El mejor cronista colombiano de los últimos tiempos, habló en entrevista con LA NACIÓN de sus obras y la paz.
El reconocido escritor, cronista y periodista, Germán Castro Caycedo, autor de exitosas obras como El Karina, La Bruja, El Hueco, Mi alma se la dejo al diablo, Que la muerte espere, Objetivo 4, entre otras, estuvo en la ciudad de Neiva hablando sobre la ‘Narración No Ficción’, en el marco de la segunda edición del Festival del Libro de Neiva.

El ganador de más de diez premios nacionales de periodismo y dos internacionales, y primer periodista que presentó y dirigió un programa televisivo en Colombia: Enviado Especial, habló sin tapujos del proceso de paz, del que espera tenga buen futuro, aunque aseguró, que tiene muchos enemigos que quieren seguir sumidos en la sangre y la violencia.

Dirigió ayer, en el II Festival del Libro, el conversatorio, ‘Narrativa No Ficción’.

¿De qué se trata la ‘Narrativa No Ficción’?

Es el género mayor del periodismo, contiene todos los géneros y hay una técnica para contar, que es la técnica narrativa universal, hablar un poco de eso y de conceptos como la objetividad, no hay, jamás habrá, en cuanto haya seres humanos, no hay objetividad, pero hay precisión y equilibrio en el tratamiento periodístico.

¿Cómo se están contando las historias actualmente?

Yo no sé, tiene fallas, la entrada, cabeza, lead que es definitiva para decirle a la gente de qué se va a tratar, la están eliminando, y el bajo nivel del castellano, el castellano lo eliminaron del bachillerato.
 
De todos los libros que ha escrito, ¿cuál considera el mejor?

Todos los he hecho con esa técnica, técnica narrativa, los que más vuelo han tenido son Mi alma se la dejo al diablo, una historia de selva y El Karina. Mi Alma se la dejo al diablo sale en un mes en chino, es el décimo idioma en el que sale, El Karina saldrá en chino yo creo que en seis meses, está en japonés, en chino, en francés, ha tenido mucho éxito en Europa, la edición griega, la edición italiana.

¿Por qué es tan importante contar historias?

Pues ha sido históricamente  importante contar historias, es la narrativa, oral o escrita, ha existido siempre, primero el cantar de juglaría, luego va evolucionando haciendo relatos, nace la novela y luego viene la crónica, el cronista más grande de este país y del siglo pasado es Germán Pinzón, en El Espectador, sobre 1957 a 1980, el más grande, fue mi gran maestro, Germán Pinzón, hay un libro, se llama Reporteros a morir, donde están algunas crónicas de Germán que son insuperables.

Después de cinco décadas de conflicto y con la coyuntura del Acuerdo de Paz en el país, ¿cuáles son las historias que se deben contar hoy en día?

No sé,  no sé cuáles, ¿yo cuál contaría? La paz dentro cinco o seis años, hay que esperar de aquí a allá a ver qué pasa, lo demás es adelantarse, lo otro es el daño que le ha hecho a la paz un caballero de la Corte Constitucional, enemigos de la paz y hay cincuenta, es un país que quiere seguir sumido en la sangre, es un país que ama la sangre, la violencia; mire, Colombia lleva cinco siglos largos de sangre.

¿Cómo lo toca de manera personal la violencia del país?

Viene el Partido Liberal en el 30 con Olaya Herrera y empiezan a asesinar conservadores los liberales, y de eso no se quiere acordar el país, luego vienen los conservadores y empiezan a asesinar liberales.

Me toca una cola de esa violencia, porque me toca, porque todavía siento la sangre de mi padre, porque tenía una corbata vinotinto, le quiebran las costillas, la boca, la clavícula, una pierna; no me voy a comparar, pero es que Tirofijo en este sentido es un ejemplo, a Tirofijo le asesinan a su papá y con una gente se va al monte a defenderse de la violencia liberal, y bueno ya se vuelve lo que fue de Tirofijo.
 
¿Usted cree que tiene futuro el Acuerdo de Paz?

Espero que tenga, espero que tenga futuro. El caso del presidente Santos es un caso típico, aquí el que habla de paz, se hecha a más de la mitad del país encima de enemigo, es el problema de Santos, hablar de paz y querer hacer la paz.

Yo creo que pocos países en el mundo, bueno, no, pocos no, muchos, pero Colombia es extraordinario en eso, en el crimen.

Las nuevas tecnologías ¿cómo han influido en el tema de la escritura?

No pueden influir. Que se haga en las nuevas tecnologías, pero no puede influir, como cambias tú la técnica para contar, lo que es la manera de escribir y de contar para que la gente le entienda a uno, es la manera de desarrollar o tejer una historia, cómo la vas a cambiar, no cambian.

Cambian los medios, a través de electrónica por ejemplo, no sé si se ha dado cuenta Colombia que lo único que piensa es en la sangre, que estamos viviendo una de las revoluciones más profundas de la humanidad, que es el avance de la electrónica, es impresionante, hoy usted levanta un teléfono y está hablando con el otro lado del mundo y viendo a una persona en tiempo real, eso para mí puede ser un resumen de lo que está pasando en la tecnología.

¿Qué piensa de los youtubers y el boom que han tenido?

Pues como cualquier generación, vienen, tienen innovaciones, todos hemos tenido generaciones, en las que hemos cambiado con las generaciones anteriores; son jóvenes respetables que ven el mundo diferente, ¿por qué?, porque están punteando en una revolución como la que le digo.
 
¿Cómo se gana credibilidad en el periodismo?

Teniendo precisión y equilibrio en lo que se cuenta, si hay cinco versiones en un hecho, incluya las cinco versiones, eso es equilibrio;  precisión, pues no hay que explicarlo,  fecha exacta, hora exacta, nombre exacto.

¿Qué destaca del departamento del Huila?

El ser humano en el Huila es gente tan amable y es una gente que comunica mucho, una gente trabajadora, además, y orgullosa de lo suyo, más que en otros departamentos, donde ya no se dice matoneo, sino bullyng, ese arribismo de la clase media que habla en el idioma de Miami.
 
¿Cuándo vamos a conocer su nueva publicación?

Llevo año y medio trabajando en Urabá, yo creo que en tres meses, una cosa así debe salir. Me falta el título. A veces es muy difícil dar en el clavo, hay veces que el título es de hola, hola, por ejemplo El Karina, es que no hay nada que hacer, un buque con armas.

Mi alma se la dejo al diablo, un campesino que lo abandonan en la selva, muere, antes de morir, enloquecido, escribe en su letra ‘mi alma se la dejo al diablo’.
 


Germán Castro Caycedo en el diario LA NACIÓN, plasmando su firma en el Libro de Oro.

 

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