Entre rajaleñas, bambucos y Sanjuaneros fue despedido el gran maestro y reconocido folclorista Ulises Charry Dussán; quien falleció en la capital opita a sus 76 años de edad. Hoy se realizaron sus exequias y un sentido homenaje para darle el último adiós.

Todo comenzó antes de las 4:00 de la tarde de este lunes con una gran caravana que partió desde la Funeraria Los Olivos, donde estaba siendo velado desde el domingo. Luego su féretro recorrió las principales calles de la ciudad hasta llegar a la Catedral Inmaculada Concesión, donde se tenía prevista una homilía en su honor.

A su llegada al templo fue recibido por un grupo de folcloristas, quienes con trajes típicos lo acompañaron hasta el altar. Seguidamente el Obispo de Neiva, Froilán Casas presidió la misa especial, con un sentido mensaje de consuelo a sus familiares y rindiendo un gran legado al tributo que dejó en el Huila el maestro Charry Dussán.

Después de una hora y todos los honores previstos, luego su ataúd fue llevado en medio de otra gran caravana hasta el cementerio Jardines El Paraíso, donde se le dio un sentido adiós, despidiendo para la eternidad a este inolvidable padre, maestro, músico, amigo y folclorista que pasará a la historia como un personaje ilustre de la región.

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Su historia y muerte

“Antenoche tuve un sueño, anoche volví y soñé, soñé que me estaba miando hasta que por fin me mie”. Con esta copla de su inspiración, el maestro Ulises Charry Dussán acostumbraba saludar e iniciar un diálogo con sus más cercanos amigos, era una de sus favoritas, de las tantas que compuso para participar en las programaciones sampedrinas. Pero de sus labios ya no se volverá a escuchar, su voz se apagó; el maestro Ulises falleció la madrugada de este domingo en el Hospital Universitario de Neiva.

Desde hace varias semanas una enfermedad lo tenía diezmado, no resistió más y falleció a los 76 años de edad. Era natural de Vegalarga, donde nació el 17 de mayo de 1941, aunque como él mismo decía sus padres se lo trajeron de dos meses para el corregimiento de Peña Blanca, la que consideraba su patria chica, tierra donde junto a sus amigos de juventud organizó el primer grupo de rajaleñas Aires de Peña Blanca con el que animaban las noches de San Juan y de San Pedro.

La curiosidad por los finos sonidos del tiple la despertó desde sus primeros años, a la edad de siete años ya pasaba largas jornadas viendo tocar a su padre en las tunas de la vereda Peña Blanca. A sus padres Don Camilo Charry y doña Agripina Dussán no les gustaba mucho la idea de que Ulises aprendiera a tocar tiple.

Sus días de juventud trascurrían entre las reuniones con sus amigos para tocar y cantar coplas y el trabajo con su padre en la “chiva” transportando los campesinos y productos que salían desde Peña Blanca hasta Neiva.

En el año 1962 y debido a la violencia partidista Ulises casi pierde la vida, iba junto a su padre con un viaje de gente en la “chiva” y los asaltaron y mataron a varios, entre los muertos cayó don Camilo Dussán, el padre de Ulises.

Debido a esa desgracia la familia tuvo que desplazarse a Neiva. Ulises sin saber otra cosa que tocar tiple y ayudar en los carros y ya con esposa – se casó a los 18 años de edad- terminó en Neiva manejando taxi en las horas nocturnas.

“Eso fue por el año 1963, los dueños de los taxis trabajaban de día y mi papá cogía el carro pro la noche para trabajarlo, así pasó varios años hasta que conoció a personas como Julio César García, que era el gerente de Coomotor y le dio trabajo de chofer”, recuerda su hijo Víctor Charry Olarte.

Ya trabajando como conductor las cosas mejoraron para Ulises Charry, su esposa Celina Olarte y sus cuatro hijos: Gonzalo, Omar Víctor y Juan Carlos.

En su rol de chofer de Coomotor conoció grandes personalidades, entre otras a Ernesto Duran Cordovés, hombre huilense vinculado a la radio y a la agroindustria, quien lo conectaría más tarde con Inés García de Durán, una de las autoridades de las fiestas del San Pedro en Neiva, ahí salto Ulises Charry Dussán con su grupo Aires de Peña Blanca a participar en las fiestas, eran los protagonistas del Concurso Departamental de Rajaleñas, concurso que actualmente se realiza en homenaje a José Antonio Cuellar Rumichaca. Ulises y su grupo se ganaron el concurso tantas veces que lo declararon fuera de concurso.

