En el conversatorio se recordó que el conflicto le ha costado a Algeciras 3.000 muertes violentas.
El ruido de las balas, las detonaciones de cilindros bomba y la escena trágica de muertes cada dos o tres días en la población de Algeciras, ubicado en un ramal de la cordillera oriental, en el occidente del Huila, en límites con el Caquetá, parece hoy ser cosa del pasado.

Era el escenario hasta hace poco tiempo, que convirtió a la Despensa Agrícola del Huila en sinónimo de guerra, estigmatización que le costó en lo social, económico y a sus habitantes.  Hoy existe una esperanza con la firma del Acuerdo Final, según se estableció en el foro de paz realizado en la localidad.

Y es que con alegría las comunidades participaron en el conversatorio, donde autoridades y víctimas del conflicto expusieron experiencias y dieron aportes para encontrar el progreso y el desarrollo en los siguientes meses. Para eso están preparados.
 
Participación

El alcalde Javier Rivera manifestó que la coyuntura de la historia, del cambio, de la violencia en el campo, de las pérdidas humanas, se produzca el  2 de octubre con el Sí al plebiscito. “Queremos que cese el ruido de las metrallas de esta guerra, que nos causó en el municipio más de 3.000 víctimas”, afirmó.

Cein Lara, concejal organizador de la jornada, dijo que a partir de hoy no queremos que se callen más las voces de los algecireños con el ruido de los fusiles. “Queremos  que la paz en nuestra región sea beneficiada con obras para el desarrollo”, aseguró.

Juan Felipe Molano, algecireño, y Director de la Oficina del Jurídica del Departamento, entregó un mensaje de prosperidad de la paz del gobernador Carlos Julio González Villa. La licitación de los primeros 5.3 kilómetros de pavimentación de la vía del cruce a Algeciras,  la licitación de la pavimentación Gigante El Toro-Balsillas; construcción del colegio 10-10; de un moderno hospital y la muy segura llegada de una agencia de Negocios del almacén Éxito, para la comercialización de los productos agrícolas de la región

El diputado Armando acuña, exsecuestrado, expresó que es damnificado del conflicto, “dure dos años en la selva, supe de los rigores de la por eso, hoy sí debemos entender la importancia de la paz. Ese perdón nos tiene que dar la paz”.

Finalmente el representante del Guainía, Carlos Alberto Cuenca, algecireño, dijo que “esta tierra es un puente entre el abandono del Estado y el conflicto armado,  está llena de personas plenas de bondad,  de grandes responsabilidades y de inmensos corazones que quieren vivir en paz, producir y crecer”.

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