Fotos: Karol Pérez - Óscar Roldán.

Fotos: Karol Pérez - Óscar Roldán.

Su nombre es Rubén Darío Mejía, es de Medellín, Antioquia. Hace más de 25 años había llegado a Neiva donde fundó sus negocios de ropa, jugos e implementos de celulares. Anoche lo asesinaron de un disparo en la cabeza frente a la Plaza Cívica. Andaba en camioneta con vidrios oscuros y al parecer blindada.

 

 
-“Niño”, le llamaron

Rubén Darío Mejía volteó a mirar a su lado. El sicario se acercó y sin pensarlo le disparó un tiro detrás de su cabeza. El comerciante de 45 años quedó tendido en el suelo, muerto.  Eran las 7:30 de la noche en la Carrera Segunda con Calle Octava, centro de Neiva. Mejía murió frente a su negocio donde recogía su producido y cerraba su establecimiento.

¿Quién era Mejía? LA NACIÓN.com.co conoció que era empresario, oriundo de Medellín, Antioquia. Había llegado a Neiva desde hace 25 años buscando abrir nuevos negocios en la capital del Huila: vendía ropa en un establecimiento comercial ubicado sobre la Carrera Segunda. Y adicional tenía otro establecimiento donde vendía jugos y elementos de celulares (Calle Octava con Carreras Segunda y Tercera).

 


Este es uno de los negocios que hacían parte de su propiedad.
 

Era un buen amigo, describen sus empleados, quienes hoy, pese a lo ocurrido, madrugaron a abrir las puertas del negocio. “Era un verraco paisa que a nada le decía No”, relatan.

Rubén Darío era separado desde hace año y medio, pero estaba buscando reestablecer nuevamente su relación sentimental con su esposa, una huilense. Este jueves tenía cita en la Fiscalía a las 9:00 a.m. Debía asistir a una audiencia pública para alegar la custodia de sus dos niñas de ocho y cuatro años.

Viajaba esporádicamente a Medellín, donde también tenía otros negocios comerciales, y otra hija mayor.

“Él las quería mucho, hablaba muy bien de ellas, eran lo más preciado para él”, dijo uno de los trabajadores del local de jugos. Las cosas le cambiaron por completo la noche de ayer y lo peor, nadie sabe todavía los motivos de su deceso.

 

En el Conjunto Brisas del Magdalena, ubicado cerca al parque Caracolí de Neiva, estaba localizada su vivienda, donde permanecía solo, cuando se encontraba en la ciudad. Algunas veces se quedaba junto con sus niñas, pero el resto del tiempo que viajaba a Antioquia, quedaba vacía.

 


A las 7:30 de la noche de ayer, dos sicarios asesinaron al comerciate Rubén Darío Mejía.
 

Era divertido, amigable, sencillo, al que no le importaban los lujos, aunque si tenía un automóvil, al parecer blindado, en el que se transportaba cuando viajaba por fuera de Neiva. Lo usaba no por vanidad como narraron sus amigos, sino porque en Medellín tocaba utilizarlo, “por sus locales que eran bastantes, él se movilizaba en Medellín con ese carro, él decía que por seguridad”, dijo uno de sus trabajadores.

Era un hombre al que no le gustaba contar sus negocios, sus ganancias. Sus amigos lo recordarán como esa persona honesta, trabajadora y que dejó de existir desde la noche de ayer cuando minutos antes hablaba con orgullo de sus pequeñas y se reía de las experiencias del día.

“Él no tenía enemigos. Ese día, antes de los hechos, estaba feliz, nos reíamos, habló de las niñas, de todo, aunque si lo noté un poco raro, pero creo que era por el estrés del trabajo, de la audiencia que tenía hoy que también la mencionó bastante”,expresó con nostalgia un amigo de hace 25 años y con quien hablaba pocos minutos antes de su fallecimiento a las afueras del negocio.

 
 

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