Aunque dejó por lo menos dos mil damnificados, la avalancha pudo ser más grave.
A pesar de los daños ocasionados, todos los actores sociales destacaron que esta vez, las avalanchas, no dejaron víctimas humanas. “Lo que sucedió es muy grave. No solo por los daños materiales ocasionados sino por los efectos económicos.  A pesar de todo, la gratitud a Dios la damos por no haber tenido pérdidas de vidas humanas.
Esa es ya una bondad que tuvo esta crisis”, aseguró el gobernador Carlos Julio González, quien estuvo al frente de la atención social de la emergencia.

El director nacional de la Unidad de Gestión del Riesgo, Carlos Iván Márquez, regresó a Neiva para evaluar los impactos y asegurar la ayuda humanitaria para las víctimas, como el primer componente del plan de acción.  La activa participación del Ejército y la Policía, en las labores de evacuación fue otro signo alentador en medio de la calamidad. Ese nuevo rol ayudó enormemente a apoyar a las víctimas.

“Estamos trabajando ya en la reparación de los acueductos de Rivera y Campoalegre. Igualmente en la reconstrucción de los puentes en Algeciras. Este domingo vamos a terminar la evaluación final para presentar este lunes al Fondo de Adaptación las alternativas para la financiación de los proyectos que se requieren”, anunció el mandatario seccional.
 
RIESGOS POTENCIALES

En el caso de Las Ceibas funcionó el sistema de alertas ubicado en el área; la infraestructura de protección a lo largo de la cuenca,  así como  las obras de mitigación en la zona urbana”, anotó el director de la CAM, Carlos Alberto Cuéllar Medina.

En cambio en Campoalegre, en Riofrío, el otro fenómeno de gran impacto, los caudales no fueron tan elevados como los que pudieran ocurrir, dada la complejidad de los fenómenos que se incuban en sus entrañas.

Según los estudios de modelación realizados por la CAM, además de la problemática ambiental, numerosos asentamientos informales en las orillas de los ríos, están creando condiciones altamente peligrosas

“En Campoalegre existen más de 720 viviendas que se encuentran en zona de riesgo alto, no mitigables por avenidas torrenciales y avalanchas.

En Campoalegre se reportaron apenas 50 viviendas destruidas con unos dos mil damnificados.  Pudo ser más grave, pudo ser una catástrofe”, confirmó el director de la CAM.

La dramática advertencia está soportada en un estudio de modelación que será entregado a las autoridades para adoptar medidas de choque que puedan evitar una tragedia similar a la de Armero.

“La avalancha –precisó- si bien fue esporádica, era esperada. Igualmente pudo haberse presentado en las quebradas ‘Lavapatas’, ‘La Rocha’ o ‘La Caraguaja’ y haber generado una catástrofe similar o mayor  a la que se registró”.  “En realidad- dijo- la sacamos barata en términos de un evento de gran magnitud que puede ocurrir”.

“El sector de Riofrío ha venido siendo invadido en toda su longitud y ha generado un estrechamiento en la zona urbana. Por eso el río, a su llegada a la ciudad no encuentra su cauce normal, estrechado por las obras que se han desarrollado informalmente a lo largo de varios años. En este sector encontramos más 720 viviendas que se han consolidado a lo largo de la zona que presenta amenaza alta por inundación. Esa es la primera amenaza.

HAY QUE PREVENIR OTRA TRAGEDIA

Las enormes películas de lodo y sedimentos que cubrieron varios barrios pusieron en evidencia las graves amenazas. El primer peligro, los asentamientos humanos que se han venido expandiendo, sin ningún control, como huéspedes hostiles, en las zonas de ronda.

Y no solo los barrios Panamá, Sincelejo, Eugenio Ferro, Eduardo Santos, Alfonso López, San Martín, Las Mercedes, Villa Gloria, Mararay y la invasión.  Otros sectores subnormales, cerca de las quebradas ‘La Caraguaja’, ‘Lavapatas’ o ‘La Rocha’ son potencialmente vulnerables.

“Hay que recuperar el cauce, hay que reasentar efectivamente a la población que está estrechando el cauce, generando situaciones de enorme riesgo”, reclamó el director de la CAM, Carlos Cuéllar Medina, nacido en Campoalegre. 

“Hay que reubicar efectivamente a esta población, ubicada informalmente a lo largo de los años y poder restituirle el cauce al río”, anotó. 

Para Campoalegre se requieren alrededor de 30.000 millones de pesos para la construcción de obras de mitigación que incluyen atrapar todo este material que genera las avalanchas antes que causen los taponamientos.  Igualmente es urgente la canalización y encauzamiento de todos estos afluentes para restablecer los lechos naturales como ocurrió en Neiva con el río Las Ceibas.

“Las inversiones de mitigación son inmensamente cuantiosas, pero en estos casos, debe primar la concurrencia entre autoridades locales, departamentales y nacionales”, afirmó Cuéllar.

“En Neiva las inversiones alcanzan los 50.000 millones de pesos en la canalización. Igualmente las inversiones de mitigación a lo largo dela cuenca”, subrayó. 

El encauzamiento quedó en la mitad del camino y pese a su demostrada efectividad, quedó paralizado. “La meta es reactivarlo y asegurar la continuidad de su nueva fase”, aseguró el jefe de Planeación.

El gobernador Carlos Julio González, quien lidera el Consejo Regional de Gestión del Riesgo, anunció acciones concretas para atender estas y otras emergencias. “En materia de vulnerabilidad estamos trabajando para saber cuál es el camino a seguir frente a lo que ha pasado”, anotó el mandatario.
 


Las capas inmensas de sedimentos y grandes palizadas quedaron como signos de una advertencia que puede ser letal.

 

Comentarios

comentarios