El Maestro Villamil con la réplica de la Hacienda el Cedral.
Su padre y tocayo, Jorge Villamil, le dio trabajo como recolector de café a Pedro Antonio Marín, quien después operaría bajo la razón social de ‘Tirofijo’, mandacallar de las Farc.  Corrían los años cincuenta en la hacienda El Cedral, en el Huila.

Después, como gestor de paz bajo los gobiernos de Lleras Camargo y Guillermo León Valencia, el compositor de 173 canciones, Jorge Villamil, el autor más interpretado dentro y fuera del país, volvió a encontrarse con el antiguo subalterno de su taita.

De su vocación pacifista dan fe canciones como El Barcino y Cantemos a la paz.

Médico a la fuerza por mandato paterno, Villamil componía silbando. En el camino iba incorporando la letra. Y “habemus” melodías.


El maestro Jorge Villamil Cordovez recibió múltiples reconocimientos.

Los nostálgicos que levitan oyendo sus bambucos, sanjuaneros, rajaleñas, cañas, danzas, guabinas, pasillos, valses, boleros, porros, cumbias, joropos y calipsos, deben alistar la lágrima para recordar al maestro Villamil hoy sábado 28 cuando se cumplen 5 años de haber sido recogido por el silencio.

Sus paisanos Rosario Fernández y Vicente Silva Vargas, este último autor del reeditado libro ‘Las huellas de Villamil’, han evocado el legado del opita universal al lado de José Eustasio Rivera.

Ni los expresidentes han dado tanto lustre al Huila, sostiene Vicente, Don Viso, en sus mocedades activista de la izquierda rezandera de Garzón, su terruño. Luego entraría a las grandes ligas del documentalismo con series como Maestros, donde contó intimidades de creadores como Estercita Forero, Escalona, Leandro Díaz, Emiliano Zuleta, Villamil, Jaime R. Echavarría, Héctor Ochoa, el Cholo Valderrama…


Los maestros Cholo Valderrama, Jorge Villamil Cordovez y Joe Arroyo con la medalla al Mérito Cultural.

El padre del “analfabeta musical”, como solía autoproclamarse, visitó a Medellín en 1927 donde ayudó a crear la Federación de Cafeteros. Luego regresó a opitilandia por entre las fondas del camino.

Conocí a Villamil en una remota velada en la Casa de Antioquia que dirigía Javier Aristizábal, Galileo.

Los compositores encabezados por José Barros, Héctor Ochoa y Villamil, daban las gracias a la bancada parlamentaria por un proyecto de ley que mejoraba tímidamente los derechos de autor. En primera fila desafinaban Jorge Valencia Jaramillo, Daniel Villegas, Armando Estrada, Hernán Echeverri.


En vida las principales autoridades del Huila le rindieron un homenaje especial al Compositor de Las Américas.

A la par que les cantaba la tabla a los productores de discos, los autores interpretaban sus mejores obras.

Villamil, de cáustico humor, aseguró que Dios no da las cosas completas pues a él lo hizo compositor pero le negó la voz. Tenía razón y le sobraba para componer más canciones. Así y todo, castigó al respetable con las clásicas Llamarada y El Barcino, y Santafé de Bogotá, “la de todos”, como en el verso de Pombo.

Llamarada, contó, la compuso en una fiesta organizada por una pareja para celebrar la separación.


El Compositor de Las Américas participó recibió múltiples reconocimientos de las autoridades del Huila.

Se divorciaron por arcaicos asuntos de cuernos: inicialmente, el marido, basquetbolista famoso, fue pillado por su mujer con las manos en la masa de su hermana. A la dama la extraditaron a Alemania, y a su hermana engañada la obligaron a seguir al pie del infiel.

Con el tiempo fue él quien sorprendió a su costilla poniéndole los cachos. Como el hombre perdona todo, menos la infidelidad ajena, se abrieron. Villamil, Garzón y Collazos y Silva y Villalba, amenizaron el adiós.

La amada infiel fue comisionada por su ex para recoger a Villamil en el Hotel Ambalá para llevarlo a la fiesta.  Aquí hay una novela pendiente. Será Don Viso el que la escriba.


Los grupos folclóricos han danzado e interpretado la música del personaje universal del Huila.

El maestro Héctor Ochoa, responsable del despelote musical, el único de ese terceto que felizmente sigue asombrando, también les cascó a las disqueras. El hijo del maestro Eusebio Ochoa, quien nunca supo de derechos de autor, dijo que por culpa de los empresarios de discos los autores padecen una “santificante pobreza”.

La manifestación artístico-etílico-parlamentaria se disolvió pacíficamente, informó la policía.
 
PROGRAMACIÓN

La Secretaría de Cultura y Turismo del Departamento conjuntamente con la Fundación de la Huilensidad ‘Jorge Villamil Cordovez’, acordaron exaltar la memoria del compositor de Las Américas con motivo de los cinco años de su fallecimiento. 

DOMINGO 1 MARZO
9:00 a.m – Misa en la Parroquia del Perpetuo Socorro- Barrio Campo Núñez, acompañada por el solista vocal Ricardo Rondón.

MIÉRCOLES 4 DE MARZO
Acto Cultural en Pitalito
6:00 p.m. Conferencia: Travesía musical de Villamil por el Huila, a cargo del escritor y periodista Vicente Vargas Silva, autor del libro Huellas de Villamil.
7:00 p.m. Concierto musical a cargo de la agrupación Integración Latina.
Lugar: Cámara de Comercio de Pitalito.

JUEVES 5 MARZO
6:00 p.m. Conferencia: El mensaje de paz en las canciones de Villamil, a cargo del escritor y periodista Vicente Silva Vargas, autor del libro Las Huellas de Villamil.
7:00 p.m. Recital musical a cargo del dueto Los Hermanos Tejada, procedentes de Ibagué en homenaje al Maestro Villamil.
Lugar: Centro de Convenciones José Eustasio Rivera.
 

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