Diego Muñoz Marroquín

Diego Muñoz Marroquín

Al revisar su closet puedo asegurarle que tiene un par de zapatos, de esos cómodos de caucho, que hacen parte de la vestimenta de cualquier colombiano. Un candidato a presidente los usa con ruana y un expresidente no se los quita ni con traje de corbata. Pues bien, detrás de los mismos existe un gran debate jurídico y comercial entre una empresa americana, CROCS INC y una pujante empresa colombiana EVACOL SAS.

EVACOL es una empresa caleña, que, utilizando la tecnología, legal y legítimamente, produce un zapato de las mismas consideraciones técnicas y de calidad que tienen los productos CROCS, digo legal y legítimo, porque sobre los mismos no hay patente, ni diseño industrial vigente, y como hemos explicado en estas columnas, si tales derechos no existen, o ya caducaron, cualquiera puede reproducirlos sin ningún inconveniente ni restricción legal.

EVACOL logró una calidad similar al producto CROCS, y empezó a crecer y a ganar una gran porción del mercado de estos zapatos, pues mientras un producto de CROCS cuesta $90.000 un zapato de EVACOL solo cuesta $40.000 y los dos, prácticamente tienen la misma Calidad y confort. Ha crecido tanto EVACOL que hoy día tiene más de 80 almacenes en diferentes lugares del país y puede proveer al consumidor colombiano y mundial un producto de gran calidad y eficiente precio.

La reacción de CROCS frente al crecimiento de su competencia, que desestimaba, fue iniciar toda una estrategia jurídica y comercial para acabar con su competidor. De manera abusiva registró ante la Superintendencia de Industria y Comercio y en otras oficinas del mundo la figura de su zapato más característico y logró que, ingenuamente, la Superintendencia se lo otorgara, por lo que absurdamente, hoy día, esa figura de zapato es “propiedad exclusiva” de CROCS, con lo que pretenden que sólo ellos puedan utilizar ese modelo, es decir que empresas como EVACOL no podrían venderle a sus consumidores un producto de igual y similares características pero por un precio mucho menor.

Vale la pena advertir que todos estos ataques surgieron cuando de manera valiente y estratégica EVACOL abrió su almacén de venta de zapatos en Miami. Estaba claro que lo que menos quería y admitiría CROCS era tener una competencia en su propia casa, que pudiera ofrecer a su consumidor un precio justo, y mejor que el de ellos, y por eso, con su estrategia de multinacional, pretende acabar con la empresa caleña y seguramente con los más de 500 empleos que genera en el valle, por haber tenido la osadía de mostrar, que, con tecnología e innovación, podía tener un producto capaz de competir en cualquier lugar del mundo.

 

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