Magdalena Morera, Luis Javier Rojas con sus hijos, Àngela María y Luis Javier.
Sin pensarlo ni quererlo, los Rojas Morera, una familia como muchas en el Huila, pasó la semana que termina de algún protagonismo regional al escenario nacional por un escándalo con implicaciones legales y penales, que hoy tiene dando explicaciones a tres de los cuatro miembros.

En un hecho ampliamente conocido, materia de investigación, el hogar y su entorno ha estado en la picota pública. Sin haber iniciado un juicio contra Luis Javier Rojas Morera, de 25 años, ya varias personas y sectores los han declarado culpables, pareciendo gozar con el dolor ajeno y el drama que atraviesan.
 
Mucho se ha dicho. Que son personas adineradas, testaferros, con criaderos de caballos, enlaces de mafiosos, oportunistas. Son en resumen algunos de los calificativos y señalamientos en medios de comunicación y redes sociales, sin dar lugar a la defensa.
 
Pero, ¿qué tanto hay de cierto? ¿Quiénes son estas personas? Luis Javier Rojas Alarcón y Magdalena Morera Rebolledo provienen de familias tradicionales y apreciadas en Neiva y Altamira. Él, hijo de Álvaro Rojas Bahamón, ya fallecido, pensionado del Idema y pionero de las escuelas de conducción en el Huila. Su madre, María Teresa Alarcón de Rojas, vive de la pensión, después de trabajar años en la Contraloría General de la República.
 
“Canoso”, como se conoce con cariño a Luis Javier desde la infancia, vivió siempre al lado de sus padres y seis hermanos en la casa que el antiguo Instituto de Crédito Territorial, Inscredial, les adjudicó por sorteo hace más de 50 años. Estudió bachillerato en el Instituto Bolívar de Neiva, es administrador público y especialista en finanzas públicas de la Esap.
 
Su actividad laboral la empezó en 1983 con una empresa de muebles y equipos de oficina, y como empresario de grandes eventos artísticos. Siendo alcalde de Neiva, Luis Alberto Díaz Méndez, se desempeñó como secretario de Gobierno siendo en varias oportunidades mandatario encargado. Fue concejal en 1995 y repitió en 1998.
 
El gusto por la política y el trabajo comunitario lo movió a aspirar a la Asamblea Departamental en 2000 perdiendo la curul por una diferencia de 18 votos. En el 2015, cuando se desempeñaba como asesor en el Congreso, renunció al cargo, y, haciendo eco a la solicitud de algunos amigos, intentó nuevamente llegar en una apretada campaña de sólo tres meses, con resultados desafortunados.
 
El dirigente es uno de los fundadores del Partido de U en el Huila y hasta hace dos años ejerció como presidente regional de la colectividad, por el interés y voluntad de sus miembros.
 
Contra Alarcón Rojas no se conocen implicaciones de tipo legal ni señalamientos graves. Su desgracia parece se debe, precisamente, a que es directivo de La U, partido gobierno, del presidente Juan Manuel Santos.
 
Sin secretos
 
En diálogo con LA NACIÓN, asegura que “nunca he tenido criadero de caballos. Ni siquiera he sido propietario de finca alguna. Tampoco tengo vehículo porque lo vendí hace aproximadamente dos meses para atender asuntos personales. No tengo nada que esconder”. Su capital es una casa, patrimonio familiar, y un apartamento que el año pasado adquirieron con Madgalena con crédito bancario.
 
Advierte que no es el “caballista” que han querido mostrar. Que el amor por estos animales ha sido de toda la vida: “Desde niño mi gran ilusión era participar en las cabalgatas de las fiestas, por eso, en 1994, cuando tuve la oportunidad, me compré un caballo capón para montarlo en San Pedro”.
 
Para la época, su economía se derivaba de la actividad que desarrollaba como empresario y comerciante, así que, sin pensarlo y cumpliendo sus sueños, adquirió una yegua y con las crías fue cultivando su pasión: “Tengo unos caballos que he ido comprando a muy buenos precios; no son ejemplares costosos como se rumora. Y como no poseo haciendas, los cuido en pesebreras que pago mensualmente, como muchos huilenses”.
 