Charry Dussán con su grupo fue el primero en grabar un disco que contenía coplas, lo titularon El Huila y su Folclor. La mayoría de las coplas nacían de anécdotas con sus amigos, de la rutina en su trabajo y de los piropos para las mujeres, a las que admiró tanto que estando ya sus hijos todos mayores de edad y porque en la familia no hubo una hija mujer, entre todos decidieron adoptar a Adriana María como hija y hermana.

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El empresario gastronómico

Ulises Charry Dussán incursionó en el negocio de los restaurantes por sus habilidades para preparar la comida autóctona de la región, siendo el asado huilense el plato especial.

El primer restaurante lo fundó en compañía de Alberto Puentes, se llamó El Dorado, con el tiempo se separó de su socio y montó el restaurante Avenida, le fue tan bien que meses después le compró El Dorado a su antiguo socio y lo unió con el Avenida, el que luego de manejar por más de 15 años le vendió a Jorge Rodríguez, actual propietario, de eso hace ya más de 20 años.

Ya sin restaurante pero con las ganas de seguir tocando y cantando rajaleñas se traslada al campo y funda el balneario Amborco, a orillas del río Baché, allí junto a dos amigos conforma el grupo musical Los Zurdos, ya que todos eran izquierdos. Con el grupo de música campesina amenizaron tardes inolvidables y celebraron fechas especiales, la gente de Neiva se iba hasta Amborco a disfrutar.

Con el tiempo retoma el negocio de los restaurantes y el 8 de junio del año 1996 funda el restaurante La Casa del Folclor, donde institucionaliza la celebración de la noche de San Juan.

“Era una noche llena de folclor huilense, las coplas los rajaleñas y la música campesina era lo que se escuchaba porque a mi papá le gustaba mucho eso”, le narra a LA NACIÓN con lágrimas en su rostro, su hijo Víctor Dussán, quien actualmente está a cargo del restaurante.

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Los rajaleñas de Ulises Charry

La gran herencia que le deja Ulises Charry Dussán a los huilenses y al folclor en genera son sus rajaleñas, los que compartió con artistas de otros géneros musicales, como Los Carrangueros de Ráquira, cuya amistad con su director Jorge Velosa fue grande. Siempre que Velosa venía por algún motivo a Neiva, La Casa del Folclor era su lugar de llegada.

Su trabajo y trayectoria artística se la reconocen todos los estamentos del departamento del Huila, ayer cuando se conoció su deceso la solidaridad para sus familiares, empleados y amigos no se hizo esperar, tan pronto como el cuerpo salió a velación –hacia las nueve de la mañana- en funerales Los Olivos la gente empezó a llegar y por la tarde ya era toda una romería.

Los más cercanos amigos empezaron a recordar las noches de tuna en Peña Blanca y en el restaurante. Algunos tararearon las coplas que más le gustaban a Ulises. A continuación algunas de las coplas que según sus amigos y familiares eran las que más le gustan a Ulises Charry.

“Si ustedes quieren saber de qué murió la difunta, fue de comer tanta morcilla sin amarrarle la punta”.

“Antenoche tuve un sueño, anoche volví y soñé, soñé que me estaba miando hasta que por fin me mie”.

“Al médico Villamil lo vamos a coronar, con una corona de oro que del cielo a de bajar”.

“Por aquí comienzo yo porque yo canto hasta el fin, coplitas y rajaleñas para el doctor Villamil”.

“Los hermanos y mis primos me tienen aborrecido, porque no les traigo leña del palo que no ha nacido”.

“Anoche a la medianoche se me derramó en la estera, la plata de los bolsillos y usted que pensaba que era”.

“Cuando yo era mayordomo de misia Juana María, abajito del ombligo ahí era mi ranchería”.

“Cuando la muñeca quiere que el muñeco la divierta, le pone el baile en la casa con el músico en la puerta”.

“Que suban los liberales o los godos al poder, a mí me toca lo mismo siempre me toca moler”.

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