igual cuando llegamos al Monte de Los Olivos, el Río Jordán, donde estuvo nuestro Señor, una cosita donde uno brincaba y pasaba, entonces son cosas que le llaman la atención a uno por la dimensión, que las he conocido en las lecturas, es algo impactante, interesante.
 

¿A quién admira en el contexto regional y nacional?

Regional, la verdad que admiro y la quiero con toda mi alma y mi corazón, a Pepita Falla de Rojas, una mujer de un valor increíble y de una vocación de servicio que creo que es difícil.
 


Clara de Roa es reconocida por su fundación social Amigos Como Arroz. 

¿Tres razones por las cuales usted se siente orgullosa de ser huilense?

La verdad yo nací en Neiva, mis hijos nacieron en Neiva, mi esposo no es opita, es cundinamarqués, pero es como si lo fuera porque él ama el Huila y vivió muchos años acá, para él el Huila es más importante que todas las cosas, de hecho llega al Huila y es como si hubiera llegado al paraíso, entonces creo que me siento orgullosa de su gente, de sus costumbres, de la diversidad que tiene, de sitios que en realidad ni los mismos opitas conocemos, San Agustín es una belleza y es un patrimonio de la Nación y creo que del mundo entero, vale la pena; el Desierto de la Tatacoa que lo tenemos aquí en el Huila también, es algo que no hemos hecho un énfasis a nivel nacional e internacional como debemos hacer para que la gente venga a visitarlo, pero son cosas que son de verdad valiosas, de los cuales me siento orgullosísima.
 


En uno de sus viajes al medio oriente. 

 

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