Édgar Ortiz busca a su pequeña hija desparecida en la avalancha de Mocoa.
Édgar Ortiz llegó a la ciudad de Neiva con las esperanzas intactas de encontrar a su hija. Estaba convencido que hallaría entre los niños sobrevivientes de la avalancha de Mocoa y que fueron atendidos en centros asistenciales de la capital del Huila, a su pequeña de 11 años, Andrea Chilito Joaquín.

El hombre, vendedor de paletas, llegó sin más que lo del pasaje y una pequeña maleta de viaje con algo de ropa. Esperaba, luego de buscar en varias de ciudades del país, hallar entre los niños sobrevivientes a su hija.

Hace ya un mes desde el terrible día de la avalancha que dejó más de 300 muertos y cerca de 100 desparecidos, entre ellos la pequeña Andrea. Édgar recuerda como lo sorprendió la tragedia.

"Había hartísima gente, '¡que fue la avalancha de Mocoa!, ¡que acabó con todo el barrio San Miguel, barrio Los Pinos!', ¡uy! no supe dónde quedé, cogí un mototaxi y entonces llegué al barrio, de las dos casas no había ni rastro, todo había desaparecido de la faz de la tierra", narró.

Ahí empezó el largo viacrucis en busca de su exesposa y su hija. Andrea es la menor de sus hijas. Édgar ya no vivía con ella, él y su madre, se habían separado.  El residía en Villa Garzón, lugar donde se encontraba en el momento de la tragedia que conmovió a todo el mundo.

Desesperadamente empezó a buscar en todos los albergues que había, pero en Mocoa todo era un caos. Fue entonces que recibió la noticia, la madre de su hija había muerto y su pequeña no aparecía.

"Me fui a buscarlas a los albergues, a preguntarle a algún sobreviviente, algún vecino, la hermana, la cuñada, y nada. Salí el domingo otra vez, y no había rastro de nada, hasta día martes cuando fui al coliseo y estaba mirando el listado, volteé a mirar y venía la cuñada llorando y me dijo ‘acabamos de enterrar a Beatriz y la niña está desaparecida’", comentó entre sollozos el hombre.
 
UN BROTE DE ILUSIÓN

Ante semejante tragedia, el desconsuelo es la sensación que predominó en Édgar al no saber qué había pasado con Andrea, no sabía si había muerto, aunque siempre ha guardado la esperanza de hallarla viva. Fue entonces cuando una fotografía que circuló en internet lo llenó de ilusión.

Una niña idéntica a su hija había sido rescatada con vida y se encontraba en delicado estado de salud en un centro asistencial de Mocoa. Édgar fue hasta el hospital pero su búsqueda fue infructuosa, la niña no se encontraba allí, al parecer, ya había sido trasladada a una de las ciudades donde fueron atendidos los menores sobrevivientes.

Inició un recorrido por las distintas ciudades, para lo que contó con la ayuda de muchas personas, debido a que por ser una persona de bajos recursos, se movilizaba a duras penas con lo del pasaje.

Buscó a la pequeña Andrea en Pitalito, Popayán, Cali, Florencia y Pasto, sin lograr una noticia positiva. Fue entonces cuando al ver una fotografía publicada en el periódico del Grupo Informativo LA NACIÓN, OLE Mi Diario, sus esperanzas crecieron aún más.

La primera fotografía en la que él identificó a la que al parecer es su hija, la menor estaba cubierta con una cobija blanca con corazones negros.  Al observar las fotografías de los menores que fueron remitidos a Neiva para ser atendidos, una niña con las mismas características y con la misma cobija, fue ingresada a la Clínica Medilaser, esto animó a Édgar a buscar los recursos para venir a Neiva.

En la capital del Huila contó con gente caritativa y con muchas ganas de ayudar, fue así como Elizabeth Horta, una huilense a quien él no conocía, se convirtió en una especie de ángel.

Le dio hospedaje, comida y lo llevó hasta la Clínica Medilaser a donde le informaron que todos los niños sobrevivientes de la tragedia de Mocoa que habían sido tratados allí, ya habían sido dados de alta. Luego lo llevó al Icbf a donde le permitieron constatar si la menor era, o no, la pequeña Andrea. Hizo el reconocimiento visual de la niña y tristemente no se trataba de ella.

Con su corazón invadido de tristeza, volvió a Mocoa a continuar en la búsqueda de su hija, ya que no pierde la esperanza, algo en el fondo de su alma le dice que la va a encontrar con vida. "Yo sé que está viva y Dios me la va a devolver otra vez".

Un mes después Mocoa no se recupera de la tragedia

Hace ya un mes que la naturaleza arremetió con fuerza contra Mocoa. La catástrofe acabó con la vida de por lo menos 330 personas, dejó 79 desaparecidos, más de 300  heridos y millonarias pérdidas, mientras avanzan las obras de reconstrucción de la ciudad.

Poco a poco se han logrado restablecer servicios básicos como el agua potable y la energía,  los comerciantes del municipio han vuelto a abrir sus negocios y los colegios retomaron clases, hoy muchos de los niños que sobrevivieron, extrañan a sus compañeritos que fallecieron en la avalancha.

De los cuatro albergues que se habilitaron en un inicio, ya solo existen dos, allí  permanecen cerca de 438 personas. Asimismo, 1.921 toneladas de ayuda humanitaria ha sido entregada a cerca de 43 mil habitantes.

El presidente Juan Manuel Santos señaló a través de su cuenta de Twitter que el plan de recuperación de la emergencia ha alcanzado 3.905 contratos suscritos para subsidios de arriendo y  un total de 654 personas que fueron trasladadas a otros municipios.
 

Comentarios