Guillermo Martín Moreno, expone sus imágenes de la técnica del retrato hablado, el cual ejerció durante varios años en la Sijín.

Todos los días dibuja. Es algo innato en Guillermo Martín Moreno. Contó con la suerte de hacer de lo que le apasiona su profesión, su fuente de sustento. Este artista visual oriundo de Gachetá, Cundinamarca, llegó al Huila hace 30 años por su trabajo en la Policía Nacional en el área judicial y en estas tierras echó raíces.

Su gran talento es dibujar facciones humanas, trazos de formas de cabellos, ojos y bocas, actividad que realizó durante 20 años como dibujante forense de la Sijín.

Se pensionó hace ya una década, y hoy, a sus 51 años de edad, no deja de trascender en esta y otra de sus grandes pasiones, la pintura.

Trenzó sus fuertes lazos con el arte desde niño, dibujando retratos de jugadores de futbol. “Gastaba mucho lapicero en eso y me ganaba algunos regaños”, dice Guillermo.

Especializó su técnica de arte y ciencias forenses en la Dijín de Bogotá. Sus compañeros policías lo veían haciéndoles dibujos a los niños de las zonas rurales de Algeciras, municipio donde laboró. Fue entonces, que supo por medio de su comandante, que necesitaban dibujantes para auxiliares de la Fiscalía como perito judicial en retrato hablado y no dudó en atender el llamado.

“Éramos cuatro candidatos, nos pusieron a dibujar la fotografía de un coronel y yo fui el seleccionado para la Dijín que es la Dirección de Policía Judicial en Bogotá, estuve en cuatro ocasiones en diferentes épocas actualizándome allá, todo era dibujar y estudiar cráneos”, recuerda el artista.
 
ENTRE EL ARTE Y LA INSTITUCIÓN

En Neiva, Guillermo ha hecho más de 2 mil retratos hablados a mano alzada que dieron pie a investigaciones, no solo de delincuentes sino también de personas extraviadas. Como policía judicial realizaba otras labores de criminalística, seguimiento, allanamientos, acompañamiento de operativos de desactivación de explosivos y enfrentamientos.

Entre los casos que recuerda, dice haberle causado gran impresión el del asesinato del párroco del municipio de La Argentina,Juan Ramón Núñez Palacios, en abril del 2002, mientras celebraba una eucaristía. El sacerdote, de 35 años, daba la comunión cuando un joven que hacía fila, se le acercó y le disparó en varias oportunidades. El sicario continuó disparando para crear pánico y así lograr huir, matando en el intento a uno de los feligreses.

“A las 2 de la mañana llegaron en la camioneta los compañeros de la Sijín y nos trasladamos de civil a La Argentina, estaba la situación delicada porque la gente no quería colaborar, nos dijeron que un niño de 9 años que estaba cerca del padre vio al asesino, enseguida dije ‘me sirve, porque los niños tienen muy buena retentiva’; le di todo el material de láminas de acetatos con imágenes de partes del rostro de muchas formas y dejé que él armara como ese rompecabezas mientras yo lo iba dibujando.

Enviamos esa imagen a la Dijín. A los dos días me llamaron a felicitarme porque al tipo lo capturaron gracias a ese dibujo al que sí se parecía mucho, era integrante de las Farc”.

Para poder realizar estos retratos hablados, Guillermo tenía que forjar una conexión especial con el testigo. “El mérito siempre se lo lleva el testigo, yo solo trato de interpretar lo que ellos quieren comunicar. En una ocasión me salió un sordomudo, otro día un indigente, cualquier persona podría ser un testigo”, comenta Guillermo Martín Moreno.

Pero también habla de momentos que no le gustaban de su labor como policía judicial. “Cuando me ordenaban que tenía que irme con mi equipo de dibujo y criminalística al hospital donde estaban mis compañeros en urgencias o cuidados intensivos, heridos víctimas de atentados. Debía indagarlos para hacer los retratos hablados. “Hubo en una ocasión un muchacho que él perdía ya una de las vistas por una volqueta que volaron en Algeciras, yo le mostraba las láminas y le decía: trate de mirar un poquito con el otro ojo y me indica más o menos cómo eran. A mí me dolía hacer eso, iba obligado pero me tocaba cumplir”.
 
