‘Briyith’, siente temor salir a la calle, varios de sus verdugos ya están en libertad.
Al saludarla, sus manos estaban temblorosas y su voz entre cortada. El rostro sudoroso, al verme expresó sentir miedo, pues tiene vivo el recuerdo de su más amarga experiencia.

Nació hombre y su nombre de pila es Ariel Joaquín Camacho, pero su naturaleza la transformó en ‘Briyith’, una espigada y alta mujer. A quien el destino y un mal consejo le jugaron una mala pasada el ocho de diciembre de 2012, cuando fue capturada con varias cápsulas de droga en su estómago.

Por este motivo, fue sentenciada a cuatro años y seis meses de prisión por el delito de porte y tráfico de estupefacientes.

“Me llevaron el 9 de diciembre a la cárcel de Rivera a pagar por el error que había cometido. Ese día me entregaron funcionarios de la Policía a miembros del Inpec en cabeza de Adrián Zambrano, quien para la fecha era el director del establecimiento penal”, relató ‘Briyith’.

Recuerda que su primera noche en la cárcel la pasó en la perrera, un lugar oscuro y tenebroso donde son llevados todos los reos antes de ser asignados a un patio.

‘Briyith’, no alcanzó a dimensionar lo que al otro día le sucedería tan pronto pisara el patio 1B. De solo rememorar lo sucedido, su voz se quiebra y evita llorar.

“Parece que hubiera sido ayer. Es imposible olvidar”, recordó Ariel Joaquín Camacho, quien para la fecha aún no se había convertido del todo en Briyith. Ahora usa falda, pelo largo y maquillaje. También es una forma de estar segura, pues sus verdugos están libres.

Una súplica poco escuchada

Cuenta que le suplicó al entonces director del Inpec, Adrián Zambrano que la dejara ir al patio en la que miembros de la comunidad Lgbti podrían estar más tranquilos. Era el patio número 4.

“Me contestó de muy mala manera. Que no podía acceder a mi petición, que eso era darme un premio y menos por el delito por el que iba. Señaló que tenía que convivir con las ratas”, detalló

El 10 diciembre, llegó hacia las 5 de la tarde a los vagones del patio 1B. Allí lo recibieron con burlas. Todos querían tenerlo, pues les había llegado ‘carne fresca’.

“En ese lugar siempre mandan los caciques y la autoridad nunca llega. De los patios para afuera mandan los guardianes y adentro los presos”, relató Camacho.

‘Briyith’, cuenta que llegó un momento en el que un hombre se le acercó por la espalda, era alto, orejón. Lo conocían como ‘El Loco’, y este le sentenció lo que estaría por sucederle. Le pidió un show de strippers.

La obligaron a usar ropa íntima de mujer. Consiguieron varios condones y un tarro de crema.

De acuerdo con el testimonio de Ariel Joaquín, fue sujetada por unos 15 internos, donde uno de ellos de nombre Cristian Perdomo, alias ‘El Loco’, fue quien lo obligó a colocarse la ropa interior para el show, mientras aquel y otros realizaban actos obscenos.

Luego el ‘Loco’, llamó al Mocho, apodado ‘Basura’, este identificado por la Fiscalía como Luis Eduardo Guetucué, estando sujetado por los internos ‘El Salao’, ‘Carepapel’, ‘La Mechuda’ y otros; la obligaron a tener sexo oral, mientras alias ‘Basura’, se colocó un condón en la mano amputada, accediéndolo por el recto. Después le introdujeron un envase de plástico de gaseosa.

Fueron momentos de tortura, Ariel Joaquín, sintió morir aquel día cuando la tarde se despide del día. Fue abusada y ultrajada.

No pudo defenderse. Al final terminó en el baño, allí el dolor era insoportable y al hacer del cuerpo solo salía sangre. Las amenazas de muerte no se hicieron esperar.
Si Briyith denunciaba lo sucedido, su suerte no sería la mejor. Una misiva entregada a un dragoneante fueron su boleto de salida del patio 1B dos meses después de ocurridos los hechos.

¿Libre?

Hoy, estando en su casa con prisión domiciliaria ad portas de recibir su libertad, Briyith, recuerda esos dos meses como los peores, pues de ahí en adelante tuvo que acceder a las pretensiones sexuales de otro interno a cambio de cuidarla.

El ‘Loco’, fue quien lideró todo el ultraje contra Ariel Joaquín. “Pasaron cosas terribles, ellos saben quiénes son, qué hicieron y cómo lo hicieron. Hoy pido a la Fiscalía, justicia”, grita.

Ariel Joaquín Camacho, dice a un tener miedo, pues ya se encontró una vez con su agresor en la calle y éste la amenazó de muerte. “Pueden tomar represalias contra mí. Lastimosamente pese a tener dos medidas de protección solicitadas por la Fiscalía, estas no han sido efectuadas”.

La autoridad policial, no ha podido aplicar la medida de protección según lo argumenta en un trozo de papel y escrito a mano que, dicha petición no relaciona el nombre del agresor, ni su lugar de residencia o de notificación, los cuales según ellos son necesarios para el requerimiento de tal decisión judicial.

Se pudo evitar
 
Cuenta que sí desde el primer día en que pisó la cárcel de Rivera, le hubieran tenido en cuenta su petición, la historia sería diferente.

Solo dos meses después de haber ingresado a prisión, el 5 de febrero de 2013, fue trasladada de patio. No sin antes pasar una noche en la perrera, lugar que ya conocía.

Su salvación, fue en una entrevista con un representante del Ministerio Público en la que Briyith pidió ayuda para que lograran trasladarla de patio.  “Le pedí mi cambio a Adrián Zambrano y nunca quiso. No hubo una aprobación”.

Su paso por la cárcel también le dejó algunos amigos y a ellos, les manifiesta su gratitud eterna. Pues reconoce que intentó quitarse la vida en varias oportunidades.

La Defensoría del Pueblo, fue el primer organismo que le puso cuidado al caso de Ariel Joaquín Camacho a través de la funcionaria Constanza Arias Perdomo, luego su abogado Héctor Andrés Gutiérrez Barreiro, quien le ha colaborado en el proceso judicial que decidió instaurar.

Hoy pide la reparación. Por los vejámenes a los que fue sometida, están siendo investigados los internos que abusaron de ella y el director del Inpec para esas fechas, Adrián Zambrano.

Briyith reconoce que en el patio 1B, no todos fueron cómplices. Per será la justicia quien se encargue de castigar a los responsables penal y administrativamente.

Resurgiendo

Antes de llegar a la cárcel, Ariel o ‘Briyith’, como le gusta que le llamen, trabajaba como comerciante. Reconoce que siempre se ha dedicado a las ventas y agradece a quienes la apoyaron en su momento.

Ahora tiene una nueva pareja y es quien le ayuda a vender revistas por catálogos.

De su trago amargo en la cárcel, hace responsable al ex director del Inpec Adrián Zambrano. Cuenta que no puedo ni salir a barrio, ni al centro, porque las personas que la ultrajaron y violaron hoy gozan de la libertad.


La víctima de violación demandó a sus agresores y al exdirector del Inpec de la fecha por no acceder a enviarla a un patio donde están la mayoría de la comunidad Lgbti.


Pese a tener dos medidas de protección, esta ha sido la respuesta de la autoridad policial.

 

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