Mujer luchadora
 
Magdalena o “Magola”, como le dicen cariñosamente desde niña, estudió en el Colegio Marillac de las Hermanas Vicentinas, Altamira. Luego pasó al colegio La Presentación de Neiva, apoyada de sus padres, Pablo Morera Castaño y Tulia Rebolledo, ya fallecidos, y de tres hermanos. Hoy solamente sobrevive Amparo, su gran soporte y aliada.
 
Con el esfuerzo económico de su hogar, “que la quería ver convertida en alguien de bien”, se trasladó a Bogotá para graduarse de economista en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
 
Magdalena, no dudan en decir quienes la conocen, siempre se ha caracterizado por ser una mujer emprendedora, luchadora, amable y querida. Prueba de ello es que empezó a trabajar un mes después de recibir el título profesional, en la entonces Secretaría de Cultura y Turismo del Huila, como Secretaria General y Tesorera, siendo gobernador Álvaro Sánchez Silva.
 
Su trayectoria ha sido amplia, ha ocupado entre otros cargos el de delegada de la Ministra de Educación ante la entidad territorial donde se manejaban considerables recursos económicos del entonces Fondo Educativo Regional. Administradora del aeropuerto Benito Salas de Neiva; Directora del Instituto de Tránsito y Transporte del Huila; Directora Regional de Comcaja; Directora Ejecutiva de las Festividades del San Pedro y Gerente de Inturhuila.
 
En agosto de 2012 se posesionó como Directora Administrativa y Financiera del Senado. En la actualidad está pendiente de su pensión.
 
”Doy gracias a Dios por la capacidad de trabajo que me ha dado, por los valores y voluntad de servicio, por mi esposo, por mis hijos. No desfalleceré ante las vicisitudes y obstáculos que la vida nos presenta”, expresó con firmeza, cargada de coraje, pero “sin odios”.
 
Vida familiar
 
Las vidas de estos dos profesionales opitas se encontraron hace 30 años. De esa unión nacieron Ángela María y Luis Javier, quienes han sido el centro y el punto más fuerte de unión familiar.
 
Dos jóvenes reconocidos en sus centros de estudios y de amigos, que han sabido salir adelante con el esfuerzo y apoyo de sus padres. Ella estudió en La Presentación, y con un crédito del Icetex se graduó psicóloga, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana, profesión que ejerce actualmente.
 
Por su carisma, belleza e inteligencia, representó al Huila en el Reinado de Belleza de Cartagena en el 2008. Cuenta que heredó de sus papás el emprendimiento y el deseo de formar empresa, escenario en el que ha incursionado con buenos resultados.
 
Luis Javier estudió primaria y secundaria en el colegio Salesiano. Se recibió de politólogo de la Universidad Javeriana, con mención honorífica por su trabajo de grado. Desde agosto de 2015 ingresó a la Unidad de Trabajo Legislativo del Representante Alexander García, desarrollando funciones de asesoría que le han permitido ejercer su conocimiento.
 
Rojas Morera aún vive con sus padres y hermana, con quienes ha compartido años de amistad. Lo consideran una persona educada, atenta, amistosa, sociable, extrovertida y muy apegada al hogar.
 
El dolor de las injurias
 
“El Mono o el Flaco no son alias con los cuales han querido encasillarlo. Son sencillamente apelativos que le hemos tenido a mi hermano como demostración de cariño, que se desprenden de su característica física”, advierte su hermana Ángela María. Y agrega con optimismo que “agradezco tanta solidaridad de amigos y conocidos, y hoy más que nunca alabo a Dios por la maravillosa familia que me regaló”.
 
El padre de los muchachos, con dolor y tristeza, con férrea fe en el Señor, expresó que  “nos han acosado, maltratado, ofendido. Todos se creen con derecho a hacer conjeturas, a especular, a opinar, a imaginar, pero frente a los embates de la vida, siempre de la mano de Dios y en unión familiar hemos salido avante y esta vez no será la excepción”, manifiesta convencido  Rojas Alarcón.
 
Ahora sólo cabe esperar el resultado de las averiguaciones y la decisión de la justicia.
 

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