Por: José María Yepes

Esta semana termina con la explosión noticiosa de una posible venta del Atlético Huila, algo que no deja de sorprender y más que eso, incomodar a los huilenses en general, pero en el fondo, es algo que se veía venir.

La situación económica y deportiva del club es bastante complicada, los costos de funcionamiento están lejos de ser cubiertos por los ingresos y sus pasivos crecen irremediablemente con severas repercusiones en lo deportivo.

El tema es que no hay una luz en el fondo del túnel y el oscuro panorama del Atlético Huila conduce al equipo a un desafortunado final y a la decepción total en especial de los aficionados al equipo y al fútbol en general.

Dos asensos, igual número de subtítulos inolvidables jornadas, explosión de emociones, alegrías y tristezas, no alcanzan para colmar las expectativas de una afición que creció con la esperanza de ver un día al Huila campeón.

Sin estadio, ni dirigencia, sin respaldo y pocas opciones para dar solución a la problemática que genera esta crisis no esta lejos el final de esta historia que nos puso en el mapa nacional e internacional y que hoy incluso permite ostentar a un huilense, Jorge Fernando Perdomo, el más alto cargo de la dirigencia del fútbol profesional.

Hecho que tampoco alcanza para salvaguardar la permanencia del equipo. El Atlético Huila es un representativo patrimonio regional en riesgo a desaparecer por muchas razones, todas ellas ampliamente conocidas; frente a muy pocas que garantizan su estabilidad, por lo que no será fácil evitar su eminente desaparición.

Esto podría parecer exageradamente drástico pero es la triste realidad, la recuperación del estadio esta cada vez mas lejana y sin escenario resulta imposible mantener vigente  esta actividad en la región pese a los esfuerzos que se trasforman en terquedad de los Patarroyo, y los García, los de Alta Tensión o Alma del Huila, los de las barra que aún en medio de la incomoda situación persisten en mantener viva la esperanza del Huila campeón.

Esto tampoco alcanza para avergonzar a los causantes del desastre  y para conmover a quienes podrían en una diligente gestión, proponer y propiciar las soluciones para que este joven proyecto de un poco mas de 25 años continúe creciendo con las anteriores, las actuales y la próximas generaciones de huilenses.

Así las cosas, tal vez no sea hoy o mañana, el próximo mes o el año entrante, no esta muy lejos el fin de esta historia. Pero  no pasa nada, hace más de 3 años   no tenemos estadio, pronto tampoco tendremos ATLÉTICO HUILA.

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