LA PINTURA, SU TERAPIA

Mientras transcurría sus días en la Policía Judicial, Guillermo también dedicaba tiempo a pintar, hoy es autor de una amplia colección de obras con muy buena acogida en el mercado. Es además tecnólogo en sistemas, diseñador gráfico, docente en el área de morfología y criminalística y padre de dos hijas.

Cuadros de naturaleza, aves exóticas, paisajes, desnudos y santos, son muy admirados. Le encanta simplemente pintar lo que ve, vivir momentos de inspiración que resultan en hermosas obras, y a todas y cada una de ellas les guarda amor.

“Esto se convierte como en una terapia, es bueno para mejorar en los muchachos el grado de atención. Un artista se hace es con repetición, disciplina y dedicación, aunque digan que eso no da plata, que de eso no vive nadie, yo les digo que sí lo he logrado. Además, el dibujo está al alcance de todos, si sabemos escribir sabemos dibujar”, dice convencido.”
 
SU OBRA EN LIBROS

Alrededor del año 90, Guillermo publicó el primero de sus tres libros. “Fue muy artesanal, en impresora, lo elaboramos con un compañero y se llamó ‘Conceptos e Imágenes’. El segundo libro fue ‘Morfología, Conceptos e Imágenes’, también fue pequeño pero más perfeccionado que el primero; de ese saqué 1.000 ejemplares y todos se acabaron, Panamericana me vendió”.

Ahora, el artista regresa con un tercer libro, titulado ‘Fisonomía, Arte y Ciencias Forenses’, dirigido especialmente a estudiantes de criminalística y Policía Judicial, y también, por qué, no a la gente del común, pues aborda, entre otros temas, la psicología, grafología y en términos muy sencillos.

“Cada letra que se traza da información sobre la personalidad de alguien, un grafólogo puede encontrar patologías sicológicas que puedan haber en una persona, desviaciones de personalidad, parece increíble pero es cierto y está al alcance de todos. Informaciones como esas es la que les transmito a mis estudiantes del Politécnico Jurisglobal, también trabajé con el Politécnico Americano y en la CUN con diseño gráfico”, comenta Moreno.

El lanzamiento del libro se llevó a cabo la semana pasada en el Centro de Convenciones José Eustasio Rivera. Contiene, además, imágenes de algunos de sus retratos, los cuales son expuestos por estos días en la Biblioteca Departamental.

Fue llamado a participar con esta obra, cuya venta ya pasó los 100 ejemplares, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá a realizarse a finales del presente mes, y donde el país invitado de honor este año es Francia. Considera que estar en tal evento es un premio al esfuerzo de su trabajo de más de diez años.
 
EN DEFENSA DEL ARTE Y LA CULTURA

Pero aún falta por mencionar otra faceta de Guillermo Martín Moreno, la que desempeña como presidente de la Fundación Cultural Lukana, palabra quechua que significa ‘manos creativas’ o ‘manos a la obra’.

Esta fundación, de la que es uno de sus creadores, y la integran artistas locales y extranjeros, impulsa el arte y la cultura y promociona nuevos talentos. En ella, Guillermo persiste con fe en la defensa de la cultura y la educación.

“Los artistas se sienten solos, con poco apoyo de las instituciones estatales y privadas. Hay demasiados centros carcelarios, pocas universidades de alta calidad, y ausencia de museos, galería o conservatorios. Los recursos existen, falta es responsabilidad por parte de los gobernantes y empresarios”, manifiesta Guillermo.
 


Pintar es otra de las cosas que le apasionan.


Su tercer libro, ‘Fisonomía, Arte y Ciencias Forenses’, será llevado a la Feria Internacional del Libro de Bogotá en los próximos días.


El artista visual es hijo adoptivo de Neiva y docente.


Algunas de sus obras.

 

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