Silvia Leonor Olivera indica que los investigadores trabajan a honor, por ayudar a la gente.
En una pequeña habitación pintada de azul y amarillo claro se erige una oficina. Un escritorio, un par de sillas, un sofá. Hay una pila de carpetas que se convertirán próximamente en un libro, también una biblioteca con elementos decorativos como ángeles y pesebres diminutos. Es ese el lugar del grupo de Investigación Carlos Finlay, adscrito a la Facultad de Medicina de la Universidad Surcolombiana.

Y es donde Silvia Leonor Olivera cuenta que el colectivo del que hace parte fue reconocido como el cuarto mejor del país entre más de 4000 en todas las áreas del conocimiento y el mejor en el área de Psicología. Pero también dice que hoy enfrentan una crisis que puede hacer que el grupo desaparezca. Varios integrantes alegan falta de apoyo de la Universidad.

Ella es psicóloga, máster en Terapia de conducta, en Neuropsicología infantil y del desarrollo y en Neuropsicología de la Educación. Es una de las fundadoras del grupo que hace un poco más de diez años se dedica al estudio de las personas con daño cerebral y lesión medular y sus cuidadores.

Durante este tiempo han realizado cerca de 35 publicaciones en las mejores revistas del mundo. Con los resultados de las investigaciones han creado programas de intervención mejorando en los pacientes factores como la depresión, ansiedad, problemas de relación y comunicación con sus familias.

Nadie los ha premiado ni reconocido. Silvia dice que está acostumbrada a que eso pase. “Eso es lo de menos, nuestro principal premio es ayudar a las personas que tienen una condición difícil como los traumas de cráneo, ocasionados por los accidentes de tránsito, disparos o golpes, y a sus familiares”.

Carlos Finlay está ubicado en A1, la más alta categoría definida para grupos de investigación por Colciencias, ente responsable la investigación en ciencia y tecnología en Colombia. Es el único de la Universidad Surcolombiana y uno de los 382 existentes en el país. Sus integrantes son catorce pero solo uno de ellos está vinculado formalmente con este centro de educación superior.

Riesgo de desaparecer

Ninguno de los investigadores, ni los principales ni los jóvenes, tiene sueldo. “Es gratis. La Universidad nos ha financiado tal vez el 10% de los proyectos y el resto ha sido por el doctor Arango. Incluso ponemos de nuestro bolsillo para el trasporte, fotocopias. Lo hacemos por el amor a la ciencia y el deseo de ayudar a la gente”, cuenta Silvia.

Juan Carlos Arango Lasprilla es un colombiano doctor en Psicología y desde España, es investigador principal del grupo de investigación. Según su visión, es un honor ser de los mejores de Colombia “cuando prácticamente no reciben casi nada de apoyo de la Universidad, que no ha financiado casi nunca. Es un orgullo grandísimo bajo las condiciones en las que estamos trabajando”.

Silvia habla de crisis y el grupo reunido ha pensado en disolverse si no mejoran las condiciones. “Lo que hemos tenido que hacer es buscar ayudas económicas en convocatorias en el exterior, cuando trabajaba en Estados Unidos buscaban alguna forma mediante asociaciones y hasta poner dinero nuestro para que los estudiantes vayan a los congresos y sacar adelante las cosas”, agrega Juan Carlos.

Por su parte, Silvia recalca que desean continuar aportándole a la Usco para que tenga un reconocimiento internacional y así contribuir a la acreditación de alta calidad. “Hemos estado en conversaciones con el rector Pedro Reyes quien está muy empeñado en colaborarnos y que el grupo siga creciendo y aportando al desarrollo de la ciencia y de la región Surcolombiana”, comentó. 

Apoyo urgente

Nicolás Núñez, director del grupo de investigación y el único investigador vinculado formalmente con la Universidad Surcolombiana como docente de planta, dice que necesitan del apoyo de las instituciones. “De la Universidad, que nos apoya pero uno siempre quiere más, y del Comité de Ciencia y Tecnología del Departamento”.

Arango Lasprilla indica que debido a sus ocupaciones se le dificulta seguir apoyando al grupo desde España si no se logra un apoyo institucional. “En la última reunión se habló de disolverlo y dedicarnos a hacer otras cosas. Eso sería una pérdida no solo para la Usco sino para la región del Huila ya que se están haciendo estudios y aportes importantes”, indicó.

La salvación para el grupo de investigación Carlos Finlay está en la voluntad de las instituciones locales. En caso de que deje de existir sería un fuerte golpe para la Universidad Surcolombiana que le apuesta a acreditarse de Alta Calidad, aspecto clave incluso para mejorar los indicadores de competitividad del Huila.

OPINES

Juan Esteban Lozano, joven investigador del grupo
“La situación económica a veces es muy complicada ya que es un aspecto apremiante para nosotros como profesionales. Nos ha tocado así siempre y nos hemos adaptado un poco.  Tenemos la esperanza de que no solo en la región sino en el país se empiece a mirar la investigación científica con otros ojos: de inversión, de propuestas, mayor acogida. Así se mejorarían las condiciones económicas para quienes nos dedicamos a esto”.

Diego Rivera, investigador del grupo
“Hacer parte del grupo es un orgullo, en el proceso desde estudiante de psicología, en la maestría y ahora como doctor, lo he visto crecer. Hemos trabajado sin dinero, con las uñas, con nuestro tiempo. Muchas publicaciones salen con el nombre de la Universidad Surcolombiana, hemos trabajado con amor, desinterés, pero siempre con el fin de aportar a la universidad, al grupo y a los pacientes del Huila y Colombia”.

“Estamos viendo cómo formalizamos el apoyo”

LA NACIÓN dialogó con Pedro Reyes, rector de la Universidad Surcolombiana, quien reconoció la trayectoria del grupo de investigación Carlos Finlay.

¿Cuál ha sido el apoyo de la Usco al grupo de investigación?

Los proyectos que han desarrollado surgieron de parte de investigadores que hacen parte del grupo pero que no necesariamente están trabajando en proyectos de la universidad sino en otras áreas del país e incluso del exterior. El apoyo que nos corresponde dar es en la medida en que se dan proyectos cofinanciados.

¿Cuál ha sido el alcance de ese apoyo?

No podría cuantificar el apoyo pero a través de los profesores de la universidad vinculados al grupo y los estudiantes. Ese es un aporte importante al igual que la cofinanciación.

Solo uno de los investigadores es docente de la planta de la Universidad, la profesora Silvia dejó de ser catedrática hace cerca de tres años ¿por qué no puede haber más personas vinculados a la Usco?

No necesariamente nuestros investigadores deben estar orientando cátedra, podemos tener algunos dedicados solo a investigar y los tenemos. En el caso de la profesora Silvia, ella estuvo vinculada como catedrática pero no le programaron en la carrera de Psicología. Estamos mirando cómo podemos vincularla formalmente a la institución a partir de comienzos de 2017. Depende de que esté participando en proyectos de investigación del grupo que hayan sido avalados institucionalmente en el Comité Central de Investigaciones de la Universidad Surcolombiana.

Los investigadores consideran que han sido muy poco apoyo de la Universidad y existe el riesgo que este colectivo se disuelva por esa razón, ¿qué opina al respecto?

Es una situación que nos ha manifestado la doctora Silvia y por eso estamos viendo cómo formalizamos ese apoyo sobre todo a través de ella. Que el grupo se disuelva sería preocupante, la idea es que no se dé esa situación y superar las dificultades que se hayan presentado.


El grupo de investigación Carlos Finlay participa en importantes eventos académicos a nivel nacional e internacional.

 

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