Muchas personas me han expresado su inquietud ante mis alusiones sobre el “guerrillerito del Chicó”. Les hago una breve remembranza.

Como mi incursión en el periodismo comienza en enero de 1968 como corresponsal del diario El Siglo, hoy El Nuevo Siglo, con mucha frecuencia algunos de sus articulistas mencionaban con suspicacia y con esos términos, las actuaciones contemporizadoras con la insurgencia del controvertido personaje.

Cuando Fidel Castro encabezó con el ‘Che’ Guevara el golpe de estado armado al dictador Fulgencio Batista en Cuba, en 1962, un grupo de intelectuales, entre ellos Gabriel García Márquez, Plinio Apuleyo Mendoza y Enrique Santos Calderón, se fue para La Habana a celebrar el inicio de la revolución en América Latina. Como se recordará, Castro comienza la ayuda a la subversión colombiana, empezando por el Eln en todas las formas de lucha, hecho que si bien produce inquietud, regocija a la rebeldía. Hay fotografías y registros históricos, y si se quiere, solo basta bajar la página ‘Periodismo sin fronteras’ por internet, para  ver solazados a García Marquez y Santos con el arrogante barbudo y ‘Tirofijo’, como también a Juan Manuel luciendo chivera, hermano menor de Enrique, a quien se lo había llevado posiblemente para que aprendiera la política de los “camaradas”, también conocidos sus simpatizantes como “mamertos”.

Nadie entendía cómo un miembro de una familia oligárquica, cuya residencia en la capital del país estaba ubicada en el exclusivo de la época sector del Chicó, tuviera tendencia guerrillera, así incursionara ideológicamente desde la ciudad. El ameno  y afable amigo Alberto Pérez Leytón, recuerda que fue tanto el rechazo en la alta esfera social bogotana  por el protagonismo de Enriquito, así lo ha llamado siempre su familia y, repito, en los medios periodísticos como el “guerrillerito del Chicó”, que su padre, del mismo nombre y quien fuera sub-director de El Tiempo, lo sacó de la casa, para luego establecerse por un tiempo en Francia donde siguió sus andanzas.

Por eso cuando Santos hizo el anuncio de dar comienzo a los diálogos de paz en su posesión como mandatario, me imaginé donde estaba su origen y la forma cómo iba a terminar. Preciso. Seis meses antes  en la Cuba comunista, Enrique había hecho los contactos con los farianos con miras a establecer en Colombia  un modelo concordante con el  cubano, y ahora de Venezuela. Es decir, que nuestro inefable Presidente piensa con cabeza prestada…la misma del célebre “guerrillerito del Chicó”. De ahí que el Farcsantos siga estrictamente la agenda que le tracen desde La Habana. ¡Así estamos!

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