José Joaquín Cuervo Polanía

A propósito del enfrentamiento de tigre y burro amarrado:  Gaseosas Postobón  y Gaseosas  Cóndor, hemos recordado alguna versión que hace algunos años  solíamos  escuchar: Reglas malévolas del mercado, el poder práctico de acabar con la competencia de gaseosas de  la provincia: intercambiaban, recogían o destruían  los envases retornables  de las compañías pequeñas, lo que las dejaba sin la posibilidad de seguir funcionando, se hacía imposible la fabricación o la recuperación de los envases;  así las  compañías  se veían afectadas  por la desaparición de sus botellas, que en aquella época eran de vidrio y reutilizables.  Gaseosas el Sol en Girardot (Cundinamarca), Gaseosas Glacial en Mariquita (Tolima), Gaseosas Cóndor en Neiva (Huila), Gaseosas Florenciana en Florencia (Caquetá), Gaseosas la Reina en Popayán (Cauca) y Gaseosas La Cigarra en Pasto (Nariño) se quejaban en la época y alegaban a su favor que seguían siendo generadores de empleo regional y no podían ser expuestas a la quiebra.

El nuevo lío, conocido esta semana, el cual  ha encontrado solidaridad hacia Gaseosas Cóndor por parte de los Huilenses,  consiste en que para muchos es intolerable la solicitud de los gigantes, de la empresa de posición dominante y con sueños de oligopolio, la empresa Posada Tobón, de retirar de forma inmediata del mercado el producto Gaseosa manzana de Cóndor, ello por considerar a favor de Postobón  que el color rosado de la versión de refresco Manzana Postobón  cumple con las funciones propias de la marca y tendría la distintividad necesaria que le permitiría  al consumidor asociarlo a un determinado origen empresarial. Algo así como definir que solo a Postobón se le ha ocurrido y ha luchado durante muchos años para que la gente asocie el color rosado con la manzana y con la gaseosa, aparentemente sólo a Postobón se le ha ocurrido  que una manzana puede colorearse de rosado.

Ya habrá un decisión final sobre el entuerto, los Huilenses esperan, sin reparar mucho en aspectos técnicos y jurídicos, que la instancia competente  decida en justicia y equidad, ojalá sin favorecer a quien ejerce la posición mayormente dominante: Postobón.

Pero mientras esto se resuelve, pensemos que ni una ni otra bebida, más rosadita o más roja, más huilense o más foránea, está libre de pecado, siguen envenenando con más o menos aspartamo, el endulzante y colorante artificial que  perjudica la salud de nuestros hijos.

Mejor felicitemos  la decisión valiente de nuestro Rector Tobías Rengifo que ha promovido el cumplimiento del compromiso social y legal de prohibir la venta y el consumo de bebidas azucaradas en su institución educativa, más bien recordemos y exijamos el cumplimiento del programa de Gobierno de la actual Administración de Neiva: Una lucha frontal  contra el uso habitual del azúcar y  de la sal como generadores de obesidad, desnutrición y enfermedades.

 

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