Fotos: Everth Sánchez Henao.

Fotos: Everth Sánchez Henao.

Daniel Eduardo Lomelín, propietario del restaurante María Paula, destruido en su fachada por un colectivo de la empresa Flota Huila que se quedó sin frenos el pasado viernes, afirma que nadie le responde por los daños causados a su local comercial, que por el contrario salió regañado y le dijeron que era un muerto de hambre cuando intentó reclamar lo justo, el arreglo de su restaurante.
 

Nadie responde por los daños causados por el colectivo de la empresa Flota Huila de placas VCF 737, número interno 28, que se quedó sin frenos en el centro de Neiva y terminó incrustado contra la fachada de un restaurante de razón social María Paula, ubicado en la calle 8ª entre carreras 7ª y 8ª, del centro de Neiva.


Este fue el colevctivo que se quedó sin frenos y dañó la fachada del restaurante. 

El propietario del restaurante Daniel Eduardo Lomelín denunció a la opinión pública que no le han querido arreglar los daños en la fachada de su local y que por el contrario lo han tratado mal a la hora de reclamar lo que él considera justo: que le dejen su establecimiento como lo tenía.


Este era el joven que manejaba el colectivo accidentado. 

“El pasado viernes 26 de septiembre hubo un accidente en la calle 8ª entre carreras 7ª y 8ª, yo tengo un local comercial en ese lugar, a mí me llamaron como a las 6:00 de la mañana a decirme que había un accidente, yo no lo creía porque mi local quedaba a la mitad de la cuadra. Entonces me dirigí hasta el local a mirar y un colectivo se me había metido al local. Cuando yo llegué no miré la magnitud de los hechos, me pareció algo ilógico, algo fuera de lo normal, cómo un colectivo se iba a meter al local mío si queda a la mitad de la cuadra. En ese momento yo le averigüé al policía de tránsito y le dije que quién me respondía por esa situación, él me dijo que hablara con la Policía porque eso era de orden público, yo le pregunté a una Subteniente que había, entonces mandaron a traer al muchacho, un 'peladito' que iba manejando”, afirmó el propietario del restaurante.


Así está sin arreglar actualmente la fachada del restaurante.

Luego de algunos minutos del accidente apareció el conductor del colectivo, quien estaba acompañado de un hombre que decía ser el conciliador de la empresa Flota Huila. “Él me dijo que me arreglaba eso, yo le dije que yo no podía hacer el arreglo porque eso no es mío, yo pago un arriendo a una inmobiliaria. Entonces me dirigí a la inmobiliaria, fue el gerente, hicieron un acuerdo verbal con el conciliador, llevaron un maestro, me dijo que me iba a arreglar eso ese mismo día, llegó con unos ladrillos, una arena, dijo que iba a comprar la puerta nueva que me la iba a poner, este es el momento que todavía no ha vuelto, dejó todo botado, tirado, no ha hecho nada”.


Nadie ha respondido por los daños estructurales del local. 

Horas después del accidente, el hombre afectado llamó por la noche al supuesto conciliador para preguntarle  por qué no había vuelto, que no podía dejar el local abierto, sin seguridad y así dañado.


Las paredes quedaron lacradas por el fuerte impacto.

“Me dijo que ya no era con él, sino con otro señor, me dio el número de teléfono de otro señor, yo lo llamé, me dijo que sí era con él. Pero luego el nuevo señor lo que hizo fue tratarme mal, me dijo que yo era un muerto de hambre, pero yo nunca le pedí plata, solo estoy pidiendo que me arregle las cosas como son, a mí me afectaron, ahora yo salgo a deberles a ellos. Ya son cuatro o cinco días de pérdidas, ese es el sustento de mi comida”, concluyó el comerciante afectado.


Las columnas del local también quedaron afectadas. 


Los cables de energía quedaron a la interperie. 


Toda la pared está debilitada. 


El dueño del restaurante pide que le dejen el local como estaba. 


La seguridad del local ahora depende de su propietario quien le toca cuidarlo personalmente. 


Las rejas y las puertas tiene que ser cambiadas totalmente. 


Estos fueron los materiales que trajeron para empezar los trabajos. 


El dueño del restaurante no puede pagar el arreglo porque el local es de una inmobiliaria. 

 

 

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