En una audiencia solitaria el juez confirmó la orden de captura.
El Juzgado Primero Penal del Circuito revalidó ayer la orden de captura proferida contra Emiro Merlano Rueda, gerente de la empresa Diselecsa, concesionaria del alumbrado público.

El despacho judicial dejó en firme la medida de aseguramiento con detención preventiva, proferida el primero de noviembre de 2016, por un juez de garantías por acceso carnal violento y demanda de explotación sexual, cometidos presumiblemente en el 2010, contra una adolescente, inducida a la prostitución.

La medida de aseguramiento fue proferida el año pasado en un proceso que se inició con un fallo que condenó a la madrastra y su hermana por obligarla a tener sexo por dinero. Merlano impugnó.

La decisión fue confirmada. El juez leyó ayer la decisión. Merlano no estuvo presente. Extraoficialmente se informó que está radicado en Miami (Estados Unidos).
 
ORDEN DE CAPTURA

El primero de noviembre de 2016 el Juez Tercero Penal Municipal de Neiva con funciones de control de garantías, le dictó la medida de aseguramiento con privación efectiva de la libertad. Estimó que Merlano Rueda representaba un peligro para la víctima y para los demás testigos. Además, por el poder económico y su reconocida influencia podía afectar la etapa probatoria.

De hecho, en el expediente se consignaron amenazas y supuesta compra de testigos.  “Hay un alto grado de riesgo que el poder económico y social los utilice para obtener actuaciones contrarias al leal deber”, afirmó el juez de garantías.

La misma certidumbre la tuvo ayer el Juez Primero Penal del Circuito al ratificar la medida de aseguramiento y en consecuencia, la orden de captura.
 
IMPUTACIÓN

La investigación penal la inició el 5 de junio de 2015 la fiscal 14 seccional, Gloria Lucía Cuéllar, asignada al Centro de Atención a Víctimas de Abuso Sexual (Caivas).  

La denuncia la formuló la defensora de familia, quien conoció los abusos a los que era sometida la adolescente por parte de su madrastra, Andrea Díaz Burgos, y su hermana, Mayerly Díaz Burgos.

La Fiscalía 15 Seccional le imputó cargos el primero de noviembre como presunto autor responsable de los delitos de acceso carnal violento y demanda de explotación sexual comercial de persona menor de 18 años. El Juez Tercero Penal Municipal, en su calidad de juez de garantías, le dictó medida de aseguramiento y ordenó su captura.

Merlano Rueda, quien se enteró anticipadamente de la decisión, no concurrió a la diligencia. Aunque informó problemas de salud, luego se confirmó que un día antes abandonó el país.

El juez lo declaró en contumancia y dispuso que el proceso se adelantaría en ausencia.  
 
ABERRANTE CASO

La defensora de familia puso al descubierto el aberrante caso de prostitución inducida. La adolescente, quien en esa época era menor de edad, era obligada a tener relaciones sexuales por parte de la madrastra, Andrea Díaz Burgos, y su hermana, Mayerli Díaz Burgos.
 
“Las dos mujeres le buscaban hombres, le programaban las citas y acordaban el valor a pagar”. Los hechos se repitieron en varias oportunidades y con distintos personajes. Tres nombres de adultos comprometidos en estas prácticas quedaron reportados en las declaraciones que rindió la joven víctima. Entre ellos estaba el gerente de la empresa encargada de alumbrado público.

El caso quedó documentado en un informe fechado el 14 de octubre de 2011 y fue corroborado luego en las audiencias preliminares contra las dos celestinas.
 
PRIMERAS CONDENAS

El juez Cuarto Penal del Circuito, Wilson Carrizosa, remitió copias de las piezas procesales a la Fiscalía General para que investigara penalmente a Merlano Rueda por los delitos denunciados por la menor abusada sexualmente.

La orden fue expedida el 10 de marzo de 2015 en un fallo condenatorio contra las responsables.

Maryeri Díaz Burgos, vendedora de ropa, de 36 años, fue condenada a 270 meses de prisión y al pago de una multa tasada en 374 millones de pesos como responsable del delito de proxenetismo con menor de edad, cometido en concurso homogéneo y sucesivo.

Su hermana, Andrea Díaz Burgos, quien hacía vida marital con la madre de la adolescente, también fue condenada a 205 meses de prisión y al pago de una multa estimada en 89 millones de pesos en calidad de coautora. Las dos están actualmente detenidas.

El fallo fue confirmado por el Tribunal Superior de Neiva el 30 de abril de 2015.
 
LOS ABUSOS
 
La víctima, quien cumplirá 22 años el próximo 9 de marzo, tiene su hogar y vive en un barrio popular de Neiva. En varias oportunidades ha reiterado el aberrante caso que hoy tiene ‘enredado’ al representante de la poderosa empresa concesionaria de alumbrado público.

La menor trabajaba en un consultorio naturista, donde le pagaban veinte mil pesos que entregaba a su progenitora para la casa. En su testimonio reveló que la crisis se complicó porque su madre jugaba toda la plata en máquinas y no podía sostener los gastos de la casa. Esa circunstancia fue aprovechada por las dos proxenetas para obligarla a vender su cuerpo.

La aterradora historia comenzó el 18 de noviembre de 2010 luego de haber sostenido una cita en la oficina de Merlano.

Pero no era el único. En el expediente también quedó un empresario laboyano y el exdiputado caqueteño, Libardo Salazar, quien en el pasado había tenido una relación sentimental con una de las proxenetas.

Las mujeres le pidieron dos millones de pesos por la virginidad de la pequeña. El hombre le ofreció un millón. El negocio se pactó. Ocurrió en un conocido motel cerca de Neiva. Ella nerviosa, no pudo.

Después concertaron otras dos salidas. En una le pidió una moto. En principio el ingeniero caqueteño aceptó. Hubo ocho o diez encuentros sexuales, según los relatos sucesivos consignados en el proceso.

Finalmente el político caqueteño terminó de facto los encuentros clandestinos y se esfumó. Allí apareció el magnate del alumbrado público.

“Hay que buscar otro amigo bien marrano”, le dijo Andrea Díaz a su hermana. “Tengo uno que da buena plata”, le respondió su hermana Maryori. Allí apareció el magnate del alumbrado público. Entonces se pactó la cita por 200 mil pesos.

El día llegó. La primera cita, concertada por Maryori Díaz, ocurrió en el mismo motel, a la salida de Neiva.  “Me manoseó, me quitó la ropa, ahí fue cuando perdí la virginidad, porque empecé a sangrar, fue muy brusco”, le confesó la adolescente a la investigadora de la Fiscalía. El relato revela todos los pormenores del acceso violento.

Pero esta no fue la única vez que la obligaban a tener sexo por dinero.
 
SEGUNDA CITA

Hubo otra salida. “Ese día (Merlano) iba borracho, con su conductor. Llegamos a un motel. El tipo tomaba viagra, me tomó por la fuerza, volví a sangrar. Luego se quedó dormido”, relató la menor.

Esa noche decidió huir. Con la plata que le dio Merlano partió hacia la Terminal de Transportes de Neiva con destino a Ibagué, donde reside su abuela. La niña estaba sola esperando que saliera el bus. Un policía que se percató de la escena la bajó del bus y la llevó a una oficina del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, donde se develó la truculenta historia que hoy tiene fugitivo al magnate del alumbrado público.
 


Emiro Merlano Rueda, imputado en ausencia.

 

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