La calidad de la institucionalidad es determinante en el desarrollo de las naciones. La  institucionalidad colombiana, por donde se le analice, se puede  probar que torpedea el desarrollo socioeconómico equitativo. Esa debilidad  es explotada por organizaciones políticas,  económicas,  perversos funcionarios y delincuentes, para mantener el poder, saquear los presupuestos,   multiplicar  ingresos personales y proteger el régimen. Es dominante la doble moral del régimen.

Esas mismas organizaciones son las que mantienen o estructuran el marco institucional-jurídico que les conviene o les impone el poder imperial nacional y transnacional.
Bajo la típica institucionalidad vigente y las inconsistencias de la legalidad jurídica,  hacen su agosto los burócratas investidos de poder decisorio, a favor de oscuros e inconfesables intereses.

Se  constata a diario.

El intento de imponer una reforma judicial, a la medida de la camuflada criminalidad oficial. No pasa nada.

La destitución de Petro, con toda la parafernalia leguleya. Un energúmeno y taimado Procurador, prevalido del descomunal poder otorgado por la  inconsistente y caótica  institucionalidad,  lo castiga como al peor criminal.  Parece  que por haberse atrevido a destapar el carrusel de la contratación del Distrito, so pretexto de haber ocasionado riesgo para el ambiente y salud de los bogotanos.

¿Sabía y sabe el Procurador del complot de contratistas de basuras, contra  Petro? ¿Qué sujetos son los presuntos integrantes del complot? ¿Sabía lo dispuesto por la Corte Constitucional, sobre manejo de basuras?

La capacidad torticera-ideológico-dogmático-religiosa del Procurador, es conocida desde sus tiempos de estudiante. Pues eso es lo que sirve al Régimen y solo una institucionalidad  sinuosa, proclive a intereses perversos, lo hace posible. La perversa reforma del sistema de salud, desde las leyes estatutaria y ordinaria, bajo el espíritu incondicional  de  protección de intereses de EPSes.

La condicionada alharaca para hacer de Colombia la más educada, sin menguar los intereses del negocio privado de la educación. El controvertido sainete de negociación del conflicto, y destierro de la criminalidad, mientras con plata del presupuesto público, compra tanques inteligentes, a $6.300 millones cada uno. No son para cazar perdices.

Firma compromisos con la ONU, para participar en conflictos externos y se solidariza con la extrema derecha continental, ante la injerencia en asuntos internos de otros países.

El cáncer de la corrupción, el Régimen evita tratarlo. Es la fuente de ingresos y enriquecimiento  de  la politiquería  clientelismo, delincuencia de cuello blanco, que dominan el poder y la riqueza.

La contratación pública es el filón seguro del delincuente perfumado. La normatividad de contratación laxa, la debilidad institucional y la impunidad judicial, facilitan el saqueo de los recursos públicos. Hordas  arracimadas en la  politiquería, el clientelismo y la delincuencia oficial, hacen su agosto, mientras el país continúa rezagado en todo.
Lo común hoy es que los gobernantes desconozcan el arte de gobernar. Evidencia hay a porrillo y es la causa del desgobierno y de los precarios resultados del ejercicio del poder y del atraso nacional. La debilidad institucional, conviene a los intereses del régimen,  del poder político y económico y la politiquería, el clientelismo.
 
 
 

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