-El dedo en la llaga-

 
Continuando este mes con nuestros recuerdos comarcales es grato recordar los lugares en donde la gente podía ir a refrescarse, piscinas o balnearios naturales. Existían pocas piscinas públicas para esa época, tal vez las más famosas eran la del Club Cívico, ubicada en la carrera 7 con calle 22 y la del Club del Norte. Los que eran socios de los dos únicos clubes, como el social (hoy desaparecido) o el Campestre, gozaban de sus piscinas, además de variados servicios. El bus de este último hacia recorrido por los barrios de la ciudad recogiendo a los niños para llevarlos al mismo. Los maestros contaban con su club privado ubicado en la vía a Vegalarga. También estaba el restaurante la Cabaña, que contaba con una acogedora piscina, pero además era epicentro de grandes conciertos con artistas internacionales como Wilfrido Vargas y las Chicas del Can. De igual manera los lugares con mayor infraestructura y de acceso público eran las termales de Rivera, con su ya longevo tobogán, el Parque La Rebeca, lugar donde además de contar con una piscina, contaba con innumerables atracciones para los niños, parque que fue desmembrado para dar paso a la continuación de la avenida circunvalar, o el Juncal donde se hacían todas las integraciones de los colegios, contando además con cabañas para la estadía, con el plus de contar con la laguna activa para la realización de actividades acuáticas. Hoy en día el Juncal creció gracias a Playa Juncal. Existían las piscinas de la Villa Olímpica construidas para los juegos nacionales de 1980, o la de la Universidad Surcolombiana en donde se dictaban clases de natación. Asimismo, si la gente quería refrescarse se podían ir a varios balnearios naturales como rio Aipe o Bache, en donde llevaban sus ollas para hacer sus sancochos, o iban a Amborco o al sector conocido como el aceite, yendo para Villavieja, o las diversas quebradas que hay entre el Caguán y Rivera. Algunos se daban el lujo de tener en sus residencias piscinas privadas, como la casa del Gerente de Postobón (en donde hoy queda la Clínica Uros), o algunas casas del barrio el Altico. Posteriormente se crean clubes como el Rivera Jockey Club, por allá en 1991 (de duración efímera), con su concepto ecuestre, o el Zahara Grand Resort (también de corta duración), inaugurado en 1996, gracias a la ley de incentivos tributarios derivado de la avalancha del rio Páez en 1993, o el Club de Ejecutivo Los Lagos (adquirido por Comfamiliar), y finalmente el Club exclusivo de los petroleros como era Los Andaquíes (vía a Aipe), hoy de propiedad de la Universidad Cooperativa. 

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