Según registros de la historia, la celebración de nuestras festividades sampedrinas se remonta al año de 1790 cuando don Lucas de Herazo, gobernador de esta provincia, ordenó la celebración de las mismas como acto de obediencia al rey de España. Desde aquella época, se ha convertido en una festividad llena de cultura, goce y folclor regional, enmarcado en la música autóctona como la rajaleña, con su tambora, el chucho, la puerca y la esterilla que junto con el tiple, el requinto y la copla han permanecido inalterables como testimonio de nuestros ancestros. Con estas fiestas desde su inicio se ha pretendido rendir homenaje a los santos que por esta época celebran su día: San Juan, San Eloy, San Churumbelo, San Pedro y San Pablo. Históricamente ha sido una semana de fiesta, desde el 24 de junio hasta el 1 de julio.

En la actualidad, gracias a la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación, tenemos el único festival folclórico capaz de reunir la interculturalidad de nuestro país, en el marco del Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco. Evento que congrega a la ciudadanía de Neiva, del Huila y de muchos rincones de Colombia, alrededor de las diferentes muestras de danza, música, y concursos de composición. Semana cultural concluye con el Reinado Nacional del Sanjuanero Huilense, en el cual reinas de todo el país interpretan con fina coquetería y delicados movimientos la coreografía definida por nuestra gran folclorista doña Inés García Durán, y que a la postre les permitirá el favor de los jueces de ser elegidas la reina del folclor y de la huilensidad.

Hoy, sin embargo, siento que hemos venido permitiendo, gracias a la presión comercial, el influjo de diferentes culturas musicales, todas ellas respetables, pero que de cualquier manera minan la vivencia del folclor. Fenómeno que de no ser controlado oportunamente, nos pondría en un inminente riesgo de pérdida de rumbo y echaría al traste cientos de años de tradición cultural. La invitación a los neivanos es a recordar nuestras raíces, a revivir nuestro folclor y a vivir nuestro   San Pedro. Bebamos mistela, saboreemos un exquisito asado huilense, oigamos rajaleñas, montemos un buen caballo de paso colombiano, bailemos Sanjuanero, vistamos nuestro típico atuendo y lo más importante demos ejemplo de huilensidad a nuestros hijos para que nunca se pueda acabar con la rica tradición oral, musical y cultural del pueblo opita. Tenemos las fiestas folclóricas más importantes de Colombia y debemos exigir a nuestros mandatarios hacerlas respetar.

Recomendaciones de seguridad: No llevar niños de brazos; evitar en lo posible llevar joyas; auto controlarse en el consumo de licor; si consume bebidas embriagantes, entregue las llaves; si va a ingerir licor cerciórese de hacerlo en sitios autorizados; si va en vehículo, evite dejarlo abandonado; evite hacer bromas de mal gusto; tenga precaución en el uso de celulares en sitios públicos abiertos. ¡Que viva el San Pedro!

Comentarios

comentarios