Juanita Martínez Bahamón.
La artista plástica Juanita Martínez Bahamón, quien además fue señorita Huila, hizo parte del selecto grupo de colombianos escogidos para exponer su obra en Tokio, Japón. Esto, en el marco de la muestra de Artistas Colombianos en Tokio -ARCOT-, que tuvo lugar en el salón de exhibiciones del Instituto Cervantes de Tokio, con una asistencia de más de 200 personas, entre colombianos y japoneses.

Este proyecto busca difundir el trabajo de jóvenes artistas, darle visibilidad y fortalecer las relaciones culturales entre los dos países a través de la promoción del arte. La talentosa opita habló con LA NACIÓN sobre su presencia en esta importante cita cultural.
 
Juanita, cuéntenos de esa invitación a Tokio. ¿Cómo se dio esa oportunidad?
 
Hubo una convocatoria para jóvenes artistas colombianos que quisieran tener la oportunidad de exponer en Tokio, y por algunos amigos y colegas me enteré y decidí inscribirme. Se llama ARCOT Artistas Colombianos en Tokio. Entré a su página de internet y seguí el proceso de inscripción, aunque un poco nerviosa por competir con tantos artistas siempre he confiado en mi trabajo, así que tomé la decisión de realizar un gran trabajo con dedicación y esmero. Se inscribieron 144 artistas y los curadores solo escogían 25, así que la competencia no era fácil.
 
¿Estaba segura de que haría parte de ese selecto grupo?
 
Tuve momentos de mucha inspiración y seguridad y otros en los que perdía esa tranquilidad y al dudar ponía todo en manos De Dios y me esmeraba aún más. Finalmente llegó el día en que publicaban los resultados y apareció mi nombre. Un gran premio para mi trabajo, pues tenía nuevamente la oportunidad de exponer fuera del país y dar a conocer mi trabajo.
 
¿Tenía un eje central su exposición?
 
No hubo un tema específico a tratar, era un tema libre, solo había limitaciones en el tamaño del formato para hacer más equitativa la competencia y también para facilitar el transporte hasta Tokio.
 
¿Cuánto tiempo le llevó terminar este trabajo?
 
La convocatoria tenía fechas límite de inscripción, y de entrega de obra final, se hizo con cinco meses de anticipación pero yo me inscribí con dos meses para la fecha límite, así que trabajé muy duro esos días, fueron largas jornadas pero valió la pena. Esos meses los dedique únicamente a la obra que quería enviar a Tokio.
 
¿Qué hace interesante esta exposición?
 
Muchísimas cosas. El mundo del arte es exigente y lograr un cupo en la convocatoria y poder llevar tu obra fuera del país y continuar dando a conocer tu trabajo internacionalmente es un reconocimiento enorme.  El arte en Colombia últimamente es muy competido y estamos rompiendo un poco con el pensamiento de que hay pocos buenos artistas reconocidos, pues hay artistas jóvenes maravillosos, y qué mejor que darlos a conocer internacionalmente también.  Compartir con varios colegas esta oportunidad fue un momento maravilloso.
 
¿Cómo nace esa inspiración para crear arte?
 
La gente piensa que los artistas tenemos ideas locas y cosas por el estilo, pero en realidad somos más focalizados que muchos otros. Siempre queremos transmitir algún mensaje y hay diferentes formas de hacerlo, y es ahí cuando entramos a pensar cómo queremos llevarle ese mensaje al espectador y que lo comprenda. Yo, personalmente, siempre tomo ambas posiciones e imagino qué quisiera ver y trato de hacerlo lo más concreto posible, de ahí que no solo haga cuadros y muebles, sino esculturas e instalaciones también. Ya con la idea concreta se define qué tipo de materiales y tamaños son los adecuados.
 
¿Qué otros proyectos tiene pendiente luego de su regreso de Tokio?
 
Este año creo que estoy muy afortunada, pues fui seleccionada para participar en la Subasta de la Fundación A la Rueda Rueda, una de las más importantes del país, pues participan artistas de la talla de Manzur y Negret, y este año dentro de los 30 artistas invitados estaré yo. Este evento siempre tiene las puertas abiertas para artistas jóvenes y la oportunidad este año es para mí; tiene una base de datos de más de 12.000 personas que podrán conocer mi trabajo, así que ya se imagina el compromiso tan grande que tengo en este momento con la gente que cree en mí. La subasta se llevará a cabo en Bogotá en el mes de septiembre.
 


La huilense fue escogida en el grupo de 25 artistas que viajaron a la capital nipona.
 

En un tiempo de dos meses, Juanita terminó su colección artística.
 

Los japoneses admiraron el trabajo de Juanita Martínez Bahamón.
 

La obra de la huilense es muy versátil.
 

La convocatoria recibió la propuesta de 144 artistas.
 

Juanita Martínez Bahamón con algunos otros artistas colombianos y su esposo, Fabio Campo. 

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