Esta es la historia de un humilde trabajador, quien fue víctima de los delincuentes en la capital huilense, cuando se movilizaba en su motocicleta y fue interceptado por dos sujetos, quienes lo amenazaron con un revólver, lo despojaron de su moto y escaparon a plena luz del día.
 
Por motivos de seguridad lo llamaremos Carlos, un humilde trabajador que reside en Neiva y que como muchos otros ciudadanos fue víctima de la delincuencia común.

Todo sucedió el pasado jueves, como era costumbre, Carlos regresaba a las 12:00 del mediodía de su trabajo en el sur de la ciudad, iba en su motocicleta marca Honda C90, que con mucho esfuerzo logró comprar para transportarse.

Hacía un fuerte calor, normal en la ciudad a esa hora del día. Carlos se encaminó por su ruta habitual, iba manejando su moto confiado y a una velocidad aproximada de 40 kilómetros por hora.

Solo pensaba en llegar a su residencia rápido, para almorzar, descansar y estar con su familia, pero lo que no sabía era que el destino le tenía deparada una sorpresa no muy agradable.

Cuando iba pasando por la Carrera 22 con Calle 2 Sur, en el puente que comunica a los barrios de Santa Isabel y San Martín, dos sujetos desconocidos que iban a bordo de otra motocicleta, lo cerraron, casi lo hacen caer y uno de ellos se bajó apuntándole con un arma.

En ese momento Carlos quedó pasmado, no sabía qué hacer, ni qué estaba pasando, solo escuchó que uno de los delincuentes le dijo, “rápido, bájese de la moto ya y no haga escama”, entonces en ese momento comprendió que todo se trataba de un hurto.

Sin más remedio el humilde hombre tuvo que bajarse de su moto y entregársela a los ladrones, quienes se la llevaron ante su mirada impotente y el asombro de muchas otras personas que pasaban  por el lugar, pero que por miedo no hicieron nada.

Segundos después, Carlos reaccionó y empezó a pedir auxilio, se dirigió al CAI del barrio Timanco y contó lo sucedido. De inmediato los uniformados de la Policía Metropolitana iniciaron un plan ‘candado’ en el sur de la ciudad.

Por información de una fuente humana, se logró rastrear la motocicleta, se estaba movilizando por la Avenida Max Duque, saliendo de Neiva al corregimiento El Caguán.

En ese momento Carlos recuperó las esperanzas, sabía que podía recuperar su moto. Varias patrullas llegaron hasta la zona, comenzaron la búsqueda minuciosa y finalmente la encontraron.

Estaba escondida en un cambuche del asentamiento Bosques de San Luis, detrás de la urbanización con el mismo nombre que construyó la Administración Municipal en la Comuna Seis.

La motocicleta había sido dejada en ese lugar y no se pudo capturar a los dos delincuentes que se la robaron, solo se la llevaron para el CAI de Timanco.

Horas después, Carlos recuperó su alegría, recibió de mano de los uniformados su motocicleta y pudo regresar de nuevo a su casa, con una experiencia más para su vida.
 